El británico, uno de los músicos más brillantes del panorama actual, se prepara para regresar a Chile el 23 de mayo en el Teatro Caupolicán. En esta entrevista, habla del poder político que ha perdido el pop. Un grande.
Por: Nuno Veloso

  • 29 marzo, 2018

Su último disco, To The Bone, alcanzó el puesto número 1 de las listas en Reino Unido y ha confirmado su lugar señero en el firmamento del rock actual. Inspirado por los exitosos esfuerzos pop de Peter Gabriel, Kate Bush, Tears For Fears o Talk Talk, Steven Wilson ha revitalizado el rock progresivo. Fundador de la incombustible banda Porcupine Tree, vuelve a Santiago el 23 de mayo, luego de exitosas presentaciones.

“La primera vez que fui estaba muy sorprendido por la forma en que mi música parecía tener una afinidad con la gente de Chile”, dice al teléfono. “Es algo que no me lo esperaba. De todos los países de Latinoamérica, Chile parece tener la respuesta más potente a mi música. ¿Tienes tú alguna teoría?”, pregunta.

-Creo que la música que haces traspasa todas las fronteras, es completamente global.

-Sí, ¡cierto! Pero también hay algo más, una cualidad que es muy inglesa y popular, como los Beatles, Led Zeppelin, o Pink Floyd. Algo tiene el rock and roll británico que se traduce muy bien internacionalmente. Supongo que ser parte de esa tradición hace que este sonido sea atractivo para los oyentes.

-Hablando de bandas muy inglesas, tú siempre fuiste un gran fan de XTC, y tuviste la oportunidad de componer un par de canciones junto a Andy Partridge para tu último álbum. Ahora vas a lanzar otra canción con él, que quedó fuera del disco, para el Record Store Day.

-Sí, y ¡qué gran privilegio fue ese! Es una canción muy psicodélica, como de finales de los años sesenta y, bueno, Andy ha hecho ese tipo de cosas antes, pero yo no. La canción no pegaba mucho en To The Bone, porque tiene una atmósfera muy diferente. Creo que funciona muy bien como un single aparte, y estoy muy complacido de que se edite, ya que era una de mis favoritas cuando estábamos trabajando en el disco, es solo que simplemente no le venía.

-Aún así, el álbum es muy variado, cubre diversos estilos.

-Es verdad, pero no hay nada ahí que suene tan sesentero. El disco tiene una onda, una atmósfera, medio fin de los setentas o casi ochentas.

-A pesar de estos puentes con otras eras, tu música siempre está conectada con lo que está sucediendo en el mundo en la actualidad. ¿Por qué crees que sigue siendo importante tener un discurso, mientras la música pop parece no estar consciente de lo que ocurre a su alrededor?

-Personalmente, siempre me gustó que la música pop fuera un reflejo de los tiempos en que estaba hecha. Vivimos en tiempos difíciles, es cosa de ver a los Estados Unidos y lo que sucede con el control de armas, la crisis de los refugiados que tenemos en Europa, o el terrorismo casi en la entrada de nuestras casas, ya sea en Londres, París o Barcelona, algo que ha llegado al corazón de nuestras vidas. Sería muy extraño que músicos como yo, o no solamente músicos, sino que también cineastas o escritores y pintores, no quisieran referirse a lo que sucede a su alrededor. Porque, en cierta forma, eso es lo que hace un artista, reflejar los tiempos. Es como si estuviésemos sosteniendo un espejo, diciendo “esto es lo que veo, y esto es lo que yo pienso sobre lo que veo. ¿Te reconoces a ti mismo? ¿Estas de acuerdo?”, tratando de hacer que la gente piense sobre estas cosas.

Respecto a tu pregunta, me molesta el hecho de cómo la música mainstream por tanto tiempo ha estado ignorando los problemas sociales. Hablamos de personas que tienen un poder increíble en la industria y que podrían hablar de estas cosas con sus fans, intentando hacer algo instructivo. Es una lástima que la mayoría escriba canciones sobre amor y sexo y todo eso –que está bien– pero podrías hablar de cosas más relevantes con tus fans, y están eligiendo no hacerlo, o eligen ignorar esas problemáticas. Pero estoy optimista de que todo eso va a cambiar, porque tiene que cambiar, y está la sensación de que estamos empezando a ver música con mucha más conciencia social llegando al mainstream. No hay forma de que la cultura pop continúe ignorando estos temas que nos afectan a todos.

-Algunos de los trabajos que amabas cuando eras joven y que inspiraron To The Bone, como los discos de Kate Bush, Peter Gabriel o Tears For Fears, tocaban estos temas, y eran discos de pop. Son artistas que en esa época eran capaces de mezclar ambas cosas, una tradición que después se perdió.

-Estoy de acuerdo contigo. Creo que hay dos razones para eso; primero, la música pop mainstream ha dejado de hablar de estas cosas. Pero hay otra razón, y es que la música rock ha sido cada vez más marginada. Mucho del pop de ahora viene de la música urbana, del R&B o la electrónica, y creo que la música rock siempre ha tenido una mejor conexión con los problemas sociales. Una excepción es el rap, que siempre ha estado conectado con lo social, pues mucho rap y hip hop surgió de las calles, y por problemáticas de este tipo. Pero, ahora, incluso el hip hop ha perdido su toque si es que comparas, por ejemplo, a Public Enemy con sus equivalentes de hoy. Hay una desvinculación con lo político, aunque hay excepciones como Kendrick Lamar o Kanye West, que hablan sobre estas cosas, pero no con la amplitud de los artistas que mencionaste como mis inspiraciones, gente como Tears For Fears, Peter Gabriel o Kate Bush. Sus canciones podían tener letras muy oscuras y serias, intensas, y yo extraño algo de ese clima en el rock, y ya no encuentras rock en el mainstream. No sé cómo será en Chile, pero ciertamente es así en Europa y en Estados Unidos. El rock es casi invisible ahora en la cultura popular, salvo casos como el de Foo Fighters, que tienen gran publicidad. Es una lástima que el rock no esté ahí en este momento.

