Sergio Reiss votó por Pablo Longueira en las elecciones primarias. Nos dio esta entrevista el miércoles 17, horas antes de conocerse la renuncia del candidato presidencial. Tenía toda su esperanza puesta en él. Sobre todo en lo que podía lograr para la plantilla parlamentaria. Un tipo “serio y consecuente”, como lo calificó ese día. Por […]

  • 29 julio, 2013

Sergio Riess

Sergio Reiss votó por Pablo Longueira en las elecciones primarias. Nos dio esta entrevista el miércoles 17, horas antes de conocerse la renuncia del candidato presidencial. Tenía toda su esperanza puesta en él. Sobre todo en lo que podía lograr para la plantilla parlamentaria. Un tipo “serio y consecuente”, como lo calificó ese día. Por eso, cuando lo llamamos para preguntarle qué pensaba ahora que el ex ministro de Economía salió del ruedo, fue lapidario. “La situación complica tremendamente a la Alianza. Ahora no veo ninguna posibilidad de derrotar a Michelle Bachelet”, nos dijo.

Le gusta la política a este empresario, abogado de profesión, que reparte su tiempo entre las leyes y el buen puñado de negocios que ha desarrollado. Confiesa que apoya financieramente a políticos en campaña y que hace meses ya le golpean la puerta para las elecciones. “Les doy a los que conozco. A los que sé que son un aporte. No importa el lado”, sostiene.

A los 70 años que confiesa, no pretende jubilarse. “No voy a dejar nunca de trabajar. No por ambición, pero cuando la gente se jubila con suerte la llaman para ir al teatro o salir a comer y a mí me gusta tomar decisiones. Tener la última palabra”, dice.

Asiduo “cartero” de las páginas de opinión de los diarios, le fascina dejar plasmada su mirada. Tiene opinión el hombre.

-En marzo pasado usted alabó la presidencia de Piñera. Dijo que había “gerenteado” el país de manera extraordinaria. ¿Lo sigue pensando?

-Así es. Ha sido un estupendo Presidente. Lamentablemente su personalidad no le ha ayudado en las encuestas. No calza con la tradicional imagen de un presidente. Ha sido un poco desordenado e impulsivo, sobre todo los primeros años. Y aunque él dice “soy así”, eso no lo ha ayudado. Dice que las encuestas no importan, pero sí importan.

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-Es raro esto de un buen gobierno, como dice usted, y una popularidad tan esquiva…

-Creo que no ha sido apreciado suficientemente. Principalmente por un mal manejo de imagen. Del relato, como decía en su momento Longueira. No se ha sabido comunicar lo que se ha hecho, que ha sido bastante.

-¿Cuál ha sido el mayor logro de este gobierno?

-El empleo. Este país recuperó el empleo que había estado bastante deprimido por diez años.

-Bien apoyado por el ciclo expansivo del cobre, ¿no?

-No cabe duda. Pero los países son ricos no sólo por las riquezas naturales, sino por la forma en que se administran. Vea lo que ha pasado en Venezuela. Es un país riquísimo, pero tiene racionamiento de papel confort.

-Pero no es necesario compararnos con Venezuela, sino que con los gobiernos anteriores.

-A Piñera le tocó un buen ciclo del cobre. No hay duda que eso ayudó a que el PIB de los últimos tres años haya estado entre 5,5% y 6%. Pero no se puede desconocer que la gestión ha sido muy buena. Aunque los dirigentes de la Concertación no lo reconozcan públicamente, íntimamente saben que fue así.

El cambio de época

-¿Cuál es su análisis del momento político que vive Chile? ¿Ve un ambiente polarizado?

-No hay duda que estamos frente a una fuerte polarización. Pero mirando el fenómeno desde una perspectiva más global, la política está más polarizada en el mundo entero. En EE.UU., en Brasil, en Europa.

-¿Por qué cree que está pasando esto?

-Hay un cambio de época. La gente hoy está más consciente de sus derechos y no quiere dejarse atropellar. Los ciudadanos quieren un reconocimiento muy superior al que se les estaba dando. Es bueno que se haya producido. Ahora, lo importante es encauzarlo dentro de los márgenes constitucionales, legales y jurídicos. Que no sea la calle la que gobierne.

-¿Y ve atisbos de que no se esté encauzando bien?

-A veces, pero creo que las elecciones primarias vinieron a ordenar un poco las cosas. La concurrencia fue muy alta, fuera de todo pronóstico. Eso quiere decir que hubo mucho interés en elegir a las autoridades en vez de quedarse reclamando por Twitter o Facebook, como nos estaban tratando de vender algunos, que la gente quería saltarse el Congreso o el Poder Judicial, y no es así. Chile es un país que tiene cultura cívica, incluso dentro de los no votantes.

