Siempre que las películas son acusadas de inspirar el comportamiento de imitación, es invariablemente una mala noticia: ‘Death Wish’, ‘Child’s Play’ y ‘Natural Born Killers’ se encuentran entre aquellas que han tenido su turno como Anexo A en los medios, cuando ha llegado la hora de atribuir la culpa de alguna tragedia o atrocidad. (Incluso […]

  • 2 junio, 2014

The Guardian-The Hunger Games

Siempre que las películas son acusadas de inspirar el comportamiento de imitación, es invariablemente una mala noticia: ‘Death Wish’, ‘Child’s Play’ y ‘Natural Born Killers’ se encuentran entre aquellas que han tenido su turno como Anexo A en los medios, cuando ha llegado la hora de atribuir la culpa de alguna tragedia o atrocidad. (Incluso un filme tan aparentemente inocuo como Bad Neighbours fue citado por un crítico de EE.UU. la semana pasada como un posible catalizador para los asesinatos llevados a cabo por Elliot Rodger).

Así que es una especie de anomalía y un gran alivio encontrar que los informes de ‘The Hunger Games’ -actividad inspirada en Tailandia- no se refieren a que los adolescentes de ese país están obligados a participar en peleas televisadas a la muerte.

Los manifestantes, en contra de los militares -quienes tomaron el poder el mes pasado por un golpe de Estado- han sido vistos invocando el saludo de [tweetable]tres dedos utilizado por la población oprimida en las películas [/tweetable]de adultos jóvenes, de ciencia-ficción de Suzanne Collins.

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