Es rubio. Es rico. Y dice que tiene mucha suerte. Pero hay algo en este inglés, condecorado como caballero por la reina, que lo tiene empinado más allá del ranking Forbes. Algo más que buena fortuna. En la primera entrevista que da a un medio chileno, el magnate cuenta sus planes en el negocio de la telefonía móvil en Chile, su obsesión con resolver el calentamiento global y por conquistar el espacio. Desde Rio de Janeiro

 

 

  • 2 noviembre, 2011

 

Es rubio. Es rico. Y dice que tiene mucha suerte. Pero hay algo en este inglés, condecorado como caballero por la reina, que lo tiene empinado más allá del ranking Forbes. Algo más que buena fortuna. En la primera entrevista que da a un medio chileno, el magnate cuenta sus planes en el negocio de la telefonía móvil en Chile, su obsesión con resolver el calentamiento global y por conquistar el espacio. Desde Rio de Janeiro. Por Carla Sánchez M; fotos, Antonio Lacerda, EFE.

Podría volver a disfrazarse de novia, como lo hizo hace un par de años para lanzar su fallido negocio de Virgin Brides. O quizás colgarse de una grúa –simulando estar sin ropa– en pleno Times Square de Nueva York, para mostrarle al mundo que Virgin Mobile no tiene nada que esconder. Incluso, vestirse de azafata para promocionar su línea aérea o, simplemente, hacer la sesión de fotos de esta entrevista flotando en la piscina. Por qué no, si hacen más de 30 grados y estamos en la terraza del hotel Santa Teresa, uno de los más chic de Rio de Janeiro. “Si se lo pides, de seguro lo hará”, comenta su asesor.

Richard Branson no le teme al ridículo. Menos, cuando se trata de poner a Virgin Group en el mapa, un holding que tiene casi 400 empresas en mercados tan diversos como el de las aerolíneas, la telefonía, el entretenimiento, los servicios financieros, los gimnasios y la salud, entre otros. Una aventura que emprendió hace más de 40 años, sin siquiera haber terminado la enseñanza media, y que bautizó con el nombre de Virgin por ser virgen en los negocios.

O te vas preso o serás millonario, le dijo el director de su colegio. Casi como si fuera una máxima, Ricky –disléxico desde pequeño– logró las dos cosas y por su orden. De joven, fue detenido más de alguna vez por la policía y hoy, a sus 61 años, maneja un verdadero transoceánico: Virgin Group emplea a 50 mil personas en todo el mundo y Branson aparece en el número 254 del ranking Forbes, con un patrimonio de 4.200 millones de dólares. “Suena estúpido decirlo, pero nunca he estado interesado en el dinero o en los negocios per se, lo que me motiva es crear cosas que me enorgullezcan”, afirma este inglés de apariencia sencilla y dueño de una cabellera rubia envidiable.

"Necesitamos un capitalismo con corazón… El mundo tiene que cambiar radicalmente para asegurar que no exista una desigualdad tan extrema"

Una historia que empezó a escribir cuando sólo tenía 16 años y fundó la revista Student, una propuesta editorial revolucionaria para la época que se convirtió en lectura obligada de la juventud británica y logró uno de los mayores tirajes para una publicación en Inglaterra. ¿Su bandera de lucha? Protestar contra la guerra en Vietnam. Y del periodismo a la música. El siguiente paso de Branson fue complementar su revista con la venta de discos por correo, a precio reducido. Al poco tiempo, ya había inaugurado su primera tienda Virgin Records en plena Oxford Street.

Cuesta creer que Branson, quien lanzó con su sello la irreverente canción God save the queen del grupo Sex Pistols, haya sido condecorado, 25 años después, como caballero por la Reina Isabel II. Él mismo ha comentado que cuando la reina le puso la espada cerca de su cabeza, “no sabía si me la iba a cortar o a tocar con suavidad mi hombro”. Pero a Branson no le gusta que lo llamen Sir –con suerte le podría servir, como dijo una vez, para comer en un restaurante en el cual no tienes reserva–. Para este caballero los formalismos están de más.

-Tienes tu mano rayada…
-Ah, sí, suelo anotarme las ideas importantes aquí para que no se me olviden.
En el dorso de su mano derecha tiene escrita la frase Portugal Drugs. No quiere especificar detalles, pero es conocido que él es un férreo defensor de la legalización de las drogas para combatir el narcotráfico y que es partidario de la reducción de daños. Incluso ha admitido haberlas consumido. Es más: el mito que circula es que su primer pito de marihuana se lo enroló nada menos que Keith Richards, de los Rolling Stones.

