Por Natalia Saavedra Hace unas semanas que Sergio Bitar (PPD) partió a Washington como parte del equipo investigador (Senior Fellow) del centro de políticas públicas Inter Americ Dialogue, del que es miembro hace algunos años. El ex ministro de Educación y de Obras Públicas del primer gobierno de Michelle Bachelet, se instaló por tres meses […]

  • 27 junio, 2014

Por Natalia Saavedra

Sergio Bitar1

Hace unas semanas que Sergio Bitar (PPD) partió a Washington como parte del equipo investigador (Senior Fellow) del centro de políticas públicas Inter Americ Dialogue, del que es miembro hace algunos años. El ex ministro de Educación y de Obras Públicas del primer gobierno de Michelle Bachelet, se instaló por tres meses en la capital de Estados Unidos para participar de un ambicioso estudio: analizar cuál debe ser la dirección de América Latina durante los próximos 20 años.

Una tarea que este año está enfocada especialmente en la importancia de la educación. Por eso, entre las materias que Bitar investiga por estos días están la tecnologización de los estudiantes, el aumento de la clase media en la sociedad de la educación y la inequidad.

En marzo, además, el ex ministro publicó, al alero de la Cepal, la serie Las Tendencias Mundiales y el futuro de América Latina, donde observa el diseño de diferentes políticas públicas en la región. Y a la par, creó hace dos semanas junto a académicos, políticos y diplomáticos chilenos, el “Consejo chileno de Prospectiva y Estrategia”, una iniciativa que busca contribuir al desarrollo a largo plazo de Chile, donde participa junto a Juan Somavía y Juan Emilio Cheyre, entre otros.

Su trabajo de estos días, en todo caso, no lo aleja de la contingencia del país. Mira con detención los primeros meses de mandato de la Presidenta Bachelet. Aplaude su avance y respalda su gestión. Le gustan los nuevos liderazgos que la acompañan, sobre todo el ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo, quien creció en el mundo político bajo su alero. “Es una persona muy inteligente, bien adiestrada. Tiene cercanía, sabe cómo ella piensa, es un hombre de entendimiento, de escuchar, moderado, sensato”, dice.

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Pero también exige su derecho a pataleo. Asegura que hay que dar paso a estas nuevas generaciones, pero que también es necesario escuchar a los más viejos. No hay que caer en la “tontería” de las divisiones generacionales, exclama.
Bitar conoce bien la vieja política. Es mañosa a veces –lo reconoce– y por eso advierte que no hay que equivocar la dirección del timón al interior de la Nueva Mayoría, todo para avanzar en pro de cambios más profundos y modernizar el Estado. “El impulso inicial del Gobierno es el correcto, lo respaldo plenamente. Pero también veo cuellos de botella que debemos eliminar para el desarrollo del futuro”, advierte.

-¿Cuáles son esos cuellos de botella?
-Principalmente, una institucionalidad que no da cuenta del desarrollo económico-social y cultural de Chile que hay que modificar a tiempo. Una segunda insuficiencia es la desigualdad, y una tercera, es que debemos sí o sí dar un salto en materia en capacidad de innovación, de emprendimiento y productividad. La dirección que ha dado la Presidenta es la correcta y el desafío es cómo se gestiona este cambio técnica y políticamente.

-¿Qué es clave para gestionar esa modernización?
-La Constitución. No soy partidario de la radicalidad, sino de un proceso reflexivo amplio, pero con la voluntad muy clara de hacer una nueva Constitución. Aun cuando no tuviera grandes modificaciones, es necesario hacerla de nuevo para otorgarle legitimidad democrática. Esa discusión es relevante y es la madre de las ordenaciones, junto con el cambio al sistema electoral.

-¿Qué falta para entrar de lleno en esa discusión?
-La reforma constitucional es un tema que requiere de mayor serenidad. Una serenidad especial de discusión. Puede hacerse en paralelo a través de mecanismos que la Presidenta resuelva y que después los partidos analicen, pero en ningún caso a la carrera. Por lo tanto, hoy hay que poner el énfasis en aquellas reformas que suponen acuerdos rápidos en el Parlamento y que tengan un buen respaldo ciudadano.

