Rodrigo es ingeniero y doctor en Ciencias Físicas, tiene 32 años y hace clases en la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Andrés Bello. También es fanático de Viaje a las estrellas, o mejor dicho de Star Trek: “Hay que respetar el nombre original, la traducción no es exacta y el vocablo Trek hace […]

  • 12 agosto, 2013

Star Trek

Rodrigo es ingeniero y doctor en Ciencias Físicas, tiene 32 años y hace clases en la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad Andrés Bello. También es fanático de Viaje a las estrellas, o mejor dicho de Star Trek: “Hay que respetar el nombre original, la traducción no es exacta y el vocablo Trek hace referencia al culto que tenemos (los Trekkies)”.

“¿Sabías que en España y México se le conoce como La conquista del espacio? Por eso es mucho mejor Star Trek”, argumenta por su parte Gonzalo (50), otro seguidor de la serie, arquitecto de profesión y declarado enciclopedista del universo creado en 1964 por el guionista y productor de televisión Gene Roddenberry. “Sé todo lo que hay que saber acerca de las naves, podría escribir un libro al respecto”,  sonríe mientras se toma una cerveza que “ojalá fuera Romulana, que se supone es el mejor licor de los cuadrantes Alfa y Beta. Así queda claro en Star Trek: El país desconocido (1991), sexta película de la saga”.

-¿Cuadrante Alfa y Beta? ¿Qué es eso?

-Los sectores de la Vía Láctea donde ocurre toda la acción de Star Trek, un área de unos 50 mil años luz, que corresponde a la mitad de nuestra Galaxia. Se supone que la Tierra está en el Alfa, igual que los otros mundos de la Federación Unida de Planetas y los Klingon y Romulanas, razas hostiles, en el Beta. La otra mitad, Delta y Gama, es territorio desconocido, perteneciente a razas antiguas y poderosas, como el Dominio y los Borg. Especialmente ignoto es el cuadrante Delta donde se perdió la USS Intrepid de la serie Star Trek: Voyager (transmitida entre 1995 y 2001)”.

Influyendo a Apple

Rodrigo, el ingeniero, más que saberse capítulos de memoria o distinguir las diferencias entre un Ave de Presa Romulana y una Klingon (tipos de naves de guerra), prefiere enfocarse en cómo la creación de Roddenberry se convirtió en espejo del desarrollo científico. “Si te fijas, los computadores de la serie original (1964 y 1969) tienen un diseño curvo y elegante, que luego fue tomado por Apple para diseñar los iMac y todo el hardware que la marca de la manzana desarrolló de ahí en adelante. Star Trek adelantó los iPads e incluso iTunes, ya que en La nueva generación (1987-1994) los protagonistas usaban un programa que ordenaba la música y la programaba de acuerdo a los gustos del oyente. La interface era idéntica a la usada luego por el programa de música de Apple”.

-¿Steve Jobs era Trekkie?

-Reconocido… y muy amigo de Leonard Nimoy (Spock). Por eso en la cuarta película, Star Trek IV: Misión salvar la Tierra (1984), que dirigió Nimoy; cuando Kirk (William Shatner), Spock y el resto de la tripulación viajan al siglo XX hay un cameo de un Macintosh Classic. Scottie, el ingeniero, trata de hablar a la máquina a través del mouse y se burla de que usen teclados, pero luego utiliza el Mac para inventar un nuevo polímero”.

-Algunos dicen que la serie también influyó en el trabajo de la NASA, ¿es verdad?

-El primer transbordador espacial norteamericano, que no voló al espacio sino que fue un planeador de pruebas y era lanzado desde el lomo de un Jumbo 747, fue bautizado como Constitution en homenaje al bicentenario de los Estados Unidos en 1976. Pero los Trekkies gringos hicieron una campaña a nivel nacional para convencer a la NASA de bautizar la nave como Enterprise, citando a la gran protagonista de la serie. No sólo consiguieron el propósito sino que los actores de la serie, que en 1976 llevaba casi diez años fuera del aire, bautizaran personalmente al vehículo espacial. Y ojo, esto es muy interesante: la flota completa de transbordadores de la NASA, es decir, Enterprise, Columbia, Challenger, Discovery, Atlantis y Endeavour, corresponde también a los nombres de las siete primeras naves de la Flota Estelar de la Federación Unida de Planetas. Así de importante es el legado de Star Trek”.