Mientras conversamos, merodean guardias de seguridad con metralletas por la frondosa selva tropical del hotel. Están ahí por la reunión de los Elders –grupo creado por Nelson Mandela al que Richard Branson pertenece– que se junta a analizar los problemas del mundo para intentar darles alguna solución.

-¿Qué tipo de asuntos discuten?
-En general, sobre conflictos en países como Libia, Egipto, Zimbawe.

-¿Es cierto que recién estabas almorzando con el ex presidente Jimmy Carter?
-Sí, Carter está aquí, es uno de los 12 Elders que vinieron a esta reunión. También vinieron Kofi Annan, Graca Machel –la señora de Nelson Mandela–, Mary Robinson (ex presidenta de Irlanda), el ex presidente de Brasil Fernando Henrique Cardoso y el arzobispo sudafricano Desmond Tutu (Premio Nobel de la Paz).

-¿Se reúnen una vez al año?
-No; lo hacemos varias veces.

-Y después de las reuniones, ¿cómo se materializa la ayuda?
-Cuando Kenya estaba en problemas, Kofi Annan –uno de los Elders– junto a Desmond Tutu y Graca Machel viajaron para allá, hicieron gestiones con el gobierno y lograron que volviera la paz. Si tienes una guerra, todo lo demás colapsa.

Otro indignado

“Ayer estuve en tu país”, comenta animadamente. Y agrega: “pero sólo un par de horas, pues el avión que venía de Auckland hizo escala. No habría sido tan mala persona de citarte en Rio”, bromea mostrando su enorme sonrisa.

– Si fueras joven, ¿estarías protestando en Wall Street?

– ¡Por supuesto! Todo lo que está ocurriendo es un llamado de atención muy potente y a la vez, positivo

-¿Y qué te pareció Chile?
-Es muy bonito, pero aún no he tenido la oportunidad de pasar un tiempo allá. Voy a ir a fines de enero, cuando viajemos a la Antártica con Al Gore (quien lo convenció hace algunos años del problema del calentamiento global). Sé que es un país hermoso, con gente positiva.

-Tenemos una economía estable pero enfrentamos un gran problema de inequidad. De hecho, tenemos el índice Gini más alto de la región. ¿Cómo se resuelve ese problema? ¿Crees, como planteó Warren Buffet, que los ricos deben pagar más impuestos?
-Justamente estoy lanzando un libro que se llama Screw business as usual. Básicamente, está enfocado en que el mundo tiene cambiar radicalmente para asegurar que no exista una desigualdad tan extrema. Es muy importante que la gente que ha tenido la suerte de lograr el éxito sea generosa y se preocupe de los menos afortunados; por ejemplo, creando nuevos empleos…

-El fenómeno de los indignados es algo que se está viendo en el mundo entero. Si fueras joven, ¿estarías protestando en Wall Street?
-¡Por supuesto! Todo lo que está ocurriendo es un llamado de atención muy potente y a la vez positivo. El capitalismo aún es un sistema que funciona mejor que los gobiernos al mando de las compañías. Pero necesitamos un capitalismo con corazón, no un sistema donde algunos tengan empleos y otros no, sino uno en el que se compartan los puestos de trabajo, por ejemplo, que la gente trabaje cuatro días a la semana en vez de cinco…

-¿Crees que un sistema como ese podría funcionar?
-Obviamente la mejor forma de combatir la pobreza es crear más riqueza. Soy un convencido de que es necesaria una revolución verde para detener la importación de petróleo; no hay necesidad de depender tanto de ese combustible. Chile es un país que tiene mucho sol y viento y está en manos de los emprendedores inventar nuevos combustibles que no contaminen el medioambiente. Creo que cada negocio tiene que tender al bien en todo sentido. Eeso es algo que estamos haciendo en Virgin y empujando a otros a hacerlo.

-Para algunos puede parecer hipócrita que tengas un “negocio sucio” como el de las aerolíneas y por otro lado trates de combatir las emisiones de carbono…
-El 100% de las ganancias de nuestro negocio aéreo los destinamos al desarrollo de energías limpias. (De hecho, ha instaurado un premio de 25 millones de dólares a quien proponga una solución viable para el calentamiento global). Anteayer estuve en Nueva Zelanda, donde estamos trabajando en un sistema para convertir toda la basura que sale por las chimeneas de las plantas de acero, aluminio y carbón, en combustible para la aviación. Básicamente, vamos a reducir nuestras emisiones de carbono en un 60%; es un invento nuevo y emocionante.

