El empresario-político se enfrenta cara a cara a dilemas cada vez más cruciales para sus proyecciones como candidato presidencial y para el futuro de sus negocios como empresario y gran inversionista. Estas son básicamente las opciones que tiene por delante.

  • 5 octubre, 2007

El empresario-político se enfrenta cara a cara a dilemas cada vez más cruciales para sus proyecciones como candidato presidencial y para el futuro de sus negocios como empresario y gran inversionista. Estas son básicamente las opciones que tiene por delante.
Por Sandra Burgos.

 

Ocurrió hace algunas semanas en el programa de TV Caiga quien caiga. El periodista pidió a Sebastián Piñera que optara entre una billetera y una banda presidencial. Piñera sonrió y, casi instantáneamente, tiró la billetera al piso.

Pareció fácil, pero es probablemente su decisión más compleja. Retirarse de los negocios para luego perder las elecciones sería una mala jugada, aunque el presidenciable de RN ha confesado a sus cercanos que tiene la opción tomada, que lo suyo serán los proyectos con “mirada país” y que se irá deshaciendo de sus activos más comerciales. Pero advierte que tiene tiempo, que él no es candidato oficial y que, para serlo, el plazo vence en septiembre de 2009.

 

Aunque el candidato aún no tiene listo el modelo de desinversión, sí tendría definido el listado de empresas que venderá y las que permanecerán en su portafolio. El problema es el timing, ante lo cual surgen dos alternativas: dejar todo definido este año, o bien, desencadenar los hechos en plena contienda electoral, cuando un movimiento de pieza en su estrategia de campaña pueda ser “más rentable” electoralmente.

 

Hasta el momento las encuestas que su comando maneja sobre el impacto del “Piñera-empresario” en el voto popular muestran percepciones positivas en una fracción importante de la población (lo ven como emprendedor y con recursos suficientes como para no codiciar los fondos públicos). Bajo ese prisma, el efecto negativo podría ser más bien marginal. Sin embargo, tienen muy claro que en una segunda vuelta ese margen podría ser la llave a La Moneda.

 

“Piñera lo mide todo y, en el caso específico de sus inversiones, solo él sabe qué decisión tomará y cuándo”, comentan en su círculo cercano. Pero lo cierto es que se ha estado alejando gradualmente de la administración de las empresas, como quedó en evidencia al renunciar a los directorios de Lan y Quintec. Luego se desvinculará de Clínica Las Condes e Inmobiliaria Aconcagua. También dejará la presidencia de Chilevisión, la empresa que –junto a Lan– mayor ruido genera a nivel público.

 

 

 

Su plan maestro

 

 

Un asesor de Piñera indica que “no hay un plan completamente definido”. Y añade que las fábulas sobran: “Se dijo que había ido a Estados Unidos para evaluar la figura de un fideicomiso ciego, pero eso es un cuento. Aquí han salido muchos al ruedo asegurando que están viendo cosas para Sebastián y es realmente vergonzoso cómo la gente se atribuye encargos y funciones que no tiene. Permanentemente es asediado por profesionales que quieren manejar su fortuna. Cuando salió lo de Estados Unidos no lo desmintió porque en cierta forma le gustó el efecto político que generó”.

 

Pero tampoco aparece embarcado en ninguna aventura empresarial relevante, sin contar los proyectos emblemáticos para Piñera como Tantauco, ni tampoco la cartera del orden de 500 millones de dólares que manejan sus asesores de Bancard en inversiones más cortas. No habrá plan, pero sí algunas señales. Por ejemplo, si llega a existir una ley de fideicomiso ciego (hasta el momento, no obstante las promesas de los gobiernos, ni siquiera hay un proyecto presentado al Congreso), dicen que se acogería en un ciento por ciento. “Si no hay ley tomaré mis propias decisiones de acuerdo a mi sano criterio”, ha señalado en reuniones de trabajo. Y ha mostrado luces: “La prioridad está en las empresas con mayor sensibilidad política y empresas reguladas”. Eso implica que la salida de Lan es un hecho y su curso de acción se resolvería en los próximos 90 días, provocando lo que de seguro será una revolución en el mercado local, porque se trata de una participación evaluada en unos 1.500 millones de dólares (quizá la más grande operación vista a la fecha) y que luego deberán ser re-colocados de alguna forma por Piñera.

 

“Sebastián se quedará con Colo Colo, el Parque Tantauco y Chilevisión. Su paquete en Lan lo venderá porque su permanencia en la empresa, objetivamente, ha generado incertidumbre. Además que en el desarrollo de Lan intervienen políticas públicas. El resto de las empresas seguirá bajo una estructura de administración que asegure una muralla china con personas de confianza y muy profesionales”, dice un cercano al empresario.

