• 4 mayo, 2007

Un nuevo revés sufrió el Indice de Confianza Empresarial que calcula la Universidad del Desarrollo. El indicador tuvo una caída de 6,7 puntos al pasar de 11,1 a 4,4 puntos entre marzo y abril 2007 volviendo a valores de inicios de este año cuando marcó 4,8 puntos.

Las explicaciones siempre son variadas, pero en este caso hay que destacar al menos dos. La primera es la fuerte disminución de 18,2 puntos en la confi anza de los empresarios del sector industrial al pasar de 10,5 puntos en marzo a -7,7 puntos en abril. La mayor preocupación en este sector está relacionada con los problemas que se vislumbran a futuro con la energía, tanto en lo que respecta al abastecimiento de gas desde Argentina como con lo que tiene que ver con el precio de los combustibles.

La segunda explicación, y más importante que la anterior, tiene que ver con la gran caída de 37,3 puntos que mostró el sector comercio al pasar de 18,3 puntos en marzo a -19 puntos en abril. Al día de hoy, esta es una cuenta no saldada por el Transantiago, ya que este sector es muy sensible al nivel de acceso que puedan tener los clientes a los lugares de compra. Y lo que se observa es, por una parte, que hay problemas de frecuencia en los buses que han hecho que las personas dediquen menos tiempo a comprar y, por otra, que lo que antes se hacia con un solo viaje hoy demanda dos o tres, dependiendo de los trasbordos. Ambas razones, tiempo de espera en paraderos y duración de los viajes, hacen que el comercio esté sufriendo una merma no menor en sus ventas.

Otro elemento de preocupación en la confi anza empresarial que se aprecia para el futuro inmediato, es que los buenos precios que ha alcanzado el cobre, superiores a los 3 dólares por libra, harán que el dólar mantenga su bajo nivel, siendo un dolor de cabeza tanto para la industria como para el sector agrícola.

Todo lo anterior cobra otra dimensión si se considera que la medición de abril no alcanzó a incorporar el efecto del rechazo al proyecto “estrella” del ministro Andrés Velasco sobre depreciación acelerada, ya que el levantamiento de la encuesta se hizo en los 10 primeros días del mes. El impacto de este fracaso legislativo será determinado en la medición de mayo, lo cual sumado a alguna probabilidad de que la solución de los problemas del Transantiago tenga un timing menos acelerado que el esperado, permite anticipar que la próxima medición de la confi anza empresarial podría marcar una nueva baja.

Por otra parte, en la “Proyección de la situación general del negocio” se ve que estamos en presencia de una tendencia a la baja, lo que es indicativo de todos los problemas antes descritos y que pueden llevar a que en los próximos meses no veamos repuntes muy significativos de este índice, que lleven a valores con mayor nivel de optimismo.