Por Francisco Ortega Steampunk es básicamente un subgénero del cyberpunk, pero con “vapor” en lugar de “ciber”. Es decir, una idea de alta tecnología ambientada a finales del siglo XIX con carbón como fuente de energía para naves voladoras, automóviles e incluso redes globales de comunicación similares a internet. En las reglas de la ciencia […]

  • 27 junio, 2014

Por Francisco Ortega

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Steampunk es básicamente un subgénero del cyberpunk, pero con “vapor” en lugar de “ciber”. Es decir, una idea de alta tecnología ambientada a finales del siglo XIX con carbón como fuente de energía para naves voladoras, automóviles e incluso redes globales de comunicación similares a internet. En las reglas de la ciencia ficción el steampunk es una ucronía, es decir, una realidad alterna donde las cosas salieron de un modo muy distinto a como nos cuenta la historia.

La Europa de 1890 es escenario de movimientos sociales anárquicos, hackers fumadores de opio e invasiones extraterrestres. Una mezcla de Julio Verne, Bram Stoker, Mary Shelley y H.G. Wells, pero en códigos contemporáneos. Gracias a relecturas y videojuegos, esta corriente ha tenido una inusitada nueva oportunidad. Si antes era un gueto de lectores de ciencia ficción, hoy se ha masificado en la forma de una curiosa moda pop que inspira tribus urbanas, letras de bandas como Muse o Arcade Fire e incluso un disco entero de los veteranos Rush.

Responsable del fenómeno, aunque sin ser propiamente fiel al género, es la exitosa serie Penny Dreadful, producida por Showtime y creada por el guionista John Logan (Gladiador) y los directores Sam Méndez (Camino a la perdición) y Juan Antonio Bayona (El orfanato). Toma su nombre de un tipo de revistas baratas que publicaban relatos de terror e historias sobrenaturales en la Inglaterra de la segunda mitad del siglo XIX, una especie de dimensión desconocida de la época.

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La trama se centra en Sir Malcolm Murray (Timothy Dalton), quien sospecha que su hija ha sido raptada por un conde transilvano llamado Vlad Drácula. Para encontrarla reúne a un equipo integrado por el Dr. Víctor Frankenstein, su criatura y Dorian Grey. Aparecen además momias egipcias, vampiros de diversos orígenes y el siempre útil Jack el Destripador.

La serie tiene una deuda no confesa con la novelas gráficas agrupadas bajo el genérico de The League of Extraordinary Gentlemen, iniciadas por Alan Moore en 1999. El que fuera adaptada en una horrenda y poco exitosa película, que pasará a la historia como la despedida de Sean Connery de la pantalla grande, ha favorecido a que los responsables de Penny Dreadful no sean tachados de plagiadores y, por el contrario, saquen buenos dividendos en cifras, críticas e impacto popular. De hecho, ya está aprobada la segunda temporada y en el género fantástico ha sido el único drama televisivo que se ha acercado a los números de Game of Thrones.

Clásicos juveniles

“El steampunk sigue vigente en la medida que para los lectores combina la fascinación de los misterios y personajes clásicos de la época victoriana con tecnología de punta al estilo de las novelas de Julio Verne”, sostiene el escritor Alberto Rojas, autor de La sombra de fuego (Ediciones B), hasta ahora la obra definitiva de este género firmada por un autor chileno y sin duda una de las mejores en lengua hispana. “Al unir ambos elementos todo es posible: viajar a la Luna, explorar el fondo del mar o crear máquinas enormes capaces de recorrer el mundo. No hay que olvidar que el siglo XIX fue el tiempo de los grandes exploradores, de la aventura en estado puro”, subraya el responsable de una historia que mezcla la desaparición del teniente Bello y la Guerra del Pacífico. Es el año 1879 y trenes elevados cruzan los rascacielos de un Santiago alternativo e imposible.

“Socialmente, fue una de las épocas más complejas y la ficción se hizo cargo de ese fenómeno. Verne y Wells reflexionaron en sus aventuras acerca de los alzamientos de los imperios rusos y germanos, escribiendo en sus obras el que quizás sea el mejor antecedente histórico a la Primera Guerra Mundial”, describe Félix J. Palma, responsable de la Trilogía victoriana, la serie de novelas steampunk más exitosa escrita en nuestro idioma.