-Para trabajar en la NASA hay que ser Trekkie.

-Absolutamente. De hecho, el 1 de agosto recién pasado, cuando Paramount anunció el comienzo de las celebraciones del aniversario 50 de la serie, lo hizo colgándose de una noticia que remeció al mundo científico: los ingenieros del Centro Espacial Johnson de Houston iniciaban oficialmente las investigaciones para desarrollar un motor que permitiese desplazar una nave a velocidades cercanas a la de la luz, basado en la idea de los sistemas Warp de Star Trek. Aunque no lo creas, la agencia norteamericana estima que de aquí al 2020 podría estar lista la primera nave prototipo con esta clase de impulso, vehículo que obviamente debería llamarse Enterprise.

-Y que usa la tecnología Warp.

-A partir de la curvatura del espacio. No es un motor convencional de impulso, sino que funciona como una especie de generador de explosiones de energía tan potentes que abren un túnel en el espacio y el tiempo, permitiendo que una nave salte de un punto a otro, viajando prácticamente de una manera instantánea.

-¿Qué tipo de energía?

-Choque de materia con antimateria.

-¿Y eso es posible?

-En teoría sí, pero la relatividad también es teórica y nadie lo discute.

Dónde ningún hombre ha llegado

Star Trek fue estrenada en 1964, pero comenzó como serie regular en 1966 y se extendió hasta 1969. En la versión del 64, del piloto, se narraba el primer viaje de la USS Enterprise, “USS no como los barcos estadounidenses, sino por United Star Ship, es decir Naves Estelares Unidas”, se apresura en aclarar Gonzalo. El vehículo estaba al mando del capitán Christopher Pike (Jeffrey Hunter), un oficial de la Flota Estelar de la Federación Unida de Planetas e incluía en su variopinta tripulación al Señor Spock (Leonard Nimoy), un científico extraterrestre natal del planeta Vulcano y que a la larga se convertiría en el personaje más popular de la serie.

Tras el piloto, la serie regular presentó un gran cambio: Pike fue reemplazado por el capitán James T. Kirk (William Shatner) y el resto fue y es historia. Como un modo de augurar un futuro en que la humanidad estaba unida, sin rastros de Guerra Fría, el puente del Enterprise incluía tripulantes de origen asiático (Sulu), Ruso (Chekov) y una afroamericana (Uhura) que además se convirtió en el primer personaje femenino de color importante en la televisión norteamericana. Sin embargo, a pesar de este futuro prometedor, con un gobierno común y paz entre los distintos países, Roddenberry se las arregló para insertar en la moral de su creación un discurso muy pro Norteamérica. Los nombres de las naves de la flota estelar corresponden a las identidades de los principales portaviones gringos de la Segunda Guerra Mundial (Enterprise, Yorktown, Lexington, Saratoga, etc.) detalle que cambió en las películas (1979 en adelante), cuando se incorporaron nombres de buques ingleses (USS Excelsior), japoneses (USS Yamato), rusos (USS Gagari) e incluso latinoamericanos (USS Simón Bolívar).

Por lo demás, la zona de mando de la nave protagónica fue diseñada como una versión futurista del hogar tipo del norteamericano medio de los sesenta. Cada integrante de la “familia de Kirk” se ubicaba frente a un gran televisor, analogía que fue copiada años después en la presentación de Los Simpson. Y para terminar, aunque en el Enterprise hay rusos y chinos conviviendo con estadounidenses y extraterrestres, los enemigos de la Federación son claramente un reflejo de la amenaza roja del bloque comunista. Los misteriosos Romulanos emulan a China, mientras los violentos Klingon son claramente soviéticos.
La serie original terminó en 1969 y curiosamente es ahí cuando comienza el culto Trekkie, a través de las continuas repeticiones del drama de aventuras. Star Trek es hoy, según sendas encuestas de las revistas especializadas TV Guide y Enterteinment Weekly, el mayor fenómeno de culto de la historia de la pantalla chica, sólo superado en años de emisión por Dr. Who de la BBC, el otro gran hito de la ciencia ficción televisiva. Sin embargo, a un nivel transversal, el culto hacia Kirk y Spock es indudablemente más importante y masivo que el del Dr. Who. Es más, su fidelidad sólo puede compararse al que despierta Star Wars (su franquicia adversaria) o bandas de rock como Greateful Dead, Kiss o Rush. Ser Trekkie no es ser fanático, es derechamente una forma de vida.

