Salió humo blanco en el litigio que mantenía el estudio Philippi, Yrarrázaval, Pulido & Brunner con uno de sus ex socios, Luis Carlos Valdés. Supimos que el 19 de noviembre pasado el árbitro Andrés Cúneo emitió su sentencia, la que habría sido favorable para el estudio, que había contratado para su defensa al litigante Jorge […]

  • 10 diciembre, 2008

Salió humo blanco en el litigio que mantenía el estudio Philippi, Yrarrázaval, Pulido & Brunner con uno de sus ex socios, Luis Carlos Valdés. Supimos que el 19 de noviembre pasado el árbitro Andrés Cúneo emitió su sentencia, la que habría sido favorable para el estudio, que había contratado para su defensa al litigante Jorge Bofill.

El conflicto se había iniciado en 2006, justo en medio de un fuerte proceso de reestructuración interna de la firma. En ese entonces, el bufete acusó a Valdés de recibir honorarios indebidamente desde 2003 en adelante, mientras que este último se defendía diciendo que no era partícipe del nuevo sistema de distribución de utilidades de la firma, por lo que decidió recibir directamente estos honorarios y luego distribuirlos según el sistema antiguo.