Al menos dos lecciones se pueden extraer del reciente conflicto en el Cáucaso entre Georgia y la Rusia de Putin: 1. Georgia sobreestimó el respaldo que podía esperar de Occidente, al mismo tiempo que quedó en evidencia el estrecho margen de acción con que cuenta la OTAN para enfrentar la supremacía rusa en la región. […]

  • 20 agosto, 2008

Al menos dos lecciones se pueden extraer del reciente conflicto en el Cáucaso entre Georgia y la Rusia de Putin:

1. Georgia sobreestimó el respaldo que podía esperar de Occidente, al mismo tiempo que quedó en evidencia el estrecho margen de acción con que cuenta la OTAN para enfrentar la supremacía rusa en la región. En todo caso, la acción del ejército ruso otorgó a Estados Unidos la excusa suficiente para concretar el despliegue de misiles en Polonia.

2. Rusia no está para roles secundarios. Puede que su poder no sea comparable al de la ex Unión Soviética, pero no pretende ceder lugar en lo que considera su espacio de influencia. Además, tienen a su haber una firme situación económica, favorecida por las reformas y el alza en el precio de los commodities. A la fecha, Rusia es el gran proveedor energético de Europa, y eso pesa.