Jornada Escolar Completa, Transantiago, Chile Solidario…la lista de programas es larga y en todos han surgido los conceptos de diseño y gestión. A raíz del reportaje de Contacto sobre las promesas no cumplidas del programa Puente, también entró al baile el tema de la rentabilidad social. La decisión de Mideplan de poner fin al convenio […]

  • 29 junio, 2007

Jornada Escolar Completa, Transantiago, Chile Solidario…la lista de programas es larga y en todos han surgido los conceptos de diseño y gestión. A raíz del reportaje de Contacto sobre las promesas no cumplidas del programa Puente, también entró al baile el tema de la rentabilidad social. La decisión de Mideplan de poner fin al convenio entre ese organismo y la Universidad Católica para formar evaluadores de proyectos en el sector público apoya a quienes afirman que las autoridades no dan a la rentabilidad social la importancia que tiene, por mucho que sea el concepto más invocado a la hora de conseguir apoyo para los proyectos.

Un trabajo reciente del Banco Mundial (Galasso, 2006) que evaluó Chile Solidario en sus primeros dos años de operación y que contrató el propio gobierno, determinó que aún cuando el programa tiende a mejorar los resultados de educación y salud de los hogares que participan, no hay avances en el empleo o en el ingreso de corto plazo. Este resultado es consistente con otro realizado por Libertad y Desarrollo también el 2006 y que mostró que las expectativas de superación respecto al empleo son bajas, porque el programa no entrega alternativas reales en este campo.

Considerando que las variables más importantes para superar la pobreza son el crecimiento y el empleo –lo que por lo demás explica los buenos resultados de la última encuesta Casen- no es muy presentable que un programa de tanto impacto como Chile Solidario falle en esta área. Gracias al Banco Mundial ahora sabemos esto y las cosas se pueden remediar hacia delante. Esto es tal vez lo más relevante del informe: mostrar sin lugar a dudas lo beneficioso que resulta monitorear, controlar, medir y mostrar. Es bueno para el gobierno y también para la gente. Es obvio que al Estado le llora accountability.