Continúa: “Drácula, de Stoker, bajo su trama de horror vampírico hace un retrato de los cambios tecnológicos en la Inglaterra de 1897, del choque de las clases sociales en la estricta sociedad victoriana. Al contrario que sus versiones fílmicas, no hay una sola escena de sexo en la novela Drácula, pero es un libro tremendamente sexual”, teoriza J. Palma mientras relata que escogió el steampunk como estética y motivo para su literatura básicamente porque creció leyendo esa clase de novelas, “cuando se les llamaba clásicos juveniles en lugar de steampunks”. •••

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12 obras claves

1.    La máquina diferencial (William Gibson y Bruce Sterling): En una Inglaterra victoriana donde el Partido Radical Industrial logra el poder, un matemático desarrolla un computador y una red que funciona con la energía del carbón. Rusia responde mostrando su nuevo juguete, una bomba atómica.

2.    La sombra de fuego (Alberto Rojas): En 1914 el teniente Alejandro Bello desaparece en su avión Sánchez Besa, reapareciendo en 1879, pero en una realidad paralela donde Chile está perdiendo la Guerra del Pacífico. La llegada de un avión puede cambiar la suerte del gobierno de Aníbal Pinto.

3.    La estación de la calle Perdido (China Mieville): Una ciudad imposible que se extiende hasta las profundidades de la tierra es el espacio que reúne a personajes escapados de clásicos del siglo XIX. Jamás se aclara si el libro se ambienta en el pasado o en un futuro retro.

4.    The League of Extraordinary Gentlemen (Alan Moore): Champion Bond, el bisabuelo de James Bond, reúne a un equipo de agentes especiales para detener la invasión china a Inglaterra y luego la llegada de los marcianos descrita por H.G.Wells. La Liga está integrada por el capitán Nemo, Mina Harker de Drácula, el Hombre Invisible y el Dr. Jeckyl (y Mr.Hyde).

5.    La chica mecánica (Paolo Bacigalupi): En el siglo XXII la sociedad neovictoriana sobrevive gracias a la ingeniería genética que busca una manera de producir personas y animales que generen la energía para mover al mundo. El protagonista conoce a una muchacha artificial que cambiará su percepción del mundo.

6.    Trilogía victoriana (Félix J. Palma): Hasta ahora sólo compuesta por los dos primeros tomos El mapa del cielo y El mapa del tiempo. La guerra de los mundos de Wells y las exploraciones a la Antártica buscando la tierra hueca son los delirios victorianos de este escritor español

7.    Leviathan (Scott Westerfeld): Trilogía de novelas (y videojuegos) que nos sitúa en una Europa donde la Primera Guerra Mundial estalla a fines del siglo XIX. La tecnología del vapor domina las armas de tierra, mientras la manipulación genética y eléctrica han permitido convertir ballenas en enormes dirigibles de batalla que dominan el cielo. El “héroe” de la trama es Leviathan, un macho de cachalote forzado a ser un acorazado volador.

8.    El castillo andante (Hayao Miyazaki): Basada en una novela inglesa publicada en 1986, la película animada de origen japonés se hizo popular en el mundo entero. En medio de una guerra de vapor, una muchacha afectada por un hechizo busca a un mago que se mueve en una extraña fortaleza andante.

9.    Penny Dreadful (John Logan, Sam Méndez, Juan Antonio Bayona): Drama de Showtime, emitido por HBO. El padre de Mina Murray/Harker descubre que su hija ha sido secuestrada por Drácula y para ubicarla reúne a un equipo que incluye al Dr. Frankenstein y su monstruo.

10.    Bioshock Infinite (Irrational Games): Tercer volumen de la saga de videojuegos Bioshock. Ambientada en 1912 en unos Estados Unidos plagado de dirigibles, un detective debe resolver una conspiración que amenaza con cambiar el orden político y estratégico del mundo.

11.    Attack on Titans (Hajime Isayama): La serie de animé más exitosa de los últimos años. En un mundo de estética medieval, sus habitantes empiezan a ser atacados por seres gigantescos e imparables que sólo buscan… devorarlos. Ya se habla de una adaptación a la pantalla.

12.    Clockworks Angels (Rush): Álbum conceptual que cuenta la historia de la búsqueda de un relojero sobrenatural en un mundo victoriano dependiente del vapor como energía. Las letras de las canciones, obra del baterista Neil Peart, acaban de ser adaptadas por el escritor Kevin J. Reynolds y el dibujante Nick Robles, a una espléndida novela gráfica.