Se trata de un puñado de cuadras de Providencia que han resistido el paso del tiempo –y las inmobiliarias–, por lo que se han ido mezclando antiguos y nuevos actores que hacen del área un sector interesante. Acá, algo de su oferta gastronómica. Por Álvaro Peralta Sáinz

Ostras al paso

Desde los años ochenta que este pequeño local ofrece productos del mar. Por lo general hay salmón, piures, erizos, carne de jaiba y –por supuesto– ostras; todo traído directamente desde la isla de Calbuco. Se trata de un lugar pequeño y bastante estrecho donde no hay más mobiliario que un par de mesones, la caja registradora y sendos refrigeradores donde se mantiene fresca la mercadería. Obviamente acá lo que manda son los pedidos –sobre todo de ostras– para llevar a casa. Aún así, no faltan los clientes que degustan algunas ostras mientras les arman su pedido o derechamente se instalan en uno de sus mesones, limón en mano y –por ahí– con su copa de vino blanco. En lo personal los visito por las ostras, que les llegan a diario desde el sur y siempre las tienen disponibles en dos o tres calibres diferentes, con una calidad que se mantiene inalterable. Un veterano del barrio que goza de buena salud.

Av. Francisco Bilbao 950, teléfono 222047224, Providencia.

Símbolo de los nuevos aires

Durante los primeros meses de 2017 abrió sus puertas Café San Juan, la versión chilena del restaurante homónimo que funciona desde hace más de una década en Buenos Aires y que sirvió como plataforma para que su chef y propietario, Leandro Cristóbal –más conocido como Lele–, comenzara a hacerse de una fama que incluso lo llevó a los canales de cocina latinoamericanos. Por razones obvias, el Café San Juan santiaguino tiene una oferta bien porteña, heredera directa de su casa matriz bonaerense. Entonces, lo que manda acá es el bife de chorizo con pimientos asados, los canelones rellenos de mollejas, el conejo confitado, el pulpo grillado y más. También algunas buenas tapas con jamón serrano, berenjenas escabechadas y otras delicias que recuerdan a Argentina, como el vermú de la casa. Un imperdible de este barrio y uno de los responsables de que lo visitemos con mayor frecuencia que antes.

Av. Francisco Bilbao 765, teléfono 232657816, Providencia.

Sabor marcial

Es probable que a muchos les parezca un lugar anticuado y algo incómodo, porque abre solo de martes a viernes, de noche y funciona prácticamente a puertas cerradas, por lo que conviene reservar antes. Ni hablar de la decoración, llena de objetos militares y las marchas alemanas que se escuchan a toda hora. Obviando todo lo anterior, es menester decir que el Lili Marleen es uno de los puntos altos en lo que a comida se refiere en esta zona de Santiago. Acá –y desde hace ya un par de décadas– lo que manda es la comida alemana clásica. Es decir, perniles cocidos con repollo morado, chuletas, salchichas, costillares ahumados y fundamentalmente su crudo, quizás el mejor de la ciudad y que por lo mismo justifica cualquier disgusto que uno pudiese llevarse en este sitio. Como guinda de la torta, tienen una más que aceptable oferta de cervezas alemanas y –para los más golosos– una buena selección de postres.

Julio Prado 759, teléfono 961355807, Providencia.

Como tantos otros, pero bueno

Mucho antes de que los repartidores de sushi en moto, los restaurantes peruanos, los food trucks de comida mexicana y los bares de tapas fuesen parte del paisaje santiaguino, la oferta de comida extranjera –y exótica– se limitaba a los restaurantes chinos, los que hacia fines de los años ochenta y comienzos de los noventa se multiplicaron tanto, que se transformaron casi en un commodity, muy poco diferenciados unos de otros (algo que lamentablemente está comenzando a pasar también con los restaurantes peruanos). Aún así, a todos nos gustan estos comedores chinos clásicos y por lo mismo siempre andamos buscando uno que, con la misma carta estándar de los demás, se destaque por su calidad. Es el caso de He Hin, que desde principios de la década pasada ofrece preparaciones tan tradicionales como una carne mongoliana, un arrollado de mariscos o un costillar cantonés de excelente calidad y mejor precio. Además, sus arrollados de primavera son de infarto, claro está, sin ser literales. ¿Algo más? Sí, el local es amplio y cómodo.

Av. Francisco Bilbao 890, teléfono 222092994, Providencia.

La calma

Nadie tiene muy claro desde cuándo está ahí, justo en la esquina de Infante con Bilbao, pero la verdad es que la Pastelería Suiza es un mudo testigo de cómo ha ido evolucionando el sector. Y se han ido poniendo a tono con los nuevos aires del barrio porque al negocio de la pastelería –de muy buena factura– se le ha ido sumando el del servicio de cafetería que desde hace algún tiempo tienen. De esta forma, no solo quiénes quieren encargar una torta o un kuchen asistan a este lugar, sino que también vecinos y visitantes de esta área, que pasan por un café con alguna masita para cortar el día. Más tranquilidad en medio de la ciudad, la verdad es que es difícil de encontrar.

Av. Francisco Bilbao 904, teléfono 22252062, Providencia.

El epicentro

Si había algo que faltaba en esta zona era un bar que se llenara por las noches y que así alargara un poco el movimiento de cada jornada por el barrio. Desde septiembre del año pasado esta tarea está a cargo del Bar La Providencia, un coqueto y pequeño local en el que a diario se congrega bastante gente que llega hasta acá atraída por su oferta de cocteles –clásicos y también de los llamados “de autor”–, pero también de comida, algo fundamental para aguantar cuando la noches de estira. De esta manera, acá es posible compartir una malaya de chancho bien crujiente, una médula con chimichurri o unas papas fritas caseras con tocino y queso… como para que la fiesta no pare.

Av. Francisco Bilbao 944, teléfono 976997934, Providencia.