No necesariamente eran amigos, pero por diversos motivos se habían cruzado en la vida. Compartían la experiencia de haber vivido en otros países como Australia o China y tenían una misma inquietud: dejar los grandes estudios para lanzarse con un bufete de abogados pequeño, más personalizado. Fue así como José Manuel Domínguez, Francisco Ossa, Santiago Long y el hoy diputado UDI Javier Macaya dieron el gran paso y formaron Dolm Abogados, a fines de 2008. A poco andar, se sumó como socio Felipe Alessandri, quien terminaba su labor como concejal de la comuna de Santiago y en ese entonces formaba parte de otro estudio. Y en menos de tres años el equipo – cuentan ellos mismos- anda viento en popa, creciendo en su cartera de clientes. Conscientes de que en un estudio chico no pueden abarcar todas las áreas del derecho, han optado por especializarse en derecho corporativo, tributario, minero e inmobiliario, además de crear un departamento judicial. Entre sus clientes hoy se cuentan viñas, mineras, navieras, factoring, bancos, empresas ligadas a la producción de energía, constructoras, restoranes, empresas inmobiliarias y salmoneras. Y también han crecido en equipo: como asociados o abogados junior ficharon a Maximiliano Schulz, Alejandra Heller Fuenzalida y Alejandra Eblen.

  • 3 junio, 2011

No necesariamente eran amigos, pero por diversos motivos se habían cruzado en la vida. Compartían la experiencia de haber vivido en otros países como Australia o China y tenían una misma inquietud: dejar los grandes estudios para lanzarse con un bufete de abogados pequeño, más personalizado. Fue así como José Manuel Domínguez, Francisco Ossa, Santiago Long y el hoy diputado UDI Javier Macaya dieron el gran paso y formaron Dolm Abogados, a fines de 2008.

A poco andar, se sumó como socio Felipe Alessandri, quien terminaba su labor como concejal de la comuna de Santiago y en ese entonces formaba parte de otro estudio. Y en menos de tres años el equipo – cuentan ellos mismos- anda viento en popa, creciendo en su cartera de clientes. Conscientes de que en un estudio chico no pueden abarcar todas las áreas del derecho, han optado por especializarse en derecho corporativo, tributario, minero e inmobiliario, además de crear un departamento judicial. Entre sus clientes hoy se cuentan viñas, mineras, navieras, factoring, bancos, empresas ligadas a la producción de energía, constructoras, restoranes, empresas inmobiliarias y salmoneras. Y también han crecido en equipo: como asociados o abogados junior ficharon a Maximiliano Schulz, Alejandra Heller Fuenzalida y Alejandra Eblen.