El escritor norteamericano Russell Banks habla de su nueva novela, La Reserva, que describe el conflicto social entre ricos y pobres en un parque natural en los años 30. Además de comentar la actualidad política de su país, confiesa su admiración por Neruda y Bolaño.

  • 14 abril, 2009

 

El escritor norteamericano Russell Banks habla de su nueva novela, La Reserva, que describe el conflicto social entre ricos y pobres en un parque natural en los años 30. Además de comentar la actualidad política de su país, confiesa su admiración por Neruda y Bolaño. Por Marcelo Soto.

Puede que no sea tan conocido como Philip Roth, pero Russell Banks es uno de los mejores autores estadounidenses de la actualidad. No es una afirmación lanzada al aire. El prestigio de este escritor, surgido en una familia trabajadora de la cual fue el primero en ir a la universidad, se basa en un puñado de sólidas novelas, varias de ellas llevadas al cine o en proceso de serlo, por realizadores tan distinguidos como Paul Schrader y Martin Scorsese.

Nacido en 1940, Banks es un tipo aventurero, que comenzó intentando convertirse en pintor y llegó a los 18 años a Miami, escapando del hogar y con la idea ingenua de viajar de alguna forma a Cuba para sumarse a la revolución contra Batista. Pero el triunfo de Castro lo pilló todavía en Florida. Se quedó allí y comenzó a leer a escritores como Kerouac y Hemingway, a quien homenajea en su última novela, La represa, sobre un parque na¬tural exclusivo para ricos en los años 30.

El autor de La americana consentida se crió en los Adiron¬dacks, el cordón montañoso al norte del estado de Nueva York que describe en su nuevo libro: un lugar donde los ultra millona¬rios disfrutan de la pesca y de la caza, mientras los trabajadores que preservan este paraíso natural tienen la entrada vetada.

El escritor, que es también un montañista aficionado, sigue viviendo en esa región, desde donde contesta el teléfono con la amabilidad y sencillez propias de un hombre sin aspavientos. Con la misma franqueza habla de política, de la actual crisis financiera y de sus modelos literarios. Incluso se da tiempo para confidenciar que escribe un nuevo libro, ambientado en la época actual, en Miami, una ciudad que le fascina. Banks, como se ve, está lleno sorpresas.

-Antes que nada, disfruté mucho su última novela La Reserva. ¿Cuál fue el origen del libro?

-Oh, muchas gracias. Vivo en una parte de Estados Unidos que es prácticamente la misma región que aparece en la novela. Ese enclave de los viejos tiempos (un parque privado donde se pre¬serva la naturaleza, pero que sólo pueden disfrutar los ricos) aún existe aquí. Llegué a estar fascinado por la historia, por la política, las diferentes clases sociales que lo crearon, así como por la región en si misma, por la geografía, el paisaje, extraordinariamente her¬moso y bastante dramático. Por lo tanto, quise escribir una novela ambientada en ese paraje usando este material. Al mismo tiempo empecé a estar muy interesado en la historia de los años 30, luego del gran derrumbe bursátil en los Estados Unidos.

-La Reserva parece rendir homenaje a Hemingway. ¿Es esa impresión correcta?

-Sí, ciertamente. Una de sus novelas fue particularmente significativa para mí: Tener o no tener. Esa fue la única novela que Hemingway concibió con un deseo consciente de escribir sobre las distintas clases sociales en 1936. Está ambientada en Key West, en el Caribe, y muchos de los temas tratados en esa novela son los mismos que intenté desarrollar en mi libro. Hay en mi novela mucho de la mirada de Hemingway, la mirada a la figura del artista de izquierda, que se identificó por una parte con la clase trabajadora, pero por otro lado participó mucho en la intelectualidad de café, en esa sociedad de élite, cuyos amigos y vecinos y asociados eran miembros de la clase privilegiada. En¬tonces, ese conflicto entre las ideas políticas y el comportamiento social de los artistas comprometidos es uno de los aspectos que más me interesaba tratar.

-En efecto, Jordan Groves, el protagonista de La Reserva, es un pintor comunis¬ta en los años 30 que va a España a luchar junto al bando republicano. ¿Qué piensa acerca del idealismo de ese tiempo?

-Yo soy un admirador del coraje de esa época, de artistas como Rockwell Kent, que es un pintor en el cual está basado en parte Jordan Groves (Kent fue perseguido en los tiempos de McCarthy por sus ideas radicales) y obviamente de Hemingway, que estuvo en la guerra civil en España, igual que John Dos Passos. Ellos son los más famosos, pero hay muchos menos conocidos que tomaron sus ideales y arriesgaron sus vidas por ellos. Tengo una gran admiración por esas figuras. No tene¬mos mucha gente como esa en estos días.

-El personaje de Vanessa Cole en su novela tiene cierta reminiscencia de Zelda Fitzgerald, la mujer del autor de El gran Gatsby, que tuvo muchos problemas mentales y murió quemada en un incendio en un hospital psiquiátrico.

-Es una buena interpretación. Es el tipo de mujer al que se siente fatalmente atraído el protagonista, quien al mismo tiempo está perturbado porque ella es glamorosa, bella e inteligente. Zelda Fitzgerald puede ser considerada un buen modelo para ese personaje.

