Los camioneros depusieron su movilización. Consiguieron lo que buscaban: una rebaja importante al impuesto específico del diésel.

  • 11 junio, 2008


Los camioneros depusieron su movilización. Consiguieron lo que buscaban: una rebaja importante al impuesto específico del diésel.

Los camioneros depusieron su movilización. Consiguieron lo que buscaban: una rebaja importante al impuesto específico del diésel. El gobierno, al contrario de todos sus anuncios y políticas, cedió. Así las cosas, parece el epílogo de un hecho que mantuvo al país paralizado por varios días y causó estragos en algunas industrias; en particular, del sur del país.

Pero desde el punto de vista de las señales políticas, los problemas están lejos de resolverse. Por una parte, un gobierno condescendiente, que capitula ante manifestaciones populares y es incapaz de anticiparse a los problemas (quedó demostrado que, para efectos de contener la anunciada protesta de los transportistas, el anuncio de los 1.000 millones de dólares para el fondo de estabilización fue un derroche). Por otra parte, muchos sectores quedaron con la “bala pasada”. Como no protestaron,
no ocuparon las carreteras con sus camiones ni lograron sentarse a conversar con el ministro Cortázar, quedaron excluidos de la rebaja en el impuesto al diésel. ¿Casos? Los micreros de regiones (que no tienen garantizados sus ingresos como en el Transantiago), los pequeños industriales y los agricultores (por ejemplo, para los movimientos de sus tractores).