-Claro, porque hay expertos que plantean que los biocombustibles contribuyen al efecto invernadero y que su cultivo podría producir una escasez de alimentos…
-La ventaja de este combustible en particular es que no es necesario utilizar alimentos ni tampoco requiere de la tierra, es una alternativa muy inteligente.

Fusión Lan-Tam:

"No es sano que las autoridades permitan a las compañías grandes crecer más, lo que deberían hacer es motivar la competencia"

-¿Y ya la están usando en los aviones?
-En aproximadamente 18 meses más podremos hacerlo en la ruta de Londres a Shanghai.

-Hay quienes creen que tu obsesión de reducir la huella de carbono no es tan filantrópica como parece, en el sentido de que los altos precios del petróleo obligan a buscar alternativas más económicas…
-Esta es una forma de atacar el problema de las emisiones de carbono. Nosotros estamos llevando a cabo diversas estrategias. Por ejemplo, hemos creado el Carbon War Room –con sede en Washington– que trabaja para que las 25 principales industrias a nivel mundial reduzcan sus emisiones. Las ciudades son las principales responsables de las emisiones de carbono, producen cerca del 50% de la polución. Los aviones, en cambio, sólo el 4%. Es por eso que bajar las emisiones de las ciudades es el desafío. Para ello, pueden trabajar con empresas privadas, construir casas y edificios más verdes y así crear cientos de empleos. Además, de paso, se reduce el uso de aire acondicionado y calefacción y, con ello, la importación de combustible.

-Volviendo al negocio aéreo, se trata de un mercado complicado. ¿Pueden las aerolíneas pequeñas sobrevivir cuando muchas se están fusionando y más encima el precio del petróleo no da tregua?
-Personalmente, no veo ninguna razón para que las aerolíneas tengan que fusionarse. Para mí no es sano que las autoridades permitan a las compañías grandes crecer más, lo que deberían hacer en cambio es motivar la competencia.

-En Chile, LAN se está fusionando con TAM…
-Sí, de hecho, ayer volé en LAN.

-¿Crees que dicha fusión podría afectar el negocio de Virgin Atlantic en algunas rutas?
-No creo que nos perjudique pero, hablando en general, permitir fusiones no es bueno para el staff ni para el consumidor; en realidad no es bueno para nadie. Las compañías debieran competir, no fusionarse. Ser grandes es sólo beneficioso para los accionistas, no para los pasajeros.

-¿Hay novedades sobre la pelea que mantienen con British Airways, para adquirir BMI, la filial británica de Luf-thansa?
-Estamos aún en discusiones, pero confiamos en que las autoridades de la competencia no permitirán que British Airways compre BMI, porque les daría demasiado control del aeropuerto de Heathrow… Aunque con las autoridades de la competencia tú nunca sabes.

Yo quiero esa isla

Si hay un ingrediente que no puede faltar en la receta de Branson, es la diversión. La clave, dice, es no tomarse las cosas tan en serio. Como esa vez que se obsesionó con la isla Necker en el Caribe, el año 77. Antes había estado en Jamaica, donde se gastó la maleta de billetes que llevaba para fichar bandas para su compañía discográfica. Había escuchado por ahí que para comprar una propiedad en el Caribe ofrecían una visita guiada gratis. Llamó a una agente inmobiliaria, le comentó sobre sus intenciones de comprar una isla para hacer un estudio de grabación y consiguió que a él y a su novia Joan –con quien hoy está casado y tiene dos hijos– los pasearan como si fueran de la realeza. La idílica aventura terminó con la visita a Necker, una isla de la cual se enamoraron perdidamente. Costaba tres millones de libras (casi 2.500 millones de pesos) y Branson hizo una paupérrima oferta por 200 mil libras (160 millones de pesos). Al rato, la pareja estaba de patitas en la calle, pero Branson prometió que ganaría el dinero suficiente para comprarla. Años después lo consiguió.

La aventura en las islas caribeñas sentó las bases para uno de sus principales negocios: Virgin Airways. Para continuar el viaje con Joan, arrendó un charter por 2 mil dólares, luego pidió prestado un pizarrón y escribió “Virgin Airways. 39 dólares el billete”. Resultado: vendió todos los tickets y se quedó con dos gratis, para él y su novia. Con Branson, todo es posible.

-¿Por qué crees que todo el mundo está tan obsesionado contigo?
-(Risas) Por suerte no le hecho a nadie ningún daño y manejo mis negocios de manera ética.

-Pero no eres Dios, algún defecto debes tener…
-Me gusta dormir bien y hacer cosas de las que esté orgulloso. Me gusta marcar una diferencia positiva en la vida de otros y, afortunadamente, a la gente parece gustarle la experiencia de contactarse con Virgin y conmigo. Además, hemos vivido aventuras en bote, en globo, queremos llevar a turistas al espacio, esas son cosas que inspiran a la gente.

