Los directores independientes están en la mira. Por un lado, el proyecto de ley del gobierno que introduce nuevas exigencias para su nominación y añade responsabilidades. Por la otra, un nuevo proceso de selección que se avecina y que tiene a las AFP en el inicio de la primera etapa: elegir el headhunter.

  • 2 noviembre, 2007

Los directores independientes están en la mira. Por un lado, el proyecto de ley del gobierno que introduce nuevas exigencias para su nominación y añade responsabilidades. Por la otra, un nuevo proceso de selección que se avecina y que tiene a las AFP en el inicio de la primera etapa: elegir el headhunter.

¿Le gustaría ser director de alguna sociedad anónima en representación de las AFP? Pues bien, si cumple con los requisitos de experiencia, independencia, profesionalismo y reconocimiento público que interesan a las administradoras, puede que lo llamen en los próximos meses.

Porque desde la polémica que levantaron en su minuto las AFP Provida y Habitat (cuando introdujeron la idea de limitar la repostulación de candidatos a directorios y el número de años en ejercicio) a la fecha, el proceso se ha profesionalizado, al punto que el año pasado contó con la asesoría directa de la firma de headhunting Egon Zehnder. Ellos sondearon y lideraron la incorporación de personajes que dieron un aire de renovación en la conformación de algunos directorios.

Y aunque las administradoras evaluaron positivamente su asesoría, para la temporada de renovación de directorios 2008 (la mayoría se produce entre febrero y abril) se anuncian algunos cambios. Resulta que el negocio es lo suficientemente atractivo, por ingresos y visibilidad, como para interesar a otros headhunters, lo que llevaría a las AFP a reemplazar la selección “a dedo” del primer año, por un concurso abierto para elegir a la o las empresas asesoras. Simultáneamente, las administradoras han comenzado a revisar los cambios que se avecinan, ya sea por elecciones ordinarias que correspondan en algunas compañías, como aquellos que son consecuencia de hechos coyunturales, como las variaciones en los porcentajes de propiedad.

El proceso de selección siempre ha despertado un alto interés, pero el ojo crítico que la autoridad ha puesto sobre el rol de los directores independientes ha elevado la exigencia que el mercado y las propias administradoras le imponen. Prueba de lo anterior son las disposiciones contenidas en el proyecto de ley sobre gobierno de las empresas que el gobierno envió a trámite parlamentario. Entre las propuestas más polémicas, se cuenta precisamente la obligación de contar con un director independiente a todas las sociedades con capitalización superior al millón de UF y con al menos un 12% de la propiedad en manos de accionistas minoritarios.

La normativa eleva, asimismo, la responsabilidad de estos directores al otorgar mayores atribuciones al comité de directores independientes, al punto de establecer que si la compañía cuenta con un director independiente, sólo él tendrá derecho a voto en ese comité.

El compromiso que implican estas disposiciones, sumado a la limitación que la ley pretende imponer respecto a las relaciones profesionales anteriores de los candidatos, hará que la tarea de los headhunter tampoco resulte fácil.

Nombres y cambios

Cuarenta y cinco. Ese fue el número exacto de personas –de distinto origen, objetivos y hasta credo político– que recibieron votos de las AFP para alcanzar un sillón en alguno de los directorios electos entre febrero y abril de 2007.

Una lista diversa, integrada por ex presidentes del Banco Central (como Andrés Bianchi y Carlos Massad), ex ministros de la Concertación (Javier Etcheberry y Jaime Estévez, entre otros) y ex ejecutivos principales de grandes empresas (como Felipe Lamarca, Francisco Gana o Alberto Sobredo).

Para el año que viene las administradoras prevén un proceso sin grandes complicaciones. Quizá las mayores novedades vendrán por el lado de lo que ocurra con el holding Enersis, a raíz de los cambios en el directorio que pretenda concretar el nuevo controlador internacional del grupo. En Enersis las AFP apoyaron en 2006 la elección de Patricio Claro en el directorio, mientras que en Endesa respaldaron a Jaime Estévez en 2006 y a Raimundo Valenzuela a comienzos de año.

En lo que se refi ere a procesos de elección ordinaria (o sea, cambios contemplados en los estatutos), el año 2008 estará marcado por Soquimich, CMPC, Concha y Toro, Enaex, Madeco, Banco Security y Cencosud.

Los otros independientes

En todos los casos mencionados se trata de directores que deben su calidad de independientes a contar con el respaldo de los accionistas minoritarios por excelencia con que cuenta el mercado local: los inversionistas institucionales. Pero no son los únicos.

“Cuando Hernán Büchi o Juan Claro aceptan incorporarse al directorio de una empresa donde no son controladores, claramente son invitados por los propietarios por su perfil técnico, su independencia y reconocimiento público”, señala un analista. Y es aquí donde radica una de las críticas a la propuesta legal del gobierno. “Se genera una imagen caricaturizada del director independiente, porque para ellos será más importante mantener su prestigio que apoyar cualquier decisión del controlador”, añade.

Lo cierto es que casos como los descritos existen y en los últimos años han sido promovidos por muchos asesores de empresas familiares que buscan profesionalizar su accionar y contar con las espaldas y experiencia para pasar a una nueva etapa en su
desarrollo.