Sebastián Moreno asegura que es injusto culpar al estallido social como causante de la violencia en los estadios, pero insiste en que es urgente dar seguridad al fútbol pronto. Aquí revela su plan para lograrlo. Además, responde a las críticas que ha generado su gestión al mando de la ANFP.

  • 12 marzo, 2020

La vida es sin quejas”, dice Sebastián Moreno sentado en su oficina en la presidencia de la ANFP, ubicada en la comuna de Quilín, al tiempo que reconoce que le ha tocado encabezar esta institución en un periodo particularmente excepcional. Si bien asegura que es injusto indicar al estallido social como el inicio de la violencia en el fútbol y que siempre supo que la seguridad debía ser una de sus prioridades, reconoce que jamás estuvo en su cabeza que tendría que enfrentar los vaivenes que ha vivido al mando de esta entidad desde el 18 de octubre.

No han sido pocos los problemas y desde que asumió en enero de 2019 los apoyos a su gestión son cada vez menos. Así quedó de manifiesto en febrero, cuando el Consejo de Presidentes del fútbol profesional chileno rechazó el nombre de la periodista Lorena Medel como nuevo miembro del directorio de la ANFP por considerarla una carta de Moreno.

Otro momento complicado sucedió en noviembre pasado: su administración decidió poner fin al Campeonato Nacional de Fútbol 2019 anticipadamente. Determinación que fue interpretada por algunos sectores como un signo de debilidad ante la presión que por entonces ejercieron las barras bravas y algunos jugadores. La decisión, además, generó un tremendo problema con los descensos y asensos. También con la definición de los cupos para copas internacionales.

Moreno se defiende: “Cuando hablamos de la imposibilidad de poder seguir desarrollando nuestras competiciones, la decisión tiene relación con temas de seguridad y con la protección de los principales actores de esta industria, que son los jugadores, los hinchas y la prensa que, directa o indirectamente, forman parte de este espectáculo”.

Asimismo, insiste en que hubo clubes que dejaron de entrenar porque en varias ciudades la situación era bastante compleja. “Con el diario del lunes es fácil decir que hubiese sido mejor continuar con el campeonato, pero lo cierto es que existían pedidos concretos de nuestros clubes para terminar las competiciones”, añade mientras reconoce que esta determinación no se había dado nunca en la historia del fútbol chileno.

-Ahora, con cierta perspectiva, ¿qué hubiese hecho distinto?

-Con el término del campeonato había que resolver el tema de los cupos internacionales y me parece que fue resuelto adecuadamente. En el tema de los ascensos y descensos nosotros propusimos soluciones distintas, pero el Consejo de Presidentes prefirió otros caminos.

-Se dice que de alguna manera se optó por privilegiar a los clubes grandes: los tres terminaron jugando la Copa Libertadores. El caso de la UC era bastante obvio, pero la Universidad de Chile estaba peleando el descenso y termina con un cupo para ese torneo.

-Separemos las cosas. El no descenso, y no hablemos solamente de Universidad de Chile, sino que también de Universidad de Concepción y de otros equipos que estaban peleando en la zona baja de la tabla, no pudieron terminar de jugar las fechas que definirían la situación y, por lo tanto, se determinó que no habría descensos. Pero no descender y que la U fuera a la Copa Libertadores va por carriles distintos. Universidad de Chile clasificó a ese torneo internacional vía Copa Chile, que es otra competencia y que no tiene relación con el campeonato nacional. Lo que se hizo acá fue, mediante una aprobación por parte de Conmebol, poder disputar en cancha y deportivamente quién iba a esa instancia internacional. Desgraciadamente, Unión Española no se presentó al partido y eso otorgó el pase directo a la Universidad de Chile. No hay ni habrá ninguna intención de privilegiar a un club grande por uno más chico.

-¿Por qué se consideró que estaban las condiciones para jugar la Copa Chile y no para disputar el campeonato nacional? ¿Acaso el riesgo de jugar no era el mismo?

-La Copa Chile se jugó en enero y la paralización del campeonato se definió en noviembre.

-También cuesta entender que la dirigencia de la ANFP no haya emprendido sanciones en contra de los jugadores de la selección nacional que optaron por no jugar en Lima, una decisión inédita en la historia del fútbol chileno.

-Desde el inicio de eta situación dijimos que no compartíamos la decisión de los jugadores. La Federación de Fútbol cumple pronto 125 años de historia y esta situación no se había dado nunca antes. Claramente el no presentarse a jugar –una decisión tomada en el camarín– es algo que perjudica gravemente no solamente a la selección, sino también a la imagen de la federación y de nuestro fútbol en el extranjero. Estamos trabajando con el cuerpo técnico para, cuando ya estemos juntos en marzo, hablar sobre lo sucedido en el mes de noviembre. Es un tema que tratará dentro del camarín y posteriormente hacia afuera.

-Pero una conversación es distinto a un castigo. ¿Contemplan sanciones?

