El Eurogrupo aprobó un tercer rescate a Grecia, con el cual el país recibirá 86.000 millones de euros en plazos escalonados durante los próximos tres años. Según el protocolo, la primera entrega será de 25.000 millones de euros que permitirá a Grecia hacer frente a sus pagos inmediatos a los acreedores y contar con liquidez […]

  • 17 agosto, 2015

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El Eurogrupo aprobó un tercer rescate a Grecia, con el cual el país recibirá 86.000 millones de euros en plazos escalonados durante los próximos tres años. Según el protocolo, la primera entrega será de 25.000 millones de euros que permitirá a Grecia hacer frente a sus pagos inmediatos a los acreedores y contar con liquidez para sus gastos ordinarios.

Por su parte, Atenas asume los ajustes pactados con sus socios, entre los que figuran el retraso de la edad de jubilación, la subida de impuestos, el final de una serie de privilegios fiscales y la creación de un fondo de 50.000 millones de euros con activos del Estado.

El pacto negociado a lo largo de las últimas semanas aleja las posibilidades de una salida de Grecia del euro y contribuirá a dar estabilidad a los mercados. Pero la cuestión clave es si será suficiente para que el país pueda volver a la senda de la creación de empleo y el crecimiento económico.

Grecia necesita fondos para devolver la deuda y sanear sus bancos, pero también requiere ayudas para invertir en planes que tiren de la actividad económica y generen puestos de trabajo. Esto es lo que no se hizo en los dos planes anteriores de rescate y lo que resulta urgente hacer ahora.

Aunque todos los compromisos pactados se cumplan, no hay ninguna garantía de que haya que negociar un cuarto rescate dentro de tres años, puesto que el colapso de la economía griega es brutal y su capacidad para devolver íntegramente deuda es ahora mínima, por no decir nula.

Esto hay que tenerlo en cuenta para no alimentar falsas expectativas, pero la cuestión esencial es en estos momentos abordar las reformas que permitan al euro consolidarse como moneda, lo que implica debatir asuntos como las mutualización de la deuda, la creación de un verdadero Gobierno económico para la zona y la revisión del papel del BCE.

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