A pesar de que el Contralor Jorge Bermúdez le pidiera la renuncia a la ex subcontralora Dorothy Pérez este lunes, ella no se la otorgó en un principio. Este miércoles, Bermúdez envió un correo electrónico a los funcionarios del servicio, señalando que había decidido declarar vacante el puesto. “He tomado la decisión de declarar vacante el […]

  • 22 agosto, 2018

A pesar de que el Contralor Jorge Bermúdez le pidiera la renuncia a la ex subcontralora Dorothy Pérez este lunes, ella no se la otorgó en un principio. Este miércoles, Bermúdez envió un correo electrónico a los funcionarios del servicio, señalando que había decidido declarar vacante el puesto.

“He tomado la decisión de declarar vacante el cargo de subcontralor, esto a consecuencia de la petición de renuncia que he realizado a Dorothy Pérez”, decía el email enviado pasadas las 21 horas.

Hoy se anunció que la abogada María Soledad Frindt ocupará el cargo de subcontralora.

La polémica decisión de Pérez, de no abandonar la Contraloría cuando se le pidió, nos hace recordar la última nota publicada sobre Bermúdez en Capital, en julio de este año.

Semana de dardos al contralor

La editorial “Facultades y límites de la Contraloría” que publicó El Mercurio el 7 de julio no dejó indiferente a nadie en la entidad encabezada por el abogado Jorge Bermúdez Soto (48). El texto planteaba, para partir, duras interrogantes. Decía que, dado el protagonismo que la CGR ha tenido el 2018, es necesaria una reflexión sobre su rol institucional: “¿Cómo se concilia con el resto de los poderes del Estado? ¿Está por sobre ellos o debe someterse a ciertos límites? ¿Cuáles son? ¿Se están respetando adecuadamente estos deslindes o el órgano fiscalizador está experimentando una cierta hipertrofia, disruptiva de sus potestades originales? ¿Está la Contraloría asumiendo con mucho celo potestades que la ley le confía, o nos encontramos en una tendencia que la lleva imperceptiblemente a sustituir -en ocasiones e impropiamente- a los Tribunales de Justicia, al Poder Ejecutivo e incluso al legislador?”

Hablaba ahí de algunos casos bullados, como el decreto promulgatorio de la ley de modernización del Sernac, que incorporaba en el texto final las facultades sancionatorias del proyecto original. Según publicó la editorial, el contralor “prefirió dar una interpretación laxa al fallo del TC en el caso aborto”.

Pero los dardos no llegaron solo de ese medio. El 5 de julio, dos días antes de la editorial de El Mercurio, fue Tomás Mosciatti, de Radio Bío Bío, quien se refirió a Bermúdez en duros términos. El conductor de la emisora estaba hablando de un nuevo dictamen de Contraloría que acogió un requerimiento de la Anef, en el que se establecía que 8 mil nuevos trabajadores a honorarios del Estado, deberían ser traspasados a contrata en el año. Tras eso, Mosciatti disparó: “En casa de herrero cuchillo de palo. ¿Sabía usted que todos los funcionarios de la Contraloría, hasta el portero, son de la exclusiva confianza del contralor? ¿Que las normas que está dictando el contralor a los demás no se aplican a la Contraloría? ¿Que el contralor es un verdadero dictador al interior de la Contraloría? O sea, Jorge Bermúdez ¿aplicará estas normas a sí mismo alguna vez? Porque si no, no tiene ningún sentido todo esto. La Contraloría forma parte del Estado. ¿O no? (…) En la Contraloría, ahí sí que hay un mundo aparte, una realidad paralela…me pregunto, ¿Jorge Bermúdez terminará con su propia realidad paralela?

Cercanos a la Contraloría dicen que las palabras de Mosciatti golpearon a quien está a la cabeza de la entidad fiscalizadora, pues el conductor radial siempre ha sido su gran defensor.

Eso no es todo. Esta semana el diputado socialista Jaime Naranjo acusó a Bermúdez de “doble intención” en materia de indultos, por su decisión de eximirse por un año de la toma de razón de este beneficio con el fin de “priorizar y revisar las materias consideradas esenciales por el Contralor General”. “Lo hemos emplazado diciéndole que diga la verdad de una vez por todas, porque ese período de un año da la impresión que se quiere usar arbitrariamente por el gobierno para indultar a los presos de Punta Peuco”, apuntó Naranjo.

En el órgano regulador todos estos cuestionamientos fueron tildados de “extrema dureza” y fueron analizados en extenso durante una reunión el lunes en la mañana en Teatinos 56. La acumulación de críticas incomodó al contralor y a su equipo. Tanto, que decidieron postergar las entrevistas y conversaciones que tenían en agenda con medios de prensa al menos hasta la vuelta de un viaje que tiene programado por estos días al extranjero.

El hombre de confianza

Es Camilo Mirosevic Verdugo, jefe jurídico de la Contraloría, y hermano del diputado frente amplista, Vlado Mirosevic, el asesor de Bermúdez que cuenta con su máxima confianza. El abogado de la Universidad Católica de Valparaíso –quien entre 2012 y 2015 trabajó en la subsecretaría para las Fuerzas Armadas y en 2015 fue asesor del gabinete del ministro del Interior– en 2016 asumió como jefe de la División Jurídica de Contraloría y es hoy a quien el contralor hoy más escucha. Es precisamente de ese departamento desde donde se han emanado varios de los dictámenes que han sido motivo de disputa en el sector político estos días.