Por Carolina Fuensalida y Carmen Domínguez

  • 4 julio, 2019

Como consejeras del Colegio de Abogados estamos convencidas, con mucho orgullo, que el año 2018 será recordado en el Colegio de Abogados por el trabajo que las tres consejeras de entonces hicimos a fin lograr que las mujeres que forman parte del mundo legal se sientieran acogidas, representadas y encontraran en el Colegio un espacio donde ejercer su voz. La realidad nos mostraba datos empíricos de la relevancia de la mujer en el mundo del Derecho, pero, a su vez, la escasa representatividad que tiene en los cargos de mayor poder. En este sentido, nosotras dos queriendo hacernos cargo del debate generado a partir de los movimientos feministas que en el 2018 desplegaron su acción, decidimos trabajar de manera silenciosa pero decidida para convencer a cada uno de los miembros de nuestra lista en la necesidad un cambio, que sabíamos podía generar grados de resistencia y también, por qué no decirlo, legítima oposición. Creemos profundamente en la capacidad, en las habilidades y en la necesidad de contar en nuestro Colegio con la mirada de mujeres de excelencia. Por eso trabajamos con respeto, haciendo un trabajo cercano con los miembros de nuestra lista, quienes finalmente apoyaron unánimente la iniciativa y buscaron la fórmula que se acomodara a las diversas visiones que existían sobre la materia. Luego de un trabajo honesto y frontal con todos los miembros de la lista gremial nos sentimos decididamente tranquilos con el resultado del trabajo realizado.

Lo anterior, fue fruto también del trabajo de muchas mujeres comprometidas que permitió el cambio de los estatutos el Colegio, y la introducción transitoria de cuotas en las elecciones que se llevaron a cabo de manera reciente, lo que permitió que por primera vez existan 8 consejeras en el Colegio de Abogados. Lo anterior se tradujo en que el Consejo las mujeres que integran el Consejeo pasaran de un 16,8% en la elección parcial del año 2017 a un 40%. Adicionalmente, la primera mayoría la obtuvo en esta elección parcial, una mujer repitiendo lo ya sucedido en 2015 donde las dos más altas mayorías fueron también de mujeres.

Sin embargo, ese trabajo no tuvo por objeto ni jamás fue nuestra voluntad cambiar o arrasar, como se ha pretendido, con la sana tradición que ha existido en nuestro Colegio en materia de de designación de los cargos de presidencia y vicepresidencia. La tradición muestra que la lista ganadora ha designado presidente y vicepresidente, habiéndose compartido voluntariamente en algunos períodos la vicepresidencia con algun miembro de una lista distinta. La búsqueda de los mejores representantes para estos cargos, siempre ha ocurrido de manera colaborativa, es una lista que trabaja en conjunto, sin alimentar personalismos, porque desde siempre se ha caracterizado por buscar los mejores para el Colegio. No existe un derecho adquirido para que ninguno de sus miembros se sienta el o la elegida natural a ser presidente/a. En nuestra visión, el cargo de presidente debe ser desempeñado por quien tiene un conjunto de características que lo hacen merecedor, como es la trayectoria, la ética, la ausencia de conflictos de interés, liderazgo, empatía, lealtad, transparencia, manejo de conflictos, reflexivilidad, entre otros, elementos todos que nos permitan designar a quien estimamos pueden investir ducha impronta. Hemos tenido grandes presidentes y presidenta que reflejan las características anteriores y muchos de ellos no fueron la primera mayoría, porque jamás se vio como un derecho inherente y nadie jamás ni interna ni externamente lo discutió. En razón de ello hemos tenido, en el tiempo, presidentes y presidenta, con primera mayoría o no, todos habiendo, en general, ostentado la calidad de consejeros antes.

Lo anterior no debe llevar al lector a confusiones. Creemos que todos quenes estamos en la lista gremial, tenemos el legítimo derecho a manifestar nuestra intención de estar en un cargo directivo, pero esa intención debe ser transparente, directa y fue lo que impulsamos en esta elección. De hecho, una de nosotras fue segunda mayoría el 2015 siendo la primera una mujer que dejaba el cargo de presidenta y otra de nosotras fue la única mujer que resultó electa en la elección parcial del año 2017 y, dado los diversos compromisos laborales y familiares, no estuvimos disponibles para solicitar un cargo. Buscamos en este último proceso que todos los interesados manifestaran abiertamente su interés. Nos interesa dejar en claro, que en este proceso los 10 consejeros de la lista gremial, luego de manifestar la posible disponibilidad a un cargo, apoyamos al consejero Alesandri y así se reflejó en la elección. No hubo una designación a dedo ni una auto designación. Manifestamos cada uno libre y abiertamente las posiciones que teníamos y optamos por Arturo tomando en consideración los factores que antes señalamos, quien además también obtuvo la primera mayoría de votos en la última elección en que se presentó.

Como está a la vista somos mujeres, abogadas hace muchos años y concurrimos al acuerdo adoptado. Eso NO nos hace machistas. Una de nosotras fue como candidata a vicepresidenta precisamente porque se consideraba que la directiva debía estar conformada por una mujer y, aun cuando vimos con consternación que no logró la mayoría, no ha habido victimización ni reproches de machismo ni de ningún tipo, porque nos alegramos a su turno que la consejera Etcheberry fuera elegida por aclamación. Esto es así. Es simplemente el ejercicio de un derecho que tenemos como consejeras de votar y a su vez que nos voten de manera abierta por quienes queriendo asumir el cargo se estime represente lo mejor para el Colegio. Por ello, no nos perdamos en esta discusión. Hoy todos los consejeros que están en la lista gremial tienen los méritos para ser presidente o vicepresidente, porque basta con ver el curriculum, trayectoria, características de cada uno para constatar que cualquiera podría haber sido elegido.

Sin embargo, la intolerancia de algunos nos ha llevado a dar un triste espectáculo, que en alguna medida es un reflejo de lo que sucede en elpaís. No somos capaces de aceptar opciones diversas, creemos que hay quienes tienen derechos incontrastables, y permitimos que se instalen las post verdades.

Los slogans le están haciendo muy mal a nuestro país, nos ha vuelto sordos, confrontacionales y nos ha impedido elevar la calidad y nivel de las discusiones. Nosotras no estamos dispuestas a caer en ello, porque sería renunciar y traicionar los principios que han ilumado a este Colegio y que ha permitido que por décadas esta haya sido una institucuón de excelencia, respetada, donde se convive de manera pacífica y en que lo que nos inspira es en resumidas cuentas es dignificar la profesión de abogados. Estamos convencidas que si fuimos elegidas como consejeras es para enaltecer la profesión de abogados que tenemos con profundo orgullo y dignidad y vamos trabajar de manera incansable para que así sea.