-Usted es reconocido por su afición a escalar montañas. ¿Ha estado en Chile haciendo andinismo?

-Sí. Estuve en Chile escalando el Aconcagua, que en realidad está en Argentina, pero para llegar a él tuve que pasar por Santiago. Me encantó la ciudad.

-¿Cuándo fue eso?

-Déjeme ver… Eso fue hace unos siete años, cuando subí el Aconcagua.

-¿Y le gustó la experiencia?

-(Se ríe de buena gana) Supongo que gustar no es la palabra correcta para describir lo que es subir el Aconcagua. Yo lo soporté. Fue el más difícil escalamiento que he hecho en mi vida. Fue durísimo.

-¿Ha leído a escritores chilenos actuales?

-A contemporáneos, no. Pero ahora estoy leyendo 2666, de Roberto Bolaño, creo que es, o mejor dicho era, un gran escritor, de verdad. Absolutamente.

-¿Y que piensa respecto de Neruda, que pertenece a esa clase de figuras de izquierda que usted retrata con sus contradicciones en La Reserva?

-Neruda es el maestro, por supuesto. Visité su casa cuando estuve en Santiago y fue muy inspirador. Neruda fue un poeta muy importante para mi, especialmente cuando era joven, cuando tenia 20 años y estaba por primera vez descubriendo la literatura de fuera de los Estados Unidos.

-¿Es cierto que su novela La americana consentida será llevada al cine en una película dirigida por Martin Scorsese?

-Sí. Con Cate Blanchet. Escribí el guión.

-¿Cómo ha sido trabajar con el director de Taxi Driver? ¿Cómo cree que la visión de Scorsese puede acercarse a la de su novela?

-Bueno, de hecho yo trabajé antes con Paul Schrader, que escribió el guión de Taxi Driver. El fue el director de Aflicción, con Nick Nolte, basada en mi novela. Pero, por supuesto, La americana consentida es otro tipo de historia. Sucede en Liberia, Sudáfrica, en medio de guerras tribales. Es un tipo diferente de historia y creo que será un tipo diferente de película.

-Usted escribió el guión de En el Camino, de Jack Keroauc, para una esperada producción de Francis Ford Coppola. ¿Por que nunca llegó a filmarse?

-Pienso que ha tenido muchos problemas porque no es una película que pueda llegar a una audiencia amplia. Y al mismo tiempo es una película muy cara de realizar. El director que se menciona en el proyecto actual es Walter Salles, brasileño que hizo Los diarios de motocicleta, sobre el Che. Por lo que sé, aún no está el reparto definido. Ha sido un largo camino. Habrá que esperar todavía unos años, quién sabe.

-¿Votó por Obama?

-Oh, sí.

-¿Qué piensa sobre sus primeros días en la Casa Blanca?

-Es muy difícil juzgar a un presidente tan temprano. Pero es un cambio remarcable y excitante respecto a los ocho años de George W. Bush. No es un cambio completo, porque tenemos un montón de las mismas personas que trabajaron en los años de Clinton y muchos temas dependen de lo que hizo Bush en su segundo mandato. Pero el tono ha cambiado extraordinariamente. Obama está enfrentando tormentas de fuego. Por otro lado, él es el más competente presidente que hemos tenido durante toda mi vida. Me siento por primera vez en muchos años optimista acerca del futuro del país.

-Sus novelas tienden a tener una mirada negativa sobre los excesos del capitalismo. ¿Qué piensa sobre la actual crisis financiera?

-Parece ser una evidencia sobre los fracasos del capitalismo, especialmente el capitalismo del dejar hacer, del modo en que se practicaba en Estados Unidos. Ese modelo está colapsado, y pienso que se necesitan soluciones radicales. Pueden llamarlo de diferentes maneras, pero en la práctica vamos hacia una nacionalización de la industria financiera y de otras industrias grandes, como la automovilística. Nadie quiere decir la palabra socialismo, pero es obvio que vamos a tener que movernos en esa dirección. Eso ya esta sucediendo aquí, en Estados Unidos. Ellos le llaman regulación, intervención gubernamental, pero de hecho es una movida hacia el viejo socialismo. No es una palabra que puedas decir en EEUU.

Tres libros, multiples voces
La reserva

Jordan Groves es un conocido pintor de izquierda, quien posee un cabaña cerca de un refugio para ricos en las montañas de Adirondacks. Cuando se enamora de la hija de un millonario inescrupuloso, el desastre se avecina. Una novela sobre la enfermedad mental y las divisiones de clases, ambientada en los años 30.

Deriva continental

Dos historias -un estadounidense que quiere cambiar de vida y una haitiana analfabeta que llega a Estados Unidos huyendo de la pobreza- le sirven al autor para dar vida a una poderosa visión sobre la América actual, con sus contradicciones, claroscuros y miserias. Una de sus obras más brillantes.

El ángel en el tejado

Banks es también un eximio cuentista, como queda demostrado en estos 15 relatos, algunos magistrales, sobre relaciones entre padres e hijos, tipos marginales, matrimonios en ruinas y amantes angustiados: historias cotidianas y precisas como un bisturí, en las que la violencia irrumpe de manera imprevista.