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-¿Cree que se va a repetir esa tónica en las presidenciales de noviembre?

-Por supuesto. Creo que va a votar mucho más gente que la que votó en las municipales.

-¿Con los últimos acontecimientos ve alguna opción de la Alianza por Chile de quedarse en La Moneda?

-Ninguna. Habrá que ver cómo se desencadenan las cosas. Hay que trabajar en la unidad para aglutinar una alta votación para los parlamentarios. Creo que ahí es donde debe estar la fuerza. Si gana Michelle Bachelet debe haber un contrapeso en el Congreso, para que no pase tan fácilmente el temporal.

El tsunami Bachelet

-¿Por qué dice que Bachelet es como un temporal?

-Sus propuestas en la campaña de las primarias fueron un tsunami.

-¿Cuál fue la ola más fuerte, a su juicio?

-Me preocupa lo radical de las propuestas políticas y económicas.

-Pero en primarias suelen radicalizarse las propuestas. Ahora debería tender más al centro.

-La están aconsejando parece. Puede ser una estrategia. Estirar la cuerda, para después retroceder, pero quedando con varios pasos adelante.

-¿A qué le teme concretamente?

-Lo que más me preocupa es el fin del Fondo de Utilidades Tributarias (FUT), mucho más que el aumento de la tasa de impuestos. Ahí está el quid del problema. Es lo más grave. Más allá que haya servido para que algunas personas hayan hecho elusión, ha sido un pilar fundamental para que las empresas inviertan y se capitalicen. Para que hayan podido contribuir al ahorro y la inversión. Incluso para la salida de muchas empresas al extranjero.

-Pero lo que se ha dicho es que fue creado en una época en que no había acceso al crédito. Eran otros tiempos y que a estas alturas se ha convertido en una especie de crédito gratis para las empresas. ¿No cree que debería haber un cambio al menos?

-No creo que haya que cobrar un interés como propuso Andrés Velasco, pero pienso que habría que regularlo mejor. Si se elimina va a quitar capital a todas las empresas grandes y pequeñas, y las más afectadas van a ser las pymes.

-¿Como debería regularse?

-En su objetivo y uso. Claro que el cambio del sistema va a provocar que las empresas repartan más dividendo del acostumbrado sin capitalizar. Van a tener que pedir más plata a los bancos. Se van a encarecer los proyectos en todo orden de actividades.

-Con todos estos antecedentes en la mesa, ¿qué tan complejo ve el escenario para los inversionistas?

-Chile tiene un desarrollo económico y social difícil de destruir. Los empresarios chilenos son muy buenos en lo que hacen. Muy patriotas. Van a seguir invirtiendo, porque dentro de Latinoamérica es la nación que tiene mejor institucionalidad jurídica.

-En el fondo, no le teme al programa de Bachelet.

-No creo que se vaya a desmantelar lo que se ha hecho en 30 años.

-El ministro de Hacienda dice que las puras propuestas ya estaban afectando la inversión. ¿No lo comparte?

-Es probable que algo afecte. Pero no es un comentario que deba hacer un ministro de Hacienda. Es una especulación política. Un comentario de sobremesa para el Club de la Unión.

-¿Usted por ejemplo, ha postergado alguna inversión por el tema político?

-No. Hay gente que dice que sí. Siempre hay gente que vende sus acciones en Chile y compra en Estados Unidos.

-¿Pero hay muchos?

-Hay, pero diría que son decisiones súper individuales. Ni las AFP ni ningún inversionista institucional. Puede haber una mayor cautela esperando a que se clarifique el panorama. Pero no veo que las inversiones industriales, agrícolas o agropecuarias se detengan esperando al nuevo gobierno. Chile no va a volver al año 70, aun cuando haya un nuevo presidente socialista. La campaña del terror no es fructífera políticamente. Sería muy bueno que tendiéramos a unir posiciones en temas fundamentales.

-¿Cuáles?

-Deberíamos exigirles a los dirigentes políticos que se pongan de acuerdo en avanzar en las necesidades como en una política energética independiente del gobierno de turno, por ejemplo.

-No hay empresario hoy que no abogue por eso, pero no se ve demasiado movimiento político de ningún lado al respecto.

-Como que le están sacando el poto a la jeringa. Por un lado los ambientalistas han judicializado todos los temas energéticos y por otro, no tenemos una institucionalidad que permita resolver antes de llegar a la Corte Suprema.

