Primarias

PRIMARIAS 2013: Certezas presidenciales, dudas parlamentarias

En las elecciones de ayer domingo, una vez más, las elites no tenían la brújula bien calibrada.

 

Se construyó la tesis de una elección poco interesante, sin emoción, donde votaría a lo más el 10% del padrón. Pero concurrieron 3 millones de electores. Más del doble de lo esperado. Los ciudadanos quieren opinar. Y lo han hecho con entusiasmo. Y además en favor de la candidata que promueve cambios.

Esta votación es una prolongación de dos sucesos recientes: el triunfo de la oposición  en las pasadas elecciones municipales y los movimientos sociales de los últimos dos años. La sociedad chilena camina en una dirección progresista. Pero a la vez sensata. Entre los que promueven los cambios, las posturas más extremas tienen baja adhesión. Gana por lejos la mesura de Bachellet. Velasco derrota a Orrego, en una noche para el olvido de la Falange. Sin embargo, es evidente que Bachelet  concentrará parte de sus desvelos en integrar a la DC a sus   próximos desafíos.

Entre los conservadores, se prefiere el producto original, pétreo e incuestionable, versus la versión light. Longueira tiene 140 días para desarmar el relato autocomplaciente con que la derecha enfrentó esta primaria. Tarea entre difícil e imposible.

Hacia noviembre no se perciben demasiadas novedades en la presidencial. Pero será interesante ver la tasa real de participación en las elecciones que determinarán  quiénes nos gobernarán a partir de marzo de 2014. Y por cierto, develarán la gran incógnita de la composición del Parlamento por los próximos cuatro años. Esas elecciones  son de alta exigencia  para todos. En la derecha, la UDI ganó el primer round. RN saldrá desnuda al ruedo, sin candidato presidencial y con un presidente de la República en ejercicio que es más un peso muerto que un hándicap. En la Nueva Mayoría habrá que cerrar un acuerdo que con seguridad dejará  muchos heridos. Es el modesto precio de ser el protagonista principal.