El verano siempre es sinónimo de desplazamientos hacia los distintos litorales del país y –obviamente– el consumo de productos del mar. Acá, una guía para los que ya están en la ruta del descanso y llegan con apetito.

  • 17 enero, 2019

Coquimbo y sus chochas

Buena parte de los santiaguinos conocieron las chochas hace unos años en el –lamentablemente– desaparecido restaurante D.O., a cargo del chef Juan Morales. Afortunadamente, ya es posible encontrarlas en varios restaurantes capitalinos, pero si el verano lo lleva a uno a la Región de Coquimbo, lo cierto es que vale la pena probarlas por allá. Mal que mal, son esas costas el lugar de origen de este preciado molusco. Entonces, ¿dónde comer chochas en Coquimbo? En el Club de Yates de La Herradura, que en su interior alberga al restaurante Don Mario, un sencillo comedor donde lo que priman son los productos frescos de la zona. Lo más recomendable es pedir unas chochas frescas con salsa verde, una botella de sauvignon blanc y nada más. Si llega a quedar con hambre, pregunte por la disponibilidad de pescados de roca, porque siempre tienen algo. Y lo mejor, pedirlos a la plancha con algo de aceite de oliva. Recuerde, menos es más.

Avenida La Marina 281, teléfono 512560725, La Herradura.

El unicornio de Maitencillo

Este balneario de la QuintaRegión es famoso –entre varias otras cosas– por las delicias que se pueden encontrar en su caleta, la que desde hace ya prácticamente dos décadas funciona muy bien, administrada por una cooperativa de pescadores locales. En este lugar destacan las famosas almejas rosadas de Maitencillo, jugosos piures, frescos ostiones y algunos pescados de roca como el billagay. Todo eso se puede pedir también en el restaurante Unicornio Azul, un clásico lugar ubicado en el corazón de este balneario, y que es sinónimo de calidad y frescura desde hace décadas. Aquí se pueden pedir tranquilamente unas almejas crudas con salsa verde y nada más. Un verdadero manjar.

Avenida del Mar 1350, teléfono 322771413, Maitencillo.

Pichilemu a la carta

Para quienes visitamos este balneario de la Región de O’Higgins desde comienzos de la década del ochenta, resulta sorprendente y a la vez agradable contar en el sector de infiernillo de Pichilemu con un restaurante –y hotel– como Casa Cuesta. Claro, porque gracias a su terraza protegida del viento es posible almorzar o comer con una vista privilegiada a la siempre ventosa costa de este pueblo-balneario. Funcionan desde fines del año 2014, por lo que ya tienen una cocina bien afiatada, con preparaciones tradicionales y otras de influencia peruana y vasca. De lo mejor que hemos probado acá está su siempre sabroso pulpo a la parrilla. Sin embargo, lo imperdible en nuestra opinión es la corvina, proveniente de las mismas costas pichileminas y que –en diversas preparaciones– aquí se trabaja con maestría.

Eugenio Díaz Lira 270, teléfono 993339146, Pichilemu.

Llico boutique

En la caleta de Llico, muy cerca de Vichuquén, se encuentra el hotel Puerto Viejo, que partió hacia fines del año 2016 y que –además de unas pocas habitaciones con una espectacular vista al mar– tiene un restaurante donde es posible probar variadas preparaciones que dan cuenta de la buena cantidad de productos del mar que entrega esta zona. Así, es posible degustar variadas preparaciones a base de pejerreyes, locos, lapas, pulpo o jaiba. Para probar también el aporte del chef Francisco Celis, vale la pena pedir sus croquetas de jaiba, simplemente perfectas.

Ignacio Carrera Pinto s/n, teléfono 752546301, Llico.

