Han pasado ya cinco meses desde que Blas Tomic dejó la presidencia de Metro. Ingeniero civil industrial de la Universidad de Chile, a sus 55 años (casado, 5 hijos), su vasta experiencia empresarial hacía prever que tras dejar el sector público, tranquilo no se iba a quedar. Tomic dio sus primeros pasos en Codelco, empresa […]

  • 21 septiembre, 2007

Han pasado ya cinco meses desde que Blas Tomic dejó la presidencia de Metro. Ingeniero civil industrial de la Universidad de Chile, a sus 55 años (casado, 5 hijos), su vasta experiencia empresarial hacía prever que tras dejar el sector público, tranquilo no se iba a quedar. Tomic dio sus primeros pasos en Codelco, empresa que dejó para realizar un doctorado en desarrollo económico en Inglaterra. A su regreso, trabajó en la sede local de las Naciones Unidas y posteriormente en el Banco del Desarrollo. Tras ese lapso, volvería a hacer maletas para viajar a Washington, ciudad en la que vivió mientras se desempeñó como director del Banco Interamericano del Desarrollo.

De vuelta en Chile, sería en VTR donde se asentaría por un buen rato. Concretamente, 11 años: primero como director ejecutivo (6), y luego como presidente (5).

Ahí estaba cuando le ofrecieron hacerse cargo de un buque que se sabía navegaría por aguas revoltosas: Metro, donde ocupó la presidencia entre abril de 2006 y mayo de 2007. Período corto, pero muy intenso, el cual califica de muy interesante y del que tiene buenos recuerdos.

Tras su salida, nos cuenta que se ha dedicado a su rol de director en las empresas Transelec, Quintec y la Corporación de Desarrollo Municipal de Peñalolén, mesa en la que comparte asiento con Patricia Matte, Carlos Massad y Mario Waissbluth, entre otros.

Además, cuenta que le ha dedicado la mayor parte de su tiempo a su familia, a ordenar asuntos personales, que según explica, durante años estuvieron postergados, y a “conectarse con el lado humano de la vida”.

Férreo defensor de su vida privada, logramos saber que sus asuntos personales involucran inversiones en capital de riesgo y a prestar asesorías a diversas empresas del sector privado y por cierto el trote, que el año pasado lo llevó a correr junto a su mujer el maratón de Nueva York. Es decir, tenemos Blas Tomic para rato.