-¿Detiene el avance de la discusión el ambiente al interior de los partidos políticos?
-Los dirigentes políticos tienen que dejar de mirarse la punta de la nariz o de sus zapatos, ésa es la diferencia entre un político medio y un político grande. Hay que tener la visión de hacia dónde caminar y subordinar los apetitos personales de protagonismo. En el sistema político chileno, los partidos no están dándose de la ventaja que tiene eso para Chile. Ahora, tampoco podemos pretender hacer cambios en cinco minutos. Hay que analizar qué se hace primero. Pero para que resulte, debe haber la máxima cohesión en la Nueva Mayoría y eso supone un particular cuidado en la relación entre la Democracia Cristiana y los demás partidos, especialmente con el PPD y el PS, para que se entienda que hay que darle un respaldo pleno a la Presidenta. Además, hay que manejar las cosas de modo de evitar que la derecha se aglutine por una torpeza de una polarización innecesaria.

-¿Qué tan clave es la DC para la coalición?
-Hay sectores de la DC que sienten que han perdido representatividad en el seno de la coalición, otros sectores de ese partido que están totalmente comprometidos. A la par, tienes militantes del PPD y del PS y algunos fuera de la Nueva Mayoría que piden cambios radicales o tienden, con mucho facilismo, a criticarse entre ellos o disparar a la DC. Ese fenómeno va a acompañar al Gobierno y requiere de mayor sabiduría, porque la Nueva Mayoría es con la Democracia Cristiana, sin la Democracia Cristiana sería la Nueva Minoría y así no funciona.

-¿Falta un golpe de timón de la Presidenta a la Nueva Mayoría pidiéndole mayor cohesión?
-La Presidenta conduce en la dirección que corresponde y cuando observa que hay deficiencias de coordinación, de acuerdos políticos o de disposición, interviene. Lo hemos notado en el tema tributario. Ahora, hay cosas que son obvias y que no tiene que andar repitiendo todas las mañanas: que los partidos tienen que ponerse de acuerdo, que deben mejorar su relación con la ciudadanía, que los ministros deben tener buena coordinación; son todas instrucciones que ella ha dado.

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Reforma Educacional: flexibilidad para avanzar

-Sobre la reforma educacional ¿qué le gusta de la propuesta?
-Que hay una dirección nueva. Es un cambio cualitativo que comparto, que es retornar a la educación con un sentido de bien público. Pero se ha entrampado en lo específico en dos temas: el copago y el lucro. Era inevitable comenzar por esto, sin embargo, ese avance puede, si es mal comunicado, generar dificultades y obstáculos.

-¿Por qué?
-Porque se trata de áreas con tremendas connotaciones culturales, sociales e ideológicas. El diálogo que ha hecho el Gobierno es importante, pero noto que el énfasis en el control sobre el particular subvencionado ha sido percibido como un intento de control excesivo y eso considero que requiere de un diálogo mayor.

-¿Qué efectos puede tener ese control total?
-De no hacerlo bien podemos quedar en una tierra de nadie, donde los particulares subvencionados están inquietos y los municipales saben que ya no van a depender de los alcaldes, pero como aún no sucede, es un limbo. Puede haber un tiempo de desconcierto que no es conveniente. Se genera, además, el problema de la percepción de los actores de la comunidad educativa sobre lo que se quiere hacer. Eso va requerir de un esfuerzo mayor aún en organizar bien la secuencia de las iniciativas que se impulsen y de explicarlas bien.