 

Valparaíso por partida doble

El también llamado Puerto Principal –aunque los cruceros se están yendo a San Antonio– muestra la mejor cara de esa zona en lo que a comida respecta, superando por lejos a sus vecinos Viña del Mar, Reñaca y Concón. De muestra, dos botones: los restaurantes Tres Peces y Puerto Claro, ambos en el Cerro Concepción. El primero abrió hace prácticamente un año y se caracteriza por ofrecer una carta de pescados y mariscos sustentable. Es decir, con productos certificados que se extraen en la temporada que corresponde o en ciertas áreas de manejo. Por lo mismo, no siempre hay de todo y la carta va cambiando en función de la disponibilidad de los insumos marinos. Y aunque tiene una oferta variada con preparaciones nuevas y antiguas, vale la pena recomendar su muy bien logrado Caldillo de Congrio, el que hace olvidar tantas malas versiones de este plato. El otro restaurante es aún más nuevo. Puerto Claro abrió en julio del año pasado y de la mano del chef Antonio Moreno (ex Casa Higueras) ha dado bastante que hablar. Tienen un menú degustación centrado en pescados y mariscos según lo que ofrece el mercado, aunque el plato que yo recomiendo a ojos cerrados es su Chuchoca/Choritos/Cabrón. Una paila con chuchoca cremosa, choritos en vinagre y finas láminas crocantes de queso de cabra. No se parece ni sabe a nada que se pueda probar por estos lados y por lo mismo se ha transformado en un imprescindible de Valparaíso.

Abtao 644, teléfono 998736123 (Tres Peces)

Papudo 612, teléfono 227928196 (Puerto Claro)

Macerado, pero en Algarrobo

El restaurante Macerado de Casablanca hace mucho rato está dando que hablar por su buena cocina tradicional chilena, con productos de ese valle y respetando las temporadas. Bueno, desde fines del 2017 hay un nuevo Macerado, esta vez en Algarrobo. Es decir, en una de las localidades costeras más cercanas a Santiago, lo cual es una excelente noticia para quienes gustan arrancarse de la ciudad por el día a degustar productos del mar bien preparados. Y en este lugar se puede hacer eso, porque su cocina mantiene la calidad de su hermano mayor. Obviamente acá en la playa el acento está en los productos del mar. Por lo mismo, hay que centrarse en sus pescados –como rollizo y billagay– traídos desde Quintay, que se pueden disfrutar en ceviche o también cocinados en parrilla o plancha. Ojo con sus machas a la parmesana. Gorditas y rebosantes de queso, que –cosa curiosa– acá se preparan en horno de barro.

Las Tinajas 2684, teléfono 958697542, Algarrobo.

Dichato, se reconstruye

El restaurante Santa Elena tiene más de cuarenta años de existencia, siempre a pasos del mar en la generosa costa de Dichato, a poco más de media hora de Concepción. Justamente por estar tan cerca del mar, el tsunami de 2010 arrasó con la construcción original, por lo que debieron pasar una temporada en una improvisada sucursal construida a base de containers. Desde hace unos años volvieron a tener una construcción definitiva, siempre a pasos del mar. Aquí manda la jaiba (muy popular en la zona), la que se suele pedir en carapacho, una preparación fría en que la jaiba ya cocida se sirve con variados aliños. Pero lo más típico del Santa Elena –y de Dichato– es su plato “Americano”, que en realidad es un surtido de preparaciones frías que puede llevar desde el mariscal, la jaiba, machas (navajuelas) y hasta algo de piure, ulte y locos.

Costanera Pedro Aguirre Cerda 87, Dichato.

Puerto Varas, mirando el lago

No está a orillas del mar, pero sí pegadito al lago Llanquihue. Se trata de Casa Valdés, un imperdible de Puerto Varas. Aquí, con vista al lago y en un ambiente muy clásico, es posible degustar pescados y mariscos preparados en clave vasca tradicional. Es decir, poco intervenidos, respetando sus puntos de cocción y usando de muy buena manera ingredientes fundamentales como el ajo, el tomate y el aceite de oliva. También es posible encontrarse con cosas más alejadas de ese estilo pero igualmente sabrosas como su excelente tártaro de salmón, con palta y jengibre, entre otros ingredientes que arman un notable conjunto. Para probar “la mano” de este loca, lo mejor es pedir sus deliciosas mejillas de congrio a la donostarria y dejarse llevar por esos sabores cargados al ajo, el ají cacho de cabra y el aceite de oliva. Un dato fijo en el sur.

Santa Rosa 040, teléfono 990793938, Puerto Varas.