El sauvignon blanc chileno es una categoría ascendente en el mundo del vino, un poco más abajo que los representantes neozelandeses y del Loira, en Francia, de esta refrescante –y a veces compleja- variedad blanca. Peter Richards, master of wine británico y uno de los tipos que más sabe de vino chileno fuera de nuestras fronteras (autor del imprescindible Wines of Chile), lo dice sin pelos en la lengua: “en la parte más alta de calidad, creo que Nueva Zelanda todavía es superior a Chile, pero los mejores sauvignon blanc chilenos son fantásticos vinos, que pueden más que sostenerse por sí solos en un contexto global”.

Es decir, comprar sauvignon blanc chileno puede ser una apuesta segura en el mercado mundial, sobrepoblado de ofertas y orígenes, donde el consumidor fácilmente se pierde. La revista Decanter, una de las más influyentes de Gran Bretaña –y por ende, del planeta vitivinícola–, así lo consagró al realizar una cata de ejemplares nacionales de la cepa blanca, en la que consiguió el mejor puntaje Santa Rita Reserva 2011, del valle de Casablanca, un vino que en Chile se comercializa como Medalla Real Reserva (hay también un excelente Medalla Real Gran Reserva que procede de Leyda).

El vino obtuvo 5 estrellas y 18,75 puntos de un máximo de 20, logrando la mayor calificación entre 80 etiquetas. El panel de cata, dirigido por Richards, escribió: “atractiva y aromática nariz de hierbas, grosella, limón y minerales. Paladar complejo, e intenso; hojas de arándanos, crujientes notas herbales y un largo y expresivo final. Encantador, de buen agarre y fiel a la variedad”.

La gracia de todo es que este vino no vale más de 4.500 pesos; por lo tanto, es una excelente manera de entender de qué se trata el sauvignon blanc chileno en su mejor forma. Hablamos con Andrés Ilabaca, enólogo de Santa Rita, para entender las claves de este vino. “Procede de Casablanca, de la parte más cercana a la costa, poco antes del desvío a Algarrobo, en la vereda norte. Son viñas que plantamos el 98, con clones como el 108 y 242. Yo quería tener sauvignon blanc verdadero porque en ese tiempo, y todavía, estaba confundido con el sauvignonasse, una variedad blanca de menor calidad”, cuenta.

¿Cómo identificar a un sauvignonasse? Fácil: esos vinos blancos que inmediatamente después de la cosecha son ricos, pero pasados unos seis meses se desploman y se vuelven opacos y sin gracia. La sauvignon blanc, en cambio, incluso puede ganar en complejidad con un par de años –incluso más– en botella.

Ilabaca explica que el vino fue fermentado en acero inoxidable y que después pasó dos meses sobre las lías, para aportar gratitud y una boca más dulce, y así lograr un vino más redondo y maduro, sin perder desde luego el frescor que es su marca distintiva. “El  2011 fue un año más frío y la cosecha se atrasó, lo que permitió darle a la boca una particular madurez”, explica el enólogo, quien agrega que se producen nada menos que 600 mil litros de este vino.

La cata de Decanter, por otro lado, demostró que Casablanca está lejos de dormirse en sus laureles, y ha tenido una interesante reinvención, ante la arremetida de valles con gran potencial como Leyda y San Antonio, Limarí y Aconcagua Costa. Puede que Leyda o San Antonio, por ejemplo, ofrezcan algo más de complejidad en sus ejemplares más cotizados, pero Casablanca en promedio sigue siendo imbatible.

 

Otros destacados

La cata de Decanter también le dio cinco estrellas a Casas del Bosque Gran Reserva 2011, de Casablanca, con 18,5 puntos. Cuatro estrellas, es decir altamente recomendables, lograron Casas del Bosque Pequeñas producciones 2011: Viña Casablanca Nimbus 2011, Casas del Bosque Reserva 2011, Santa Rita Gran Hacienda 2011, Echeverria Reserva 2011, Quintay 2011,  Cono Sur 20 Barrels 2011 y Matetic 2011, todos de Casablanca; Montes Outer Limits 2011, de Zapallar; Viña Leyda Garuma 2011 y Valdivieso Single Vineyard Wild Fermented 2010, ambos de Leyda y Casa Marín Cipreses 2010, del valle de San Antonio.