Personas que vendieron su auto para irse en bici al trabajo, estudiantes sin estrés, deportistas de lunes a domingo, endorfinas a bordo de dos ruedas. Un grupo de conocedores elige los mejores circuitos para moverse por la capital. Por Mauricio Contreras V.

  • 9 agosto, 2011

 

Personas que vendieron su auto para irse en bici al trabajo, estudiantes sin estrés, deportistas de lunes a domingo, endorfinas a bordo de dos ruedas. Un grupo de conocedores elige los mejores circuitos para moverse por la capital. Por Mauricio Contreras V.

 

Dice la escritora mexicana Valeria Luiselli: “las bicicletas se asemejan a sus ciclistas. En ellas, el hombre se siente realizado, representado, resuelto… el que ha encontrado en el ciclismo una ocupación desinteresada de resultados últimos, sabe que es dueño de una rara libertad, sólo equiparable con la de la imaginación”.

Sólo un dato: diariamente circulan más de 600 mil santiaguinos en bicicleta. Los ciclistas –a excepción de los intrépidos que se suben a las veredas a toda velocidad- han contribuido a hacer de la ciudad un lugar más grato para vivir, con libertad y movimiento para conocer la metrópoli de otra forma, con otra perspectiva: rápida, pero sin urgencias.

Los ciclistas se ganaron su espacio y nadie mejor que ellos para conocer las mejores rutas. Acá, un vistazo a las ciclovías y calles para descubrir otra cara de Santiago a punta de pedaleo.

Pocuro (2,49 kilómetros de extensión)

El emblema de la ciudad ciclista. Para muchos, la ciclovía más linda: por entorno, vida familiar y porque permite un expedito acercamiento hacia el sector oriente. “Es buena para aquellos que quieren dar un paseo, ya que recorres un muy lindo barrio residencial, que muestra una agradable vida familiar y de reposo”, comenta Giuliano Pastorelli, arquitecto y director editorial de la web Plataforma Arquitectura. “Es la mejor lograda de todas”, dice Alvaro Guerra, ciclista activo. “Está muy bien hecha y fluye”, complementa Alejandro Alaluf, periodista experto en tecnología. Otro punto de vista: “me gusta porque en la mayor parte del tramo siempre está separada de manera física de la vereda misma, por lo que los peatones entienden que por ahí no deben ir”, dice René Martin, guionista y asistente de dirección de cine.

Antonio Varas (2,95 km)

Menos taquilla que la de Pocuro, pero valorada por su funcionalidad: “Es un lujo, amplia y sin obstáculos”, reseña la periodista Carolina Cares, quien se bajó del transporte público para andar en bicicleta hace un par de meses. “Entre Providencia y Diagonal Oriente puedes circular con mucha tranquilidad, hay nivelación en cada calle, lo que también ayuda a que los autos bajen la velocidad. No hay árboles ni paraderos que esquivar, y es un agrado”, agrega. misma opinión tiene Gonzalo Pavón, director de radio Zero: “es de las mejores de la ciudad y con menos tránsito de peatones circulando en su entorno”. El actor Pablo Cerda, quien interpretó a Ariel Roth en la película Velódromo, considera que “es funcional, con buena señalización, pasa por universidades y te conecta en forma rápida con Providencia”.

Curicó-Santa Isabel (4,17 km)

“Este eje es el mejor como ciclovía”, se la juega Marcelo Mena, director del Centro de Sustentabilidad de la Universidad Andrés Bello y ex Gerente del Aire de Santiago. Explica: “es un circuito profesional cuyo objeto no es el paseo, sino el traslado eficiente dentro de la ciudad. Claramente, la más segura y la mejor desarrollada de la ciudad y el ejemplo a imitar cuando se anuncien nuevas pistas para los que andamos en bicicleta”.

Bandejon de Americo Vespucio (3,28 km)

Es cierto, no es una ciclovía propiamente tal, pero cumple un rol de conexión entre Bilbao y La Pirámide, y sus usuarios la destacan por su tranquilidad y amplios espacios para circular sin molestar a los peatones: “como ruta es mi favorita, porque es amplia, cómoda, hay harto verde y te da la sensación de estar cruzando una parte de Santiago”, señala Alejandro Alaluf.

Costanera Andrés Bello (2,9 km)

Igual caso que el anterior: no está enteramente acondicionada, pero permite una buena conexiòn. “Me gusta bajar por Costanera desde la rotonda Pérez Zujovic hasta Plaza Italia: cruzas la ciudad y ves los cambios”, comenta el escritor y crítico de cine, Ernesto Ayala. “Es un gran trayecto, el que te permite observar mejor la ciudad. Y algunos han dicho que sería más rápido aún si hiciéramos una ciclopista, un cicloaleable, de Tomás Echiburu a la Universidad Católica”, agrega Marcelo Mena. “Creo que es una zona de gran potencialidad para el uso de bicicletas, ojalá la aprovechemos”, remata.

Pedaleo seguro
Quienes participaron en esta mini encuesta entregan ideas para mejorar las vías y el comportamiento de sus usuarios. El objetivo: convertir a la ciudad en un modelo para el ejercicio ciclista. “¿Qué estamos esperando para hacer de Santiago la ciudad con más y mejores ciclovías de América latina?”, pregunta Gonzalo Pavón. “En Europa, Estados Unidos y hasta en Colombia se han posicionado las ciudades por su amabilidad con la bicicleta y generando espacios para ellos, no como ciclovías, sino con calles para ellas. A nosotros nos falta eso”, reflexiona Marcelo Mena.

“Yo soy un detractor de las ciclovías locales -argumenta Alvaro Guerra–; no están interconectadas, muchas son de carácter recreacional y no para trasladarse, las municipalidades suman números con kilómetros construidos en ciclovías, pero en efecto no hay una buena integración, ya sea entre ellas o con estacionamientos para incentivar su uso diario en desplazamientos”.

Otro punto recurrente es el que aporta Pavón: “no entiendo por qué los peatones tienen un gusto incontenible por caminar en las pocas ciclovías que hay y, encima, quejarse de los ciclistas que las usan.” Agrega René Martín: “la única crítica que yo le haría a Pocuro es que acentúa su carácter de paseo recreativo y eso hace que los coches de guaguas y otros objetos de ese tipo ingresen a esa ruta”. ¿Necesidades? “Faltan buenos y seguros estacionamientos para bicicletas. Estamos al debe en ese aspecto. De hecho, ¿de qué sirve andar en bici si no hay dónde dejarlas y nadie se hace responsable? Por eso Kryptonite se ha convertido en un buen negocio”, comenta Gonzalo Pavón. “Sigo creyendo que en Santiago cuesta moverse en bicicleta. ¿Has tratado de salir de una rotonda? Es una hazaña”, dice Ernesto Ayala.

“Para que las ciclovías sean funcionales falta que los que las diseñan y planifiquen sean usuarios activos. De lo contrario se crean caminos que no son de gran utilidad”, sentencia Marcelo Mena. Y una recomendación: para armar un circuito seguro en Santiago no es mala idea darse una vuelta por el sitio http://www.bicicultura.cl/bicimapa, que presenta las mejores alternativas entre un punto y otro de la ciudad.


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