-¿Cuál es tu mayor defecto?
-Cualquiera que trabaje en Virgin sabe que mi defecto es que no puedo decir que no. Me encantan los nuevos desafíos, por mí haría de todo. Por suerte en el equipo tenemos un par de “doctores no” que tratan de mantener a Virgin a raya.

-¿Tienes mal humor?
-No lo creo. Ser gruñón sería contraproducente, pues me encanta la gente y siempre busco lo mejor de los demás. Odio a la gente que critica, es importante en la vida destacar lo mejor de cada cual. No me gusta la gente que habla a tus espaldas.

-Tener esta imagen de héroe o gurú de los negocios debe ser bastante agotador. No puedes cometer ningún error porque todo el mundo está pendiente… ¿te sientes con una gran responsabilidad?
-Cualquiera que llega a la posición que logré tiene una enorme responsabilidad: con el éxito viene la responsabilidad.

“A la mierda, ¡hagámoslo!”

-Cuéntame un poco sobre tu vida: vives en Necker, pero imagino que vas a directorios, ¿o no?
-La isla de Necker es mi hogar, pero viajo mucho.

-Entonces es un mito que trabajas desde tu hamaca…
-No. Cuando estoy en la isla trabajo desde mi hamaca, pero en el último mes he estado en 15 países diferentes. Están pasando muchas cosas en el mundo.

-¿Y tu familia no se queja?
-Mis hijos ya están grandes y Joan, mi señora, a veces viaja conmigo. La mayor parte del tiempo la ocupo en empresas sin fines de lucro. Después de Rio voy a Los Angeles a reunirme con los Oceanic Elders, una asociación de la que también formo parte y que busca proteger el océano. Uno de ellos es el director James Cameron. Estamos en campaña para terminar con el aleteo de tiburones y también para crear más reservas naturales en el mar y así proteger a las ballenas y delfines. La idea es tratar de que el mar sea protegido, al igual como intentamos hacerlo con la tierra.

-¿Qué es lo primero que haces cada mañana?
-Soy un niño bueno, me lavo los dientes (risas). Mantenerme en forma es muy importante para mí, me gusta practicar kite surf y también juego tenis. Si viajas mucho es importante hacer ejercicio.

-¿Cuál ha sido el sufrimiento más grande de tu vida?
-He tenido mucha suerte, mi familia no ha tenido problemas de salud, así que en la medida en que ella esté bien no hay un sufrimiento mayor. Espero poder apreciar el sufrimiento de otros, tengo conciencia.

-¿Y tu mayor fracaso?
-Si lo intentas y no triunfas no lo veo como un fracaso. Yo he emprendido en muchas cosas y no siempre he tenido éxito, es parte de la vida. Traté de golpear a Coca-Cola con una nueva bebida y no lo logré. Siempre trato de motivar a los jóvenes a que emprendan. Mi frase favorita es screw it, just do it (a la mierda, hagámoslo). Creo que la gente tiene que intentar hacer cosas y si no resulta, volver a hacerlo hasta que triunfe.

"No creo que se produzca una crisis económica, pero habrá que trabajar muy duro en los próximos 4 o 5 años".

-Porque Virgin ha pasado por malos periodos económicos con algunas empresas…
-Claro, ha habido momentos en que hemos estado a punto de desaparecer, pero si levantas un negocio del suelo, la sobrevivencia es la clave y por suerte lo hemos logrado.

-¿Eso ocurrió, por ejemplo, cuando no querías vender Virgin Records?
-Creo que el momento más complicado fue cuando recién lanzamos la aerolínea y los bancos entraron en pánico. Trataron de ponernos fuera del negocio, pero finalmente no ocurrió.

-Imagino que debes recibir cientos de ofertas de negocios cada día, ¿cómo decides qué nueva aventura emprender?
-Virgin ingresa al mercado siempre y cuando creemos que hay una razón para hacerlo. Si hay negocios flojos o se está cobrando un sobreprecio a los consumidores, viene Virgin y lo hace mejor.

-¿Funciona realmente la cultura de delegar?
-Absolutamente. Mucha gente tratando de hacer lo mismo sin confiar en los demás, significa que no crecen nunca.

-Pero lo difícil es elegir al equipo correcto. ¿Cuál es la clave para hacerlo?
-Sí, es complicado, pero nos fijamos en la gente que es buena con los demás, que está motivada, que saca lo mejor de los otros. Gente que trate a la señora del aseo igual de bien que a un director.