-¿Si el Estado no tiene el control, cómo evitar el lucro?
-Es posible. Tomemos el caso de Holanda, se ha dado siempre como ejemplo. En el caso holandés, hay una presencia importante de particulares manejando colegios. Esos colegios son dirigidos bajo condiciones muy distintas de las chilenas. La propiedad de la infraestructura es del Estado, el pago de los sueldos de los profesores del Estado y la gestión –con innovación, autonomía y descentralización– está en estos grupos que tienen la facilidad para sacar adelante la calidad de la educación, y funciona. Entonces, sí es posible establecer una norma en que los colegios particulares, que reciben dinero del Estado, tengan como función la educación sin generar utilidades sobre los recursos públicos.

-Pero es bien similar al sistema actual, que no ha funcionado bien.
-Hay que entender que muchas personas están tratando de echar abajo la reforma, entonces sectores de la derecha se aprovechan de esta ambigüedad para bombardear diciendo que esto es la estatización total, lo que es completamente falso. Y como ministro de Educación, si hay algo que aprendí muy bien es que el respaldo principal son los padres y apoderados, a quienes también inquieta esta medida. Hay que repensar el tema de la propiedad de los colegios en infraestructura, al menos en este momento. No sólo porque implica costos adicionales que se pueden dedicar a la educación preescolar o universitaria, sino que hay un tema de percepción. La gente dice “si me van a comprar el colegio, entonces van a tomar todo lo que tengo”.

-¿Es preponderante que los padres y apoderados apoyen esta medida?
-Es clave que sientan que lo que se está haciendo es para favorecer a sus hijos. Cuando la derecha hace campañas diciendo “le van a quitar el derecho de elegir”, la reacción no es la adecuada. Si al contrario, explicas bien que se está mejorando la calidad de la educación y que esta educación pública abre más libertad de elegir en la medida que los colegios sean mejores, puedes contar con su apoyo.

-¿La derecha puede usar ese argumento para botar el proyecto?
-Hay que entender que la derecha es más que los partidos que están representados en el Parlamento, eso es la punta del iceberg y hay que tenerlo claro. Por eso, creo que por ahora hay que retirar este tema de la propiedad de los colegios y de la inversión en infraestructura, para que no se dé el mensaje equivocado. Mañana podría ser importante si es que alguien quiere entregar su propiedad, pero eso también hay que regularlo en el tiempo.

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-¿Retirarlo con el fin de avanzar?
-Eyzaguirre ha sido claro en eso, la flexibilidad para evitar confusiones, para evitar un error de comunicación.

-En materia del acceso, ¿cree que la prioridad debe ser la inclusión más que la calidad?
-No son cosas excluyentes. Si yo incorporo a los niños que vienen de familias vulnerables y pongo recursos ahí, estoy reforzando las bases de una sociedad con más igualdad de oportunidades, y por lo tanto, estoy ampliando la calidad. Ahora, no basta con mostrar un incremento del acceso, eso debe ir acompañado de una política que también aliente y busque a los mejores talentos para que Chile tenga un sector de vanguardia en materia científica, tecnológica y cultural.

-¿Segmentar dentro de los colegios?
-Si uno ve nuevamente otros países, China por ejemplo, tiene equipos especiales de búsqueda de talentos. Ellos saben que tiene competencia, que la preeminencia mundial va depender mucho de la investigación científica y tecnológica. Y, por lo tanto, detectan a los jóvenes con más potencial y los levantan rápidamente. Esos grupos, además, empujan el estándar general de la educación. Pero no son incompatibles inclusión y calidad, aunque hoy en día es prioritaria lo primero.

-¿Y qué le parecen ideas específicas como hacer mixto el Instituto Nacional? Usted estudió allí.
-Los que hemos pasado por el Instituto Nacional tenemos un particular cariño por el colegio y una identidad, eso es muy valioso para Chile. El Instituto Nacional es como un buque insignia que hay que cuidar. Cómo se cuida es lo principal. Lo fundamental no es dejarlo como está. Puede ser integrado ¡por qué no! En la sociedad moderna tener a las mujeres separadas de los hombres no tiene ni pies ni cabeza. Pero sí tenemos que cuidar que sea un Instituto que ponga un estándar de calidad alta, como ha sido hasta ahora.