 

El abogado Fernando Barros, asesor de Piñera, explica que desde el punto de vista institucional y legal no hay ninguna razón ni obligación que lo fuerce a desprenderse de sus empresas. “En la campaña anterior cumplió con más de lo que le pide la ley al desvincularse de la gestión de sus inversiones. El ha pedido un marco legal al gobierno y ha dicho que está dispuesto a cumplirlo, pero que si el gobierno no lo entrega, aplicará su mejor criterio”, añade.

 

Barros considera que la figura del fideicomiso ciego no debería aplicarse si no está en la ley y que, como asesor del empresario, le ha recomendado que no caiga en la trampa de auto imponerse un marco legal que no figura ni en la constitución ni en las leyes.

 

 

 

El caso Lan

 

 

Lo más complejo y, a la vez, de corto plazo es la venta del 26,34% de Lan. No porque la acción se vaya a ir en picada, sino debido a que están en juego varios factores: la estrecha relación con los Cueto, el impacto de un nuevo accionista en los planes de desarrollo de la compañía, la cantidad de dinero que ingresaría a la caja de Piñera y hasta el trance de cambiar una candidatura riesgosa por un proyecto empresarial exitoso al cual fue invitado a integrarse por el propio Juan Cueto hace casi 20 años. Solo en el primer semestre de 2007 su actual participación rentó a Piñera más de un 40% y le reportó un dividendo superior a los 30 millones de dólares.

 

{mospagebreak}

 

En su círculo cercano se habla de tres escenarios, que van de mayor a menor desde el punto de vista del grado de aceptación que provocan al candidato. Así, su primera opción sería traspasar ese 26,34% a un fondo de inversión extranjero, con una cláusula que le permita recuperar la participación en caso de que no llegue a ser elegido presidente. Interesados no faltarían.

 

Después de todo se trata de una aerolínea con un fuerte plan de expansión, con un valor bursátil estimado para fin de año en 5.600 millones de dólares –según la visión más conservadora– y utilidades en torno a los 300 millones de dólares. A ello se agregaría un lógico premio por derecho a retiro.

 

Dicen que ya le han tocado la puerta empresarios locales y extranjeros, así como un par de corredoras y bancos de inversión que están contactando a algunos fondos para armar una operación. ¿Quiénes aparecen en la lista? Hay tres fondos o firmas de capital privado que han estado más activas en el sector aéreo.

 

TPG (ex Texas Pacific Group) que participa en Northwest Air Group, Midwest Air Group, America West Airlines, Tiger Airways y Ryanair. También ha invertido en Continental Airlines y lideró una oferta por la australiana Qantas. Se suponía que junto con British Airways iban también por la española Iberia, pero el interés ha decaído. Lo mismo ocurrió en el caso de Alitalia.

 

A TPG se suman Apax y MatlinPatterson Global Opportunities Partners. Esta última estuvo interesada en Alitalia, pero se retiró por sus críticas a la transparencia en las cuentas de la italiana.

 

También estuvo detrás de Variglog, la ex filial de carga de Varig, que terminó siendo adquirida por la matriz. Apax también tiene a Iberia en la mira, junto con Air France-KLM, pero hasta la fecha no se ha concretado nada. Apax tenía el 40% de la aerolínea de bajo costo Vueling.

 

Aunque sus asesores estiman que el porcentaje de Piñera en Lan tiene una magnitud que puede ser asumida perfectamente por el mercado chileno, explican que “la idea es hacer una gestión con colocación internacional por paquetes. Muchos empresarios nacionales y extranjeros le han enviado recados diciendo que están interesados en comprar”.

 

El ingreso de un fondo de inversión no sería la fórmula predilecta de los Cueto. Primero, porque el aporte estratégico de estas entidades es menor y, menos relevante para ellos, porque privilegian las relaciones personales. O sea, prefieren un socio de carne y hueso, ojalá conocido y que comparta el proyecto de desarrollo de largo plazo que tienen para Lan.

 

Surge así el segundo escenario de salida: que los Cueto, con quienes Piñera tiene un pacto de accionistas, ejerzan su derecho preferente sobre el paquete de acciones de su actual socio. Si bien se trata de un monto elevado, hay quienes aseguran que la operación de la aerolínea les genera los suficientes flujos como para financiar esa aventura, a lo que naturalmente suman las ganancias de sus otras inversiones y la buena imagen que tienen en el mundo financiero. Considerando la relación que cultivan con Piñera (hasta pasaron juntos el “18”), hay quienes sostienen que no sería raro que los Cueto le abrieran una puerta para que volviera a la propiedad de Lan en caso de salir derrotado en 2009, aunque cercanos al candidato aseguran que el modelo de venta de Lan no pasa por la confección de un mecanismo que le permita recuperar la compañía frente a una eventual pérdida en las presidenciales. “El tiene decidido salirse de Lan para siempre”, afirman.