-Para muchos este tipo de consejos -como delegar o pasarlo bien trabajando- parecen irreales cuando existen deudas y la empresa no anda bien…
-Pero por lo mismo: si delegas, si encuentras a alguien mejor que tú para manejar la compañía en el día a día, puedes dedicar tu tiempo a resolver esos problemas.

-Y hablando de complicaciones, ¿qué piensas del momento económico actual?
-No creo que se produzca una crisis económica, pero habrá que trabajar muy duro en los próximos 4 o 5 años.

-¿Cómo proteges tus negocios?
-Somos afortunados, porque Virgin está tan diversificado que mientras una compañía sufre, a la otra le está yendo bien. Además, tenemos una marca grande y potente.

 

 

Telefonía y, quizás, aviones: “vamos a agitar el mercado chileno”

Lo anunció en junio pasado: Virgin aterrizará en Chile con ganas de convertirse en el operador móvil virtual líder de Latinoamérica. Ya recibió la autorización de la subsecretaría de Telecomunicaciones (Subtel) y acordó una alianza con Movistar, empresa que lo proveerá de paquetes de minutos y datos para poder comercializar sus productos.

La compañía estará enfocada principalmente al segmento joven, con un
servicio al cliente de primera línea. Y los planes son inmediatos: espera iniciar sus operaciones el primer trimestre de 2012.

-¿Por qué decidiste ingresar al mercado de la telefonía celular en Chile?
¿La idea es formar aquí la plataforma para saltar después
a todo el continente?

-Nuestro equipo analizó toda Latinoamérica y concluyó que en Chile los precios de la telefonía móvil son bastante caros y por tanto ahí hay una oportunidad para Virgin, que le gusta entrar en mercados donde a la gente se le esté cobrando un sobreprecio por un servicio de cualquier tipo…

-Ustedes ven el espacio en blanco y atacan…
-No hay razón para tener una compañía Virgin en un país a menos que podamos ofrecer mejores productos, calidad y servicio por menos dinero. Y a la vez, Chile se puede beneficiar de la entrada del grupo Virgin, que va a agitar el mercado de la telefonía móvil.


-¿Están interesados sólo en el negocio telefónico o pretenden incursionar
en otros sectores?

-Vamos a empezar con telefonía o líneas aéreas, y después nos moveremos a otros mercados.

-¿Están estudiando ingresar al negocio aéreo en Chile?
-No por el momento, pero si alguien nos dijera que es necesaria más competencia,sin duda lo analizaremos.

 

El espacio, ¿por qué no?

A Branson le fascina el riesgo. Tanto, que ha estado a punto de morir varias veces. Ha sobrevivido a caídas en globo y a naufragios en alta mar. Ha llegado a escribir cartas de despedida para su familia…. Y ahora tiene una nueva obsesión: el espacio.

Hoy, Virgin Galactic está en pleno proceso de construcción de astronaves –con diseño interior de Philippe Starck- para inaugurar la era del turismo espacial. Y ya son más de 400 los “astronautas” que pagaron por adelantado 200 mil dólares para reservar sus asientos. Uno de ellos, el chileno Leonardo Farkas.Y dieron el primer paso. Virgin Galactic acaba de inaugurar el primer aeropuerto espacial en Nuevo México, Estados Unidos. Se trata de un edificio ecológico construido por el arquitecto Norman Foster que se sitúa frente a la pista de 3,2 kilómetros de longitud inaugurada hace un año. El terminal, bautizado como Virgin Galactic gateway to space albergará las naves, el centro de control y un área de entrenamiento para los turistas espaciales.

 

-¿Esto tiene que ver más con una obsesión personal con el espacio o crees que podría ser un negocio rentable?
-La mayoría de las cosas que hago son obsesiones personales. Primero, tratar de crear una nave espacial con ticket de regreso, con un precio que se pueda costear. Después empiezas a pensar si puedes hacer un negocio de ello. A la mayoría de la gente que conozco le encantaría ir al espacio, hay muy pocos que no lo harían; y si logramos bajar el precio a un nivel razonable, podría ser un buen negocio.

-¿Y no es peligroso? Las experiencias pasadas de turistas en el espacio (como la profesora que viajó en el Challenger) no han tenido final muy feliz…
-La tecnología de la Nasa tenía 50 años de antigüedad. Virgin Galactic va a operar con la tecnología más moderna que existe, y lo será aún más cuando lancemos la primera nave, para la navidad del año 2012. En ese viaje subiré al espacio con mi familia. Antes de eso tendremos muchos viajes de prueba.