Una jueza hispana propone el presidente Obama para elevar la influencia demócrata en la Corte Suprema de Estados Unidos. Por Gabriel Sánchez-Zinny, desde Washington.

  • 9 junio, 2009

 

Una jueza hispana propone el presidente Obama para elevar la influencia demócrata en la Corte Suprema de Estados Unidos. Por Gabriel Sánchez-Zinny, desde Washington.

El nombramiento que hiciera Barack Obama de la jueza de New York, Sonia Sotomayor, como su candidata para ocupar la posición que el juez David Souter dejara vacante en la Corte Suprema de Justicia, ha desencadenado en Washington un frenesí de especulaciones y tensiones políticas.

Sotomayor sería la primera hispana en formar parte de la Corte Suprema, la tercera mujer, y el primer nominado de una administración demócrata desde que el presidente Clinton nombrara al juez Steven Breyer, hace 15 años. Educada en Princeton y Yale, Sotomayor es una exponente del sueño americano: huérfana desde los 9 años, creció en una vivienda pública bajo los cuidados de su madre enfermera, y alcanzó las más altas posiciones del sistema de justicia de Estados Unidos. Fue nominada por el presidente Bush padre en 1991 como jueza del Distrito Sur de la Ciudad de Nueva York. Se convirtió así en la más joven juez de Nueva York y la primera de origen hispano. En 1997 fue nominada por el presidente Clinton a la posición que actualmente tiene en la Cámara Federal de Nueva York.

La elección de Sotomayor no afectará demasiado las votaciones entre los 9 jueces, ya que reemplazará a Souter, que siempre votaba con el grupo más progresista, que incluye a cuatro de ellos. Pero le da la oportunidad al presidente Obama de influir en las decisiones judiciales con una jueza que tendrá varias décadas más en la Corte. De los 8 jueces restantes, los conservadores tienen una edad promedio de 62 años, y los 4 progresistas, un promedio de 77 años y, por lo tanto, más proclives a retirarse. Los grupos demócratas vislumbran pocas posibilidades de cambiar la mayoría del voto durante los próximos años.

La Carta Suprema de Estados Unidos fue establecida en 1789, inicialmente con seis jueces, y luego de pasar de 6 a 10 entre 1807 y 1837, finalmente se fijó en 9 miembros en 1867 y no volvió a moverse. El presidente Franklin Roosvelt intentó expandirla, para intentar reducir la oposición que la Corte le presentaba al New Deal, pero el Congreso no lo autorizó. Junto con la Corte Suprema, Estados Unidos tiene 13 cortes federales y 94 distritales.