Diversificación total

La política no le copa el día a este diversificado empresario. Desde su oficina de Apoquindo maneja un buen portafolio en Bolsa. Su inmobiliaria Ecsa, que comanda con Sergio de Castro; un fundo de uva de mesa; y la viña que le compró a SantaEma, Rosario de Peumo.

No han sido fáciles los últimos dos años para sus negocios. Salvo Chamisero, de Ecsa, y los envíos de uva, que han sido éxito total, el mundo del vino está deprimido; Lan, Itata y Pucobre, sus tres principales apuestas en Bolsa, donde ostenta el lugar de accionista minoritario principal, han estado alicaídas.

“Ha sido complicado. Uno está acostumbrado a que a veces una inversión ande mal, pero que las otras apañen, pero cuando todas empiezan a estar mal, es complicado. El flujo se echa a perder. Hay inversiones fuera de la Bolsa esperando recibir esos flujos”, nos confiesa.

-¿Qué ha hecho? ¿Se ha endeudado?

-Un poco más. También he postergado compromisos.

-¿Por qué no ha logrado repuntar la Bolsa?

-Hay buenas razones que lo explican. Estaba cara en comparación a la región y ahora está volviendo a valores más reales. En 2012 y 2013 las utilidades de las empresas no han andado bien. Y otro punto no menor es que se ha abusado en forma extraordinaria de los aumentos de capital. Resulta que las AFP y los minoritarios hemos debido concurrir sin poder hacer otras inversiones.

-Pero los aumentos de capital al final del día son para darle mayor valor a las compañías.

-Sí, pero hay distintos caminos. Se pueden emitir bonos. Fíjese que en muchos aumentos de capital los controladores suscriben sólo un poco y le exigen mucho al resto.

-¿Un abuso dice usted?

-No sé si es abuso, pero sí es una práctica exagerada. Falta de consideración hacia los minoritarios. No cuestiono ni la legalidad ni la legitimidad, pero éticamente es bastante poco entendible para los minoritarios que de la noche a la mañana nos obliguen a poner plata sin tener derecho a retiro.

-¿Cómo visualiza el 2014 para la Bolsa?

-La bolsa está barata y se hace interesante invertir en empresas que están bien manejadas.

Ojo clínico

Como accionista minoritario de Lan “desde mucho antes que lo compraran los Cueto”, como aclara, Sergio Reiss ha vivido de cerca la fusión de la aerolínea chilena con la brasileña Tam. Reconoce que ha sido un proceso “complicado y bien trabajoso”.

-¿Desilusionado de la fusión?

-Pensé que la integración iba a ser más rápida. Brasil es un país complejo y cuesta integrar las culturas como dicen ellos. Pero confío en que en uno o dos años van a salir adelante.

-Hay una sensación generalizada de que Lan ha perdido calidad de servicio con la fusión.

-Lo he escuchado mucho. Pero Lan está hoy en Argentina, en Colombia, en Brasil, en muchos países… Con bastante criterio empresarial, los controladores dijeron que la única manera de ser grandes en el mundo era estando en Brasil.

-El desarrollo inmobiliario de Chamisero ha sido un éxito. ¿Cuánto paño le queda por explotar?

-Bajo la cota 700 todavía nos quedan más de 200 hectáreas por desarrollar. Ha sido un éxito extraordinario, sobre todo en los últimos tres años.

-¿Qué ocurrió con los atisbos de burbuja inmobiliaria que alertó a fines del año pasado el Banco Central?

-Nunca hubo burbuja en Chile. Burbuja hay cuando se compra con fines especulativos. Y la gente que está comprando casa es porque quiere vivir en ella. No vi jamás especulación en este período. Lo que pasa es que las inmobiliarias grandes, que son las que están haciendo desarrollos en Chicureo, por ejemplo, son empresas que necesitan tener terrenos para dos o tres años. Están comprando para construir más adelante. No con fines especulativos. •••

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Amor por Con Con

Sergio Reiss va a Con Con desde que tiene cinco años. Y hoy es dueño de la casa familiar que los albergó desde esa época en la parte norte de la Playa Amarilla. Hace años se compró, además, el antiguo hotel que colindaba con la casa y hoy está en proceso de permiso municipal para dar vida al Gran Hotel Reiss de Con Con.

Se trata de una inversión de unos 2 mil millones de pesos que pretende entregar a un operador. Ya está en conversaciones con varios. Es la primera vez que entra a este rubro, pero reconoce que fue casi por azar.

“Compré el hotel que estaba en muy malas condiciones para evitar que me construyeran un edificio y fregaran la vista de mi casa. Mi idea era entregarlo en comodato a la Municipalidad o a Carabineros o alguna organización de Con Con, pero ninguno estuvo dispuesto a invertir. Por eso decidí hacerlo yo mismo”, relata.