La nueva era digital obliga a manejar los lenguajes computacionales para desarrollarse en una sociedad cada vez más exigente en el tema. Para muchos chilenos esto no es fácil y parece lejano. Una realidad que se busca cambiar enseñándoles el mundo digital.

  • 23 julio, 2008

La nueva era digital obliga a manejar los lenguajes computacionales para desarrollarse en una sociedad cada vez más exigente en el tema. Para muchos chilenos esto no es fácil y parece lejano. Una realidad que se busca cambiar enseñándoles el mundo digital. Por Nicolás Vial.

Históricamente, uno de los principales objetivos de las políticas públicas era que todos los chilenos supieran leer y escribir. Reducido el analfabetismo, el progreso ha instalado un nuevo desafío a nivel educacional: en el mundo de hoy las personas deben saber manejarse en la llamada era digital.

Un objetivo en el que no estamos tan atrasados. En la actualidad existen alrededor de 1 millón 200 mil 570 conexiones a banda ancha. Más focalizada en los segmentos de menores recursos, la última encuesta CASEN reveló que el 42% de la población mayor de cinco años tiene acceso a Internet. Este es un hecho alentador, pero persiste la diferencia en el uso de la tecnología, ya que para un porcentaje relevante de los sectores más humildes el computador representa muchas veces una aspiración ambiciosa pero que se ve lejana.

El Programa Nacional de Alfabetización Digital nació en 2001 con el fin de disminuir la brecha digital de Chile. Implementado por la Fundación de Capacitación Vida Rural de la Pontificia Universidad Católica y con el apoyo del Gobierno, y por organizaciones como la Sociedad de Fomento Fabril y Carabineros de Chile, además de ocho empresas del área privada, esta iniciativa funciona en gran parte del territorio nacional, impartiendo clases de computación gratuitas a jóvenes y adultos. Para lograrlo, el programa cuenta con aulas acondicionadas con los equipos necesarios, además de dos salas-contenedores con 15 computadores cada una, las que recorren las distintas regiones. El proyecto considera también la entrega de la certificación internacional ICDL en el uso de tecnologías de la Información y capacitación en inglés digital, herramientas que permiten una mejor inserción en los distintos campos laborales.

“El éxito del programa está en la articulación que hemos logrado con el mundo público y privado. Tenemos el apoyo de marcas prestigiosas para llevar a cabo las capacitaciones y el Estado nos permite entrar a las regiones y coordinarnos de manera efectiva“, señala el director del Programa de Alfabetización Digital, Juan Ramírez Pinto, quien espera alcanzar una cobertura total en el país, la que actualmente abarca entre la segunda y la décima regiones, además de la metropolitana.

Los últimos siete años, los números avalan sus logros. Hasta diciembre pasado, el programa capacitó a un total de 216 mil personas, lo que representa cerca de 2.009 horas presenciales de trabajo. Cifras que reafirman los desafíos que el plan proyecta para su ya quinta etapa de funcionamiento. Entre las tareas que vienen está la colaboración con la Estrategia Digital del Gobierno de Chile para el periodo 2008-2012: incorporar más municipalidades y empresas privadas y obtener el Sello Bicentenario como reconocimiento a la labor formadora que desempeña.

El programa también ha recibido variados reconocimientos. Microsoft lo premió en 2004 por su trabajo a favor de la inclusión digital; en 2005, la Agenda Digital del Gobierno de Chile lo reconoció por su aporte a la campaña digital; y el 2006, la Asociación Chilena de Empresas Tecnológicas, ACTI, le entregó una distinción por su constante apoyo a la alfabetización digital.

En estos tiempos es necesario ver sin temor a la pantalla y al teclado y lograr aprovechar todas sus potencialidades. Los especialistas incluso hablan del nuevo analfabetismo, que considera las tecnologías de la computación y la información. Por esto, el Programa Nacional de Alfabetización Digital apunta a acercar los computadores –que para algunos ya son de imprescindible uso diario– a quienes todavía los ven como algo lejano. La meta es que en el futuro nadie quede ajeno a las ventajas de este nuevo lenguaje, ya convertido en una herramienta que defi nitivamente abre el mundo personal y profesional.