William Crapo Durant termino sus días en la bancarrota. Un siglo mas tarde, es su gran creación la que lucha por superar la quiebra.

  • 10 junio, 2009

 

William Crapo Durant termino sus días en la bancarrota. Un siglo mas tarde, es su gran creación la que lucha por superar la quiebra.

Las cosas del destino. William Crapo Durant, el fundador de General Motors (GM), terminó sus días en la bancarrota, administrando un local de bowling en Flint, la misma ciudad que en 1908 había visto nacer a la firma que se convertiría en la corporación más grande registrada en Estados Unidos.

Quién lo diría. Un siglo más tarde, es su propia creación la que optó por acogerse al Capítulo 11 de la Ley de Quiebras, en medio del descrédito de los inversionistas que llegaron a pagar menos de un dólar por las acciones de una compañía que, a fines del año pasado, transaba sus títulos en más de 90 dólares cada uno.

A Durant le gustaba jugar duro y quizás algo de ese estilo quedó marcado para siempre en la administración de su empresa. Aunque ya conocía el sabor de la bancarrota (el excesivo endeudamiento le había llevado a perder GM a sólo dos años de su fundación, para recuperarla en 1915 luego de crear la popular Chevrolet), se atrevió a desafiar la crisis del 29, invirtiendo grandes sumas de dinero en el llamado “jueves negro”. Quería detener la caída de Wall Street y comprar activos castigados. Pero su esfuerzo fue en vano. Una pequeña pensión proporcionada por Alfred Sloan –quizá el más famoso de los presidentes de GM– terminó siendo su único contacto con la multinacional.

Pero su sueño se hizo realidad. Con Sloan a la cabeza, GM destronó a Ford en los años 20, apoyada en una fórmula productiva y comercial que apostaba por un cambio en el perfil del consumidor americano. Nada de modelos básicos ni de bajo costo, la oferta de General Motors vino a satisfacer esas ansias de estilo, poder y comodidad que asomaban en un pujante Estados Unidos, apuntalada por un mecanismo de financiamiento para la compra de automóviles que, con el paso del tiempo, se convertiría en una de las filiales más poderosas de la compañía.

Buick, Cadillac, Chevrolet, GMC, Daewoo, Hummer, Oldsmobile, Pontiac, Saab y Opel forman o formaron parte de la gran familia General Motors, la misma que ahora inicia su reestructuración más profunda. Una renovada empresa se hará cargo de los activos más rentables del grupo. El fisco estadounidense sumará más de 30.000 millones de dólares a los casi 20.000 millones que viene aportando a la firma desde fines de 2008. El Estado canadiense pondrá otros 10.000 millones. Consecuencia de esta capitalización, 60% de GM estará en manos de Washington y otro 12% en las de Ottawa.

¿El fin de una leyenda? En el Renaissance Center de Detroit, la sede central de General Motors, no pierden la fe. Han visto a la empresa recuperarse en el pasado de complejas situaciones financieras, comerciales y laborales. El prestigio de sus marcas está intacto. Pero todo indica que deberán aprender una nueva forma de hacer las cosas. No vaya a ser que terminen jugando a los bolos.