Corría el año 1922 y Albert Einstein, famoso por su teoría de la relatividad, se encontraba de gira por Japón, ofreciendo conferencias. Había sido informado recientemente de que iba a ser galardonado con el premio Nobel de Física y su fama, más allá de los círculos científicos, iba en aumento. Un mensajero japonés llegó al […]

  • 23 octubre, 2017

Corría el año 1922 y Albert Einstein, famoso por su teoría de la relatividad, se encontraba de gira por Japón, ofreciendo conferencias. Había sido informado recientemente de que iba a ser galardonado con el premio Nobel de Física y su fama, más allá de los círculos científicos, iba en aumento.

Un mensajero japonés llegó al Imperial Hotel de Tokio para entregarle a Einstein un mensaje. Einstein no quiso que el mensajero se fuera con las manos vacías, así que le escribió dos notas a mano en alemán, según el vendedor, familiar del mensajero.

“Quizás si tienes suerte estas notas acaben siendo mucho más valiosas que una simple propina”, le dijo Einstein al mensajero, según el vendedor, un residente en Hamburgo (Alemania) que deseó permanecer en el anonimato.

Una nota, escrita en una hoja con el membrete del Imperial Hotel Tokyo, afirma que “una vida sencilla y tranquila aporta más alegría que la búsqueda del éxito en un desasosiego constante”.

La otra, en una hoja de papel, dice simplemente: “donde hay un deseo, hay un camino”.

Desafortunadamente nunca se podrá saber si los párrafos escritos por el Nobel de Física eran una reflexión personal sobre su fama; sin embargo se cree que podrían dar algunos indicios sobre la forma de pensar del físico, explicó Roni Grosz, el archivista a cargo de la mayor colección de Einstein del mundo, en la Universidad Hebrea de Jerusalén.

Las dos notas saldrán a la venta el martes en la casa de subastas Winner de Jerusalén, junto con otros artículos, incluyendo dos cartas que Einstein escribió años después