El chileno Alberto Vial es uno de los tres consejeros del presidente del museo francés. Aquí, el encargado de las relaciones internacionales del Louvre, cuenta su testimonio desde el centro cultural más visitado del mundo que no cerraba sus puertas desde la Segunda Guerra Mundial. «Tuvimos 10 millones de visitas virtuales en un mes, cifra que, en épocas normales, recibimos anualmente. Todo eso cambió», dice.

  • 15 mayo, 2020
«Ayer (jueves 13 de mayo) fue mi primer día de vuelta al trabajo. Va a ser progresivo. El gobierno decretó el cierre de Louvre, que depende del Ministerio de Cultura, el 17 de marzo, han pasado casi dos meses desde entonces. He estado en la casa todo este tiempo con mucha vida familiar, no mucho trabajo, algunos mails cada día pero no mucho trabajo. Ha sido sobre todo un momento familiar, de estar con los niños y de hacer muchas tareas. Ellos sí que tienen mucho trabajo. Y como tenemos nueve hijos, hay mucho qué hacer.
El ánimo está bien, pese a todo. La curva y los contagios fueron muy fuertes aquí, con 27 mil muertos, mucho más que en Chile proporcionalmente: en Francia somos 4 veces más grandes que Chile, pero hay mucho más que 4 veces más de muertes. Ha sido fácil respetar el confinamiento: se permitía hacer compras al supermercado, bastaba que uno mismo rellenara el formulario, no había que inscribirse, sólo bastaba firmarlo. Se podía pasear o hacer deporte una hora al día, entonces eso es bien manejable para una familia con niños. Yo salía a correr casi todos los días con ellos. Vivo al lado de un bosque, en las afueras de París, y si bien el lugar estaba cerrado, podíamos circundarlo. Por todo esto es fácil rescatar el confinamiento.
No es necesario el uso de máscaras. Ahora que empezó el desconfinamiento las máscaras son obligatorias en el transporte público y en ciertos supermercados, como en Decathlon. Ahora andamos todos con máscaras porque algunas tiendas te obligan.
Ahora el confinamiento sigue a medias. En el Louvre empezaremos a trabajar dos veces a la semana pero los niños siguen sin clases. Algunos colegios volvieron día por medio para que los alumnos no estén todos juntos en la sala de clases, entonces el régimen de confinamiento sigue. Va a seguir este ritmo por de tareas en la casa.
Aquí en el Louvre, por ejemplo, no podemos estar todos en la casa, entonces nos tenemos que turnar para que no haya mucha concentración de gente. Para el público está cerrado, no sabemos cuándo abriremos las puertas. Es primera vez que se cierra tanto tiempo desde la Segunda Guerra Mundial. Durante el confinamiento había 2% del personal del Louvre trabajando aquí, in situ. Hay que seguir protegiendo las obras, entonces parte del equipo de seguridad, conservación, comunicación y Recursos Humanos seguía trabajando. Ahora estamos el 10% funcionando, es decir, 300 personas de un total de 2.400.
Estoy reprogramando todas las exposiciones en el extranjero. En general hacemos 12 exposiciones al año en el extranjero. Tuvimos que anular algunas y cambiar las fechas de otras y mandar mails para saber cuándo nos van a poder acoger.
Tener el Louvre cerrado fue inevitable: recibimos 35 mil personas al día en tiempo normal, lo que sería un riesgo potencial. Los museos no son una necesidad a corte plazo. No podías mantenerlo abierto sin poner en riesgo a mucha gente. Pero se ha mantenido el Louvre como epicentro  de cultura en Francia, las visitas virtuales se dispararon, hubo 10 millones de personas online que el último mes. El sitio antes no era muy visitado, teníamos casi 10 millones al año. Se publicaron más videos de visitas a distintas salas, a exposiciones y videos adaptados para los niños, dibujos animados para representar a Gioconda, por ejemplo. Eso permite mantener el nexo con el Louvre.
Estoy acostumbrado a ver el Louvre vacío, porque todos los martes está cerrado. Es el día que aprovecho de visitarlo. Ahora está un poco más vacío, claro. Esta foto lo demuestra (ver imagen), me la tomé desde el Hall Napoleón, bajo la pirámide de vidrio.
Por supuesto que estos días de cierre van a afectar financieramente el Louvre, tanto para el 2020 como el 2021. Pero no había otra alternativa. Lo principal es cuidar a las personas.
Esta semana abrieron algunas tiendas de ropa y los colegios. Los restaurantes se mantienen cerrados, todos los festivales de música, cines y lugares de concurrencia pública.
La crisis nos ha permitido llegar a gente que antes no llegábamos. Eso lo seguiremos trabajando, sin dudas.
En relación al gobierno, claro que ha habido desperfectos en cuanto al manejo de la pandemia. En esto todos están de acuerdo, incluso las mismas autoridades. En concreto, hubo escasez de mascarillas. Lo cual fue un problema. De hecho esta es la primera que tengo en 2 meses, y la conseguí porque me la dieron aquí.
De todas maneras, es reconfortante sentir que nos alejamos del peak y que todo esto terminará pronto. Y que París volverá a abrir las puertas del Louvre».