Por estos días, la bolsa está que arde. La volatilidad se apoderó del mercado, dejando a la paranoia como ama y señora de esta casa. ¡Qué mejor descripción que la que hizo hace unos días un ejecutivo financiero! “El mercado está como una silla musical”. Y claro, las rentabilidades están haciendo que muchos se acerquen […]

  • 1 junio, 2007

Por estos días, la bolsa está que arde. La volatilidad se apoderó del mercado, dejando a la paranoia como ama y señora de esta casa. ¡Qué mejor descripción que la que hizo hace unos días un ejecutivo financiero! “El mercado está como una silla musical”. Y claro, las rentabilidades están haciendo que muchos se acerquen a bailar alrededor de las sillas. Solo que como la música ya suena por harto rato, en cualquier momento puede parar. Por eso mismo, ante la más mínima señal, todos reaccionan. Ya sea para bien o para mal, la compra o la venta, según corresponda, son exageradas.

Y así lo hemos visto con los últimos rumores que circulan por los terminales bursátiles… que Corpbanca es comprada por Cencosud, no, mejor por el Banco de Chile (versión de venta que Mario Chamorro desmintió por enésima vez); que Entel se compra VTR, o que llegan a un acuerdo donde ambos sobreviven… o incluso que Slim se compra Entel. Hay para todos los gustos.

Eso sí, la volatilidad llegó a puntos máximos la jornada del lunes 28. Quienes vieron cómo el Ipsa saltó desde un alza de 0,2% a otra de 1,2%, en un par de minutos, seguramente pensaron que se venía la OPA del año. Pero calma: según nos contaron, todo se debió a un error involuntario desde la mesa de LarrainVial. Una simple coma omitida hizo que el precio ofrecido por las Colbún fuera exorbitante, adjudicándose todos los títulos a la venta… Una vez reconocido el pequeño traspié, el error fue resuelto y el Ipsa retomó las alzas, pero de forma más tranquila.