 

{mospagebreak}

 

La tercera opción es que los Cueto busquen una alianza con un operador extranjero que les permita seguir creciendo en el continente. Según afirman cercanos a los Cueto, no sería extraño que se inclinaran por hacer una especie de intercambio de acciones con TAM o TACA, ambas aerolíneas dominantes en sus mercados (Brasil y Centroamérica, respectivamente) y con factores comunes a Lan: son controladas por familias y han llevado a cabo planes de desarrollo serios y de largo plazo. Aunque supone mantener un proyecto regional (frente a la expansión más global que implicaría una alianza con un operador europeo o asiático), solo la dimensión del mercado interno brasilero (que representa el 60% de todo el tráfico regional) justificaría la medida.

 

 

 

Buitres al acecho

 

 

Pero una vez liquidadas sus participaciones en Lan y otras sociedades, ¿qué hará Piñera con esos 1.500 millones de dólares y todo el flujo de sus demás inversiones?

 

En el mercado se sabe que hay varios bancos de inversión locales y extranjeros, así como corredores de bolsa, que están hace meses preparando un modelo de administración de activos para presentar al empresario y su equipo de colaboradores. Una de ellas sería Celfin Capital. Hace un mes, la corredora hizo un aumento de capital en su Fondo Global Optimization por 227 millones de dólares. Piñera figuró entre los aportes, junto a las AFP del sistema. Ello sería la punta del iceberg de lo que la firma está preparando y espera tener listo antes de fin de año.

 

Otro banco en competencia sería Moneda Asset, donde trabaja Juan Luis Rivera, el ex gerente general de Bancard y brazo derecho del candidato, quien sigue siendo un hombre de confianza de Piñera. Sin embargo, en Moneda desmienten las versiones, señalando que si bien el empresario es cliente con inversiones en algunos de sus fondos internacionales, no les ha planteado ni ellos han pensado en tal posibilidad… por el momento.

 

Cercanos a Piñera advierten otra alternativa: que el empresario busque a un tercero fuera de Chile que le administre su fortuna en instrumentos extranjeros, para no levantar susceptibilidades en el país. Aquí aparece la figura de un trust que puede ser un banco de inversión o gestor de fondos. Puede ser una alternativa un tanto complicada, especialmente si Piñera quiere mantener algunos negocios en Chile.

 

También hay quienes creen que Piñera tiene una carta bajo la manga y que entregará sus recursos a un tercero independiente de él, con una reputación intachable y de reconocimiento nacional y transversal, con alta capacidad de gestión de recursos. “Puede hacer lo mismo que ha hecho con Chilevisión, canal del cual no piensa desprenderse, donde puso a gente transversal y, por tanto, no tiene necesidad de vender. En sus otras inversiones está dispuesto a generar una estructura con instrumentos y acciones que no estén en el tope de la ola, que sean prudentes y que lo dejen políticamente sano”, explica un asesor.

 

¿Y si no es elegido presidente? Ha señalado a sus asesores que partirá de nuevo, pero no en el mundo empresarial tradicional, sino que en los denominados “proyectos país”. Para ello está trabajando en frentes distintos, como la educación, medio ambiente y naturaleza, cultura, ciencia, innovación y tecnología. Con este objetivo, Piñera está creando una nueva fundación (que se sumaría a Futuro) y que está en pleno proceso de desarrollo y será lanzada pronto.

 

 

 

El pulso del voto

Encuestas como el último sondeo publicado por La Tercera, con un 45% de preferencias para Piñera en virtual empate con Soledad Alvear, refuerzan la posición de quienes desmitifican el impacto del “factor inversionista” en el electorado. “Las encuestas dicen que mi condición de empresario es considerada por los votantes como un activo”, ha comentado.


Mientras tanto, sus asesores políticos ya han puesto en práctica parte de la estrategia de precampaña del empresario, comenzando con el plan para posicionarlo como un hombre adinerado, pero austero en su entorno familiar. “Piñera quiere mostrarse en esta elección como un ciudadano cualquiera, con los anhelos, virtudes y defectos de un chileno típico, cercano a la gente, quiere que sea visto como el ciudadano Piñera”, dicen en su entorno.


A ello se agrega su intención de lanzar una campaña por la inscripción juvenil, puesto que –según los cálculos que manejan– se trata de un segmento afín a sus planteamientos y que también miraría con ojos positivos su faceta de inversionista.