Para decirlo de la manera más gráfica posible, en el manejo de este tema se cruzaron unos cables y el tapón que saltó fue el de la directora del Programa de Eficiencia Energética. Por Lorena Rubio; foto, Verónica Ortíz.

  • 14 mayo, 2008

 

Para decirlo de la manera más gráfica posible, en el manejo de este tema se cruzaron unos cables y el tapón que saltó fue el de la directora del Programa de Eficiencia Energética. Por Lorena Rubio; foto, Verónica Ortíz.

 

 

 

La economista Nicola Borregaard es una apasionada del uso eficiente de los recursos. Por algo ostenta un PhD en Economía de Recursos Naturales en Cambridge. Su interés por el medioambiente la llevó al ministerio de Economía, en 2004, cuando el titular era Jorge Rodríguez Grossi y la cartera de Energía formaba parte de esa repartición. En eso estaba, cuando vino la crisis eléctrica y, junto a dos amigos y expertos en el tema de la eficiencia, Iván Couso y Alfredo del Valle, decidieron proponer al ministro Rodríguez la creación de un programa que se preocupara de un consumo eficiente de electricidad y que trascendiera las habituales campañas de ahorro. “Esto se hizo con una visión de largo plazo, y no con las típicas medidas coyunturales las que, pasado cierto tiempo, dejan de funcionar”, recuerda con un leve acento germano.

Rodríguez enganchó y en 2005 comenzó a operar el Programa País de Eficiencia Energética (PPEE), una iniciativa interministerial (Transportes, MOP, Vivienda, Minería, Educación y Hacienda) con Nicola Borregaard como directora. El concepto de mejor gestión en el uso de la energía comenzó a permear a tal punto el aparato estatal, asegura, que de los apenas 100 mil dólares con que partió el programa –financiado por privados– se llegó a más de 13 millones de dólares (6.500 millones de pesos es el presupuesto para este año). No sólo eso. El tema se implementó en varios edificios del Ejecutivo y se firmaron convenios con un centenar de empresas, que comenzaron a aplicar estos parámetros en sus operaciones como parte de una alianza con la SFF y la CPC. Sin embargo, en enero pasado el entonces ministro de Economía Alejandro Ferreiro, en acuerdo con el de Energía, Marcelo Tokman, decidió que el PPEE pasara de Economía a la cartera que dirige éste. Ello implicó que la unidad que encabezaba Borregaard –un grupo de 20 personas– comenzara a depender de la Comisión Nacional de Energía (CNE), “un órgano eminentemente técnico, no demasiado participativo y más preocupado de fiscalizar que de generar políticas”, objeta.

Ahí habrían comenzado los roces con el secretario ejecutivo de la CNE, Rodrigo Iglesias –algo que Borregaard se niega a reconocer– y también con el gabinete de Tokman. ¿Resultado? Hace sólo tres semanas, el 25 de abril, la ex directora del Programa País Eficiencia Energética tomó todas las cosas de la ofi cina que durante tres años ocupó en el piso 9 de Teatinos 120, se despidió de su equipo y se marchó. Molesta. En su reemplazo fue nombrado Andrés Romero.

 

-¿Es esto un asunto de ego herido o hay un tema más de fondo en su renuncia?

-La verdad es que en esta salida hay harto de motivos personales. Las cosas tienen ciclos y el programa ya estaba andando. Por otro lado, había estilos de trabajo distintos, con el ministro, el gabinete y la CNE. Y puede ser que haya algo de orgullo profesional, porque la verdad es que sacar adelante este programa nos costó mucho. Fue difícil posicionar el tema de la eficiencia y el ministro insistía en que lo que había que lanzar era una campaña de ahorro. Decía: se lanza una campaña de ahorro. Y claro: porque el concepto de eficiencia es complejo, hubiera sido importante aprovechar la oportunidad para fortalecer este programa, que es una institución joven.

{mospagebreak}

 

 

 

-¿Por qué cree que el programa de eficiencia se traspasó a Energía?

-Fue un acuerdo entre el ministro Ferreiro y el ministro Tokman. Con la decisión, el programa se integró a la CNE a partir del 1º de enero y yo creo que es bueno darle la posibilidad al ministro de que imprima su sello en el tema de la eficiencia energética.

-Además que es una plataforma llamativa.

-La eficiencia energética es un tema “bonito”, sin conflicto y en ese sentido complementa una agenda que tiene muchos escollos y flancos. Y el ministro definitivamente quería hacer cosas en el tema y creo, aunque me duela, que hay que darle una oportunidad de crear su propia política energética. Por ejemplo, en el programa teníamos un plan estratégico 2007-2015 y eso era porque no había una política energética explícita antes.

-¿Y por qué eso era incompatible con la permanencia suya en el PPEE?

-Cuando uno llega con la idea de crear una política energética y hay algo que ya existe, es muy difícil tomar todo lo que está disponible y aceptarlo tal cual en un 100%.

-¿Qué logros destaca de su gestión?

-En 2007 logramos sacar adelante el etiquetado residencial para artefactos eléctricos; específicamente, refrigeradores y ampolletas, que consumen el 60% de la energía eléctrica del hogar. Ahora vienen lavadoras y aire acondicionado, y advertir sobre la energía en espera (que consumen los aparatos cuando están enchufados) para los computadores. Otra cosa que destacaría es un plan de financiamiento Corfo para hacer diagnósticos de gestión energética en industrias de la RM. Finalmente, la iniciativa para implementar mecanismos
de eficiencia en edificios públicos.

-¿Alguna de estas medidas tuvo un impacto medible?

-Los primeros resultados arrojaron que con las recomendaciones a las industrias que Corfo financió en una parte se obtendrían ahorros de entre 7% y 44%.

-¿Su sensación es que el gobierno está preocupado por el uso eficiente de la energía?

-Creo que sí. Cuesta que entre, porque es un tema nuevo y tampoco es fácil que la gente lo entienda. Sobre todo, porque son miles y millones de actores los que pueden contribuir a que este tipo de medidas surtan efecto.

-¿Cómo lograron aumentar tan fuertemente el presupuesto para el programa?

-Cuando una explica con cifras que determinada iniciativa tiene resultados es posible concitar mayor interés y atención. Por ejemplo, el gran incremento en los recursos para este año estuvo dado por el programa de recambio de ampolletas.

 

-Tenía la impresión de que era una iniciativa del Ministerio de Energía…

-(sonríe)

-Entonces, ¿ese era el problema? ¿Tokman se “apropió” de las iniciativas del programa que usted dirigía?

-Yo más bien diría, que el PPEE nutrió de iniciativas a la campaña de ahorro de energía. Es más, el 80% de las medidas de esa campaña son iniciativas del PPEE. Es bien raro, porque a nosotros nos costó imponer el tema de la eficiencia y luego vemos que gran parte de la denominada “campaña de ahorro” son temas de mejor gestión en el uso de la energía. El 20% de las medidas habla de apagar las luces, pero todo el resto son iniciativas de efi ciencia.

-¿Eso es lo que le molestó?

-Es que en mi opinión no se hizo bien y se podría haber realizado mucho mejor, manteniendo el programa de efi ciencia y anunciando que se iban a agregar algunas actividades para la situación actual.

-¿Ha vuelto a hablar con Tokman?

-Hablé tres semanas antes de irme. Fue una conversación muy franca y larga. Esa fue la discusión más importante que tuvimos.

-¿Cuáles son sus próximos pasos?

-Estoy inventando otro proyecto en el área energía y medioambiente.