En Chile se habla mal y se lee poco, por lo que no resulta nada raro que incluso profesionales universitarios no sean capaces de hilar una frase y suden lo imposible al escribir una  simple carta. La educación chilena sería distinta si se fomentara en los más pequeños el hábito oral, que es el requisito […]

  • 5 mayo, 2008

En Chile se habla mal y se lee poco, por lo que no resulta nada raro que incluso profesionales universitarios no sean capaces de hilar una frase y suden lo imposible al escribir una  simple carta. La educación chilena sería distinta si se fomentara en los más pequeños el hábito oral, que es el requisito para leer. Esta es la propuesta de Cartas a profesores de educación básica, de Angélica Edwards Valdés (Cuatro Vientos), un libro que debiera repartirse en las escuelas y ser lectura obligada para los maestros. Inspirada por las ideas de Gabriela Mistral, la autora plantea de formadidáctica y sencilla estrategias para desarrollar en los niños las aptitudes lingüísticas. Un texto de gran valor, escrito con una elocuencia y encanto poco comunes.