-De alguna forma, a pesar de todo eso, tu disco logró alcanzar el puesto número 1 de las listas en Reino Unido.

-Sí, tengo unos fans muy leales, y es sorprendente, ya que todos salen a comprar el disco apenas sale a la venta. Fui muy afortunado de tener una posición muy alta en los charts esta vez. Por otro lado, a la semana siguiente, ya era algo invisible. Fue una muy buena primera semana, pero no así la segunda y la tercera, y eso pasa desafortunadamente con el rock ahora. Los fans están ahí, son leales, compran el disco, pero el mainstream no agarra eso y todo se desvanece rápido, y gente como Ed Sheeran sigue ahí semana, tras semana, tras semana (risas). Sería grandioso poder tener ese nivel de apoyo nuevamente, no solo para mí, sino que para el rock en general, de parte de los medios y de la cultura popular.

-Para ti, los discos siguen siendo un objeto. Siempre planificas ediciones de lujo con sonido surround y disponibles en Blu-Ray, por ejemplo.

-Sí, una cosa que tienes que tomar en cuenta es que ahora la gente solamente se vincula con la música a través de los servicios de streaming. El público de Spotify va desde los 15 a los 35 años, y ese grupo demográfico escucha música predominantemente solo así; así que sería muy tonto de mi parte dejar de compartir mi música con ellos, pues quiero hacerlo con la mayor cantidad de gente posible; tengo que estar en los servicios de streaming para que eso ocurra. Al mismo tiempo, aún hay gente que, tal como yo, le gusta tener la música en sus manos, sostener algo que pueda llamarse un objeto artístico, algo que puedan atesorar y conservar, una manifestación física de la música. Es algo que no creo que muera completamente en los próximos veinte o treinta años, espero. Pienso que aún hay gente joven descubriendo la belleza de tener una edición de lujo de un disco –supongo que serán la minoría– pero gente como yo seguirá queriendo eso. La mayoría no está pensando en la música en términos de tener una presencia física, lo que me parece triste, pero bueno, yo soy viejo (risas) y soy un poco nostálgico por eso. Cuando yo crecí, aún estaban los vinilos y amaba comprarlos y coleccionarlos, todavía lo hago, y compro CD también, pero supongo que es por mi edad, y porque tengo una conexión nostálgica con esos discos.

-Acerca del show que traes en esta ocasión, ¿piensas presentar el álbum completo?

-No tocaré todo el disco. Estoy incluyendo solamente ocho o nueve canciones de las once cada noche, y no de corrido, sino que las estoy distribuyendo durante el show. Tenemos harto material visual, varias filmaciones y animaciones que ilustran mucho más los contenidos de cada canción. Es una experiencia bastante multimedia, y entremedio de las canciones nuevas estoy incluyendo canciones de mi catálogo anterior, algunas que siento que resuenan o encajan bien con el material de To The Bone, ya sea porque las temáticas son similares o porque musicalmente siento que conectan. También hay cosas que pienso que los fans de Chile pueden querer escuchar, ya que nunca fui con Porcupine Tree, así que hay muchas canciones de esa época que nunca me vieron interpretar. Veré cuáles de esos temas se acoplan al contexto de los nuevos. Será un show del presente y con un elemento nostálgico.

-Bueno, la música funciona en cierta forma como una máquina del tiempo.

-¡Así lo creo! Es una de las cosas que me gusta de la música, esa capacidad de reflejar los tiempos. Sin embargo, a la vez, creo que aquella que alcanza niveles grandiosos tiene la capacidad de trascender su momento. Puede seguir sonando como de su época, pero además se convierte en inmortal. Cuando escuchas a los Beatles, suenan como de los sesenta, pero tienen algo trascendente a la vez, y pueden seguir atrayendo a generaciones –espero que sea así– por varios siglos. Creo que eso es lo que define la buena música, poder cumplir con ambas cualidades. El tiempo dirá si mi trabajo es capaz de alcanzar ese estatus también. Bueno, mi sueño es que sea así.

-Eso me recuerda tu visita al ALMA, el centro astronómico en Chile, y el video que grabaste para Nowhere Now. Están las estrellas que observamos cada noche y siguen ahí una vez que se han extinguido, porque su luz sigue viajando.

-Lo sé, es un pensamiento increíble, ¿no? La luz que vemos comenzó a viajar por el universo hace millones de años, y es simplemente alucinante. Tuve un par de momentos así cuando estaba en ALMA y en Paranal, mirando hacia el cielo y pensando en eso. Es algo que te vuela la cabeza completamente. Lo pasé increíble allá, es un lugar extraordinario. Espero esta vez tener un par de días libres en Santiago, y poder recorrer la ciudad. He ido varias veces, pero no he tenido la oportunidad de explorarla, realmente lo necesito.