Posteriormente, la historia volvería en formato animado entre 1973 y 1974, con un piloto abortado llamado Star Trek. Phase II (1978), gatillado precisamente por el bautizo del primer transbordador espacial con el nombre de la nave estelar del capitán Kirk. La franquicia regresa recién en 1987 con Star Trek: La nueva generación, ambientada 200 años después de la producción original con las aventuras de una nueva nave Enterprise (la Enterprise-D), con una también nueva tripulación encabezada por el calvo y carismático actor inglés Patrick Stewart en el rol del capitán Jean-Luc Piccard. En 1993 debutan otras dos series, ambientadas ambas en el tiempo de La nueva generación, la primera fue Star Trek: Abismo espacial 9, a la que siguió Star Trek:Voyager. La última aventura estelar televisiva de los herederos de Roddenberry, que falleció en 1991, y sus cenizas enviadas al espacio, fue Star Trek: Enterprise, precuela que relata los viajes de la primera nave con velocidad Warp de la historia, un Enterprise antes del Enterprise de Kirk, durante la época inmediatamente anterior a la organización de la Federación Unida de Planetas.

En 1979, y producto del éxito de StarWars, Roddenberry y Paramount produjeron para la pantalla grande Star Trek: La Película, mezclando ideas del abortado proyecto Phase II con plots esbozados en la serie original. A esta película la seguirían otras cinco protagonizadas por la tripulación original, uniéndose en Generaciones (1994), la séptima cinta de la saga, los personajes de ambas “tripulaciones”, pasando así la posta fílmica del capitán Kirk al capitán Piccard, lo que extendió por otras dos películas, acabando este viaje en Nemesis, estrenada en 1992. Nueve años después, J.J. Abrams relanzó la saga volviendo a contar la historia de Kirk y Spock, pero no como un reinicio propiamente tal, sino ambientando esta nueva Star Trek en un universo paralelo creado por un viaje y accidente físico temporal causado por Spock (Leonard Nimoy). La próxima semana se estrena en Chile, Star Trek: En la oscuridad, segunda parte de esta nueva “Viaje a las Estrellas”.

“Que no es Star Trek”, se apresura en aclarar Gonzalo, arquitecto y Trekkie fundamentalista. “Abrams toma los conceptos de Roddenberry y hace lo que quiere, crea su propia versión, que tiene que ver más con Top Gun que con el universo y la moral de Star Trek. Lo hermoso de la idea original es que es una historia de esperanza, de búsqueda, de exploración. Abrams sólo se quedó con la acción, la guerra y la onda cool. Su capitán Kirk (Chris Pine) parece sacado de una serie adolescente Disney. Spock jamás se agarraría a combos como lo hace en esta nueva versión (encarnado por Zachary Quinto) y eso es no entender nada. Bueno, Abrams no es Trekkie y eso a todos los fanáticos de verdad nos quedó claro”.

-¿Por qué crees que hizo estas películas? ¿Sólo por dinero?

-Las hizo no porque le gustaran las aventuras de Kirk y Spock: ni siquiera había visto capítulos de La nueva generación. Lo confesó. En el fondo, Abrams se metió en esta saga para demostrar que era apto para quedarse con el trabajo que siempre soñó.

-¿Star Wars?

-Exacto. Y lo logró. Disney/Lucasfilm le dio luz verde para pasarse a los Jedi. Lo patudo es que en forma paralela quiere hacer una tercera Star Trek y eso no se puede. Es como si un entrenador fuera contratado para dirigir el Colo y la Chile. Eso es algo que un hincha jamás aceptaría y un Trekkie es un hincha, no un fan.•••