-Dejémoslo en que vamos a tener una conversación dentro del camarín.

-Pensando en marzo, ¿hay planes para cancelar otros partidos? Ya se canceló el partido de la UC con la Unión Española.

-Nosotros no vamos a suspender el fútbol, pero si hay partidos que por indicación de la autoridad requieren una nueva mirada, se hará, pero esos partidos se van a jugar.

Seguridad como eje

La seguridad en los estadios fue una de las principales banderas que Sebastián Moreno enarboló en su campaña para ocupar la presidencia de la ANFP. Al respecto, sostiene: “Cuando hablamos de la violencia en el estadio no es algo nuevo y atribuir esta violencia al estadillo social es falso. Hay datos que hablan que desde el año 1993 hay eventos muy violentos”. Convencido de que es el momento de poner coto a la violencia en los estadios y asegurar estadios seguros, Moreno elaboró un plan que incluye tres áreas: tecnología, legal y protocolos.

“La tecnología es una herramienta que en Chile no se ha utilizado en el espectáculo futbolístico, pero que en el mundo entero se usa y no solamente en el balompié, sino que en cualquier evento masivo. Está probado que su incorporación tiene dos factores muy positivos: la prevención y la disuasión”, explica el dirigente. La idea, agrega, es que se pueda individualizar a la gente con tecnología de reconocimiento facial, controles efectivos de admisión y el “Fan ID”, una credencial de fan que se utiliza hoy en Europa.

Como segundo eje, Moreno considera importante el área legal. “Tenemos que ser un actor importante y colaborar en modificaciones e indicaciones legales a las normativas que rigen a este deporte en el Congreso, porque hay leyes que requieren modificaciones para poder ser más ágiles”, enfatiza. En este sentido propone, por ejemplo, que los inspectores y guardias privados puedan tener atribuciones de control dentro del estadio, lo que no significa en ningún caso que puedan manejar armas, pues esa atribución es exclusiva de las policías.

La arista legal, a su juicio, tiene además otra implicancia: “Cómo somos capaces, como ANFP, de colaborar con los clubes para perseguir efectivamente a las personas que cometan desmanes o violencia dentro del estadio, con acciones legales concretas en ese sentido”.

-En ese aspecto en particular, mucho se ha dicho que son las propias dirigencias de los clubes las que protegen a sus barristas, o por lo menos no son todo lo estrictas que debiesen ser en ese tema.

-La relación de las dirigencias con los violentistas está terminantemente prohibida en nuestra normativa interna. Si existen casos particulares se deben investigar. En todo caso, hoy en Chile hay listas de derecho a admisión y cerca de cuatro mil personas están en ellas.

Para terminar, Moreno incluye en su plan el establecimiento de nuevos protocolos, entre ellos, mejorar las reglas del derecho de admisión, de suspensión de partidos y de desarrollo de gestión de seguridad en la realización de eventos del fútbol profesional. “Es importante desde el fútbol entregar confianza a la gente, a la familia, a los amigos, para que vayan a disfrutar del estadio permanentemente y que sea una experiencia positiva”, engloba.

-¿Existe algún cronograma para consolidar este plan?

-Es un proceso que no funciona todo lo rápido que uno quisiera. En el caso de Inglaterra, por ejemplo, demoraron alrededor de dos años. Pero vamos a partir con el tema del reconocimiento facial al término de la primera rueda o inicio de la segunda rueda de este año.

Un nuevo centro de entrenamiento

El fútbol es una industria que vive del resultado deportivo, pero para Sebastián Moreno allí también radica su riesgo. “Como sucedió en administraciones anteriores, el éxito deportivo puede quitar el foco de áreas que son muy importantes, como la fiscalización de la administración. Hoy, la misión que tenemos como directorio es que la ANFP no es un ente generador de dinero para obtener ganancias. Por el contrario, sus utilidades se deben reinvertir y repartir, para generar valor en el fútbol”, explica.

-¿Y cómo logran ese objetivo?

-A través del programa Crece, por ejemplo, donde entregamos montos determinados a todos los clubes con un solo objetivo: que inviertan en fútbol joven, tanto masculino como femenino.

En esta línea, Moreno cree que es vital dotar a los clubes de mayor infraestructura y para ello, además de los aportes que hace la ANFP, invitan a los propios clubes a invertir, cuestión que a sus ojos se está haciendo para generar gimnasios, instalaciones y canchas nuevas. “Esto es lo mínimo que se necesita para poder practicar fútbol profesionalmente”, dice y agrega: “El otro gran tema es dotar a las selecciones chilenas de un complejo de entrenamiento adecuado. Juan Pinto Durán se quedó en el tiempo y en él además solo entrenan las selecciones masculinas”.

-¿Y están buscando lugares para levantar este centro de entrenamientos integral?

-Sí, desgraciadamente, el año pasado fue un año particular donde no pudimos materializar este y otros proyectos, así es que ahora estamos retomando.