-¿Es partidario de mantener la selección en colegios emblemáticos?
-Tenemos que valorar el costo que significaría que el Instituto Nacional dejara de seleccionar por mérito. Nada es permanente en la vida, pero no veo como prioritario meterse hoy en eso. A mi juicio, es un capital para la educación pública cuidar a los colegios que son destacados. No veo que eso tenga hoy prioridad desarmarlo por un cierto principio de igualdad, cuando hay materias de igualdad mucho más complejas y relevantes que tratar primero.

-¿Qué le parece el nombramiento de Harold Correa en Educación? Usted trabajó con él.
-Lo conocí muy joven en el Senado y le pedí que fuera mi jefe de gabinete en el Ministerio de Educación, después me siguió al Ministerio de Obras Públicas. Es una persona de grandes habilidades técnicas, políticas, de gran voluntad, disposición al diálogo y de mucha disciplina. Creo que le puede servir mucho a Nicolás, porque tiene habilidades políticas para conversar con distintos sectores.

-¿Y la reforma tributaria, avanza por el carril correcto?
-Creo que se está ajustando bien. Hemos visto el debate con los presidentes del Banco Central y los economistas sobre los puntos donde hay disparidad de criterios y hay un conjunto de materias que estoy seguro que el Senado va a arreglar. En primer lugar, hay que balancear bien las atribuciones del Servicio de Impuestos Internos (SII) con los Tribunales Tributarios. Costó mucho crearlos y si bien el SII tiene que tener el poder suficiente para evitar la evasión, tampoco puede transformarse en un instrumento de poder, para eso están los tribunales. El otro equilibrio importante es la renta atribuida, cómo se maneja, de manera que no haya problemas constitucionales, entre otros temas. Pero creo que todo se irá despejando. •••

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Empresa estatal de energía: ¿Y por qué no?

-¿Qué opina del rechazo de HidroAysén?
-En términos generales, como país tenemos que buscar una fórmula que solucione el tema de la escasez de recursos fósiles de Chile. Aquí hay un tema de seguridad, de costo involucrado y de contaminación. El agua tiene ventajas en los tres factores, es más barata, contamina muy poco y, además, es propia chilena, entonces eso no lo hemos captado adecuadamente.

-¿No se captaron esas ventajas de HidroAysén?
-El tema de HidroAysén tiene mucho que ver con el hecho de que estas iniciativas sean solamente realizadas por privados y la ciudadanía tiene una justa duda respecto del interés que predomina. En estas materias es muy importante que el Gobierno tenga una capacidad de comunicación con la sociedad, proveerla de mucha más información sobre el tema energético, eso es indispensable, para demostrar la necesidad de buscar soluciones hidroeléctricas mejores que las que tenemos. En resumen, que el Estado tenga un rol más activo.

-¿Se refiere a participar en los proyectos de inversión?
-Por qué no. Es una debilidad del sistema chileno ser uno de los pocos del mundo donde el Estado no puede instalar una central hidroeléctrica. Me parece una debilidad peligrosa para la seguridad nacional y el desarrollo económico. Hoy día se ha puesto el énfasis en la ENAP y creo que el ex ministro Tokman es una persona de grandes capacidades para ello. Pero más allá, y lo dije como ministro de Obras Públicas, puedo diseñar una autopista, llamar a una licitación y concesionarla, pero ¿por qué no puedo definir ser yo el que la lleve a cabo?

-Usted ha planteado crear una empresa estatal de energía. ¿Se puede hacer?
-Hoy el Estado no puede producir energía eléctrica por el artículo que está en la Constitución, se tendría que crear una ley para hacer una empresa estatal de energía, pero yo creo que los votos están y, a mi juicio, debería pensarse. Así como una AFP estatal, me parece mucho más importante tener una empresa pública de energía que colabore con los privados, que haga investigación, especialmente en solar y renovables, pero que tengamos un instrumento, no podemos estar desprovistos.