Definitivamente, la gracia está en innovar. De eso pueden dictar cátedra los productores de lupino de la IX Región, quienes después de estar años de capa caída, se reinventaron, convirtiendo a esta singular leguminosa en un apetecido producto de exportación. Solo el año pasado, para tener una idea, se exportaron 21 mil toneladas, alcanzando un […]

  • 9 marzo, 2007

Definitivamente, la gracia está en innovar. De eso pueden dictar cátedra los productores de lupino de la IX Región, quienes después de estar años de capa caída, se reinventaron, convirtiendo a esta singular leguminosa en un apetecido producto de exportación. Solo el año pasado, para tener una idea, se exportaron 21 mil toneladas, alcanzando un récord de ventas de 6,6 millones de dólares.

Una de las mayores innovaciones emprendidas por este grupo de productores fue convertir al lupino en alimento para salmones y cerdos, subproductos que hoy son altamente demandados por las naciones mediterráneas, especialmente por Egipto (55% de las ventas), Italia, España y Portugal.

Eso no es todo. Hace un año la empresa Socomal comenzó a exportar el lupino en forma de snack, causando furor en esos y otros países. Solamente en España, para tener una idea, ha vendido 200 mil kilos. El tema está tan fuerte que Corfo de la región de La Araucanía ha decidido apoyar la inversión y el crecimiento de este tipo de negocios. Y comenzó por el productor Hugo de Celis, pequeño empresario de gran tradición en la zona, quien en seis meses ha acrecentado sus ventas en un 100%.