• 9 septiembre, 2011



Chile sigue liderando en términos de competitividad en América latina. Sin embargo, la positiva evolución de los demás países de la región va disminuyendo las brechas.


El índice de competitividad global, que elabora el World Economic Forum, es liderado este año, al igual que en 2010, por Suiza. Lo siguen Singapur, Suecia y Finlandia. Este año Chile ocupó el lugar número 31 sobre un total de 142 países. Respecto al año anterior, muestra una pequeña caída de un lugar.

El país sigue liderando en términos de competitividad en América latina. Sin embargo, la evolución que tuvieron los demás países de la región ha hecho que las brechas entre ellos vayan disminuyendo. Perú, México y Brasil, por nombrar algunos, mejoraron significativamente sus posiciones.

Los pilares de la competitividad, según este informe, son 12 y están divididos en los factores básicos, intermedios y de innovación (avanzados). Sin menospreciar la importancia del mediocampo en el fútbol, voy a enfocar el análisis en la defensa y el arquero –pilares básicos– y en la delantera, pilar de innovación.

Respecto a nuestros pilares básicos (instituciones, infraestructura, entorno macroeconómico, salud y educación) se puede concluir que hemos mejorado en la calidad de nuestras instituciones (2 lugares), principalmente por la sensación de una buena gestión pública materializada en el uso de los recursos públicos. Nuestro orgullo nacional sigue siendo la estabilidad macro. Este año mejoramos 12 puestos respecto a 2010, ocupando el lugar número 14.

Infraestructura ha mostrado un retroceso en los últimos 5 años. El terremoto de 2010 es claramente una de las razones. Preocupa la caída en la calidad de la infraestructura (portuaria, de ferrocarriles, aérea y de caminos), porque, dadas nuestra ubicación geográfica y la apertura de nuestro mercado, la conectividad es un tema relevante para la competitividad de Chile. Nuestra gran deuda está en educación: en los últimos 5 años no hemos evidenciado cambios. Chile sigue estando en torno al lugar 70 (en la mitad de la tabla). Con la coyuntura actual nadie debe sorprenderse. Por una parte hemos tenido una mejora en nuestro ranking respecto a la cobertura en educación, mientras que la percepción de la calidad de la educación ha ido cayendo constantemente desde 2008.

En este tema hay consenso a nivel nacional, desde los empresarios hasta los secundarios, en que como país no podemos seguir tolerando la calidad que tenemos actualmente en la educación. Esto se traduce en que Chile aparece rankeado dentro del 15% de los países con peores indicadores en la percepción de calidad de la educación.

Al igual que nuestra querida selección de fútbol, para dar el salto necesitamos ser más efectivos en la conversión de goles y eso pasa, entre otras cosas, por nuestros delanteros. Nuestras falencias se reflejan en la baja que tuvimos en innovación, pilar en el que Chile se ubicó en el puesto 46, lo que rompe la tendencia positiva que mostramos en las últimas 2 mediciones.

Hemos avanzado como país en la disponibilidad de científicos e ingenieros, pero esto no se ve reflejado en el “aprovechamiento” de capital humano especializado por parte de las empresas y de las universidades. El gasto en I+D de las empresas, así como la colaboración por parte de las universidades en este tema, todavía tiene camino por recorrer.

Por otra parte –y esto es capturado en qué tan sofisticados son nuestros negocios–, existe una deuda en términos de aumentar la competitividad. El informe nos muestra que la cantidad de oferentes ha ido cayendo en los últimos años. Con poca competencia e innovación reguleque no podremos dar el salto y tendremos que seguir mirando las finales en las grandes ligas.