Senderismo, termas, compras varias, buena comida y por sobre todo tranquilidad ofrece este balneario sureño durante todo el año. Sin embargo, es más recomendable hacerlo ahora, cuando de verdad se puede estar lejos del mundanal ruido.

  • 19 agosto, 2019

Visitar la zona de Pucón y sus alrededores suele asociarse a los meses de verano. Y es lógico, porque así como durante el siglo veinte Viña del Mar se transformó en el balneario por excelencia de Santiago y buena parte de la zona central del país, Pucón –a menor escala pero siempre en alza– hizo lo propio en la Región de La Araucanía. Además, desde los años noventa, con las constantes mejoras implementadas en la Ruta 5 Sur más el aumento de la oferta de vuelos comerciales a Temuco –que desde el 2015 aterrizan en el nuevo Aeropuerto de La Araucanía, distante únicamente a 100 kilometros de Pucón– se fue convirtiendo en un destino de vacaciones no solo para los habitantes del sur de Chile, sino que de otras zonas del país, además de turistas extranjeros de todo el mundo, sobre todo brasileños y argentinos. Sin embargo, un fenómeno que le ha cambiado el rostro a esta comuna, en especial durante la última década, es el funcionamiento de la oferta turística durante prácticamente todo el año. Este escenario contrasta con lo que ocurría antes, cuando tras el feriado de Semana Santa, buena parte de los comercios orientados al turismo en Pucón cerraban hasta –en muchos casos– el mes de diciembre, transformando a toda la zona en un lugar donde, literalmente, se hibernaba hasta el verano siguiente. Afortunadamente, en la actualidad la cosa es distinta y, por lo mismo, resulta más que recomendable escaparse en pleno invierno o primavera a Pucón y alrededores; porque de verdad que en estos meses se puede disfrutar con una plenitud y tranquilidad que cada vez menos se encuentran durante la época de verano.

Bendita tranquilidad

Recorrer las calles principales de Pucón, sobre todo en días de semana, durante estos meses del año produce una sensación extraña. A ratos, se siente ese espíritu de la provincia que se toma tiempo después del almuerzo para una siesta antes de volver a sus actividades. Por lo mismo, la sensación puede llegar incluso a ser como la de estar recorriendo un pueblo fantasma. Más aún si nos acercamos a su plaza principal y la llamada Playa Grande, lo cierto es que por momentos el silencio y la soledad son absolutas. Queda claro que la acción por estos lados no está… hasta que llegue el verano. Pero como no todo puede ser tranquilidad, una buena opción para pasar un rato –sobre todo si de pronto se pone a llover, algo que sucede con cierta frecuencia en esta época– es probar suerte en el casino local, ubicado a un par de cuadras de la playa y que funciona todos los días del año. Ahora, si prefieren algo más tranquilo y propio de unos días de vacaciones, justo al frente del casino está el Café Berlín, donde es posible hacer una pausa bebiendo buen café y probando especialidad con tintes germanos como kúchenes y berlines (que aquí llaman rigurosamente berliner). Todo esto, en un lugar con decoración moderna inspirada en la capital alemana. Siguiendo en la zona céntrica, vale la pena recorrer la calle Fresia, que tiene numerosos comercios con una oferta que incluye ropa de excursión, calzado, ponchos, centros artesanales, hasta una tienda ideal para quienes andan de visita: Antojitos de Pucón, donde es posible comprar buenos productos de la zona, como quesos maduros, truchas silvestres, la típica conserva de membrillo y murta, salames de ciervo; entre varias otras cosas. Todo con envoltorios que resisten de buena forma la vuelta a Santiago por aire o tierra. Y hablando de comida, estando en el sur hay que aprovechar de comer buena carne, que la hay. Por lo mismo, gran opción es visitar ahí mismo en la zona céntrica La Maga, una parrilla que se define como de estilo uruguayo pero que trabaja carne de la zona. Entrañas, lomos, mollejas y asado de tira nunca fallan en este lugar. ¿Buscan algo más a la pasada y relajado? Pizza Cala, también en la zona céntrica. Un lugar “para ver y ser visto”, como lo definen los puconinos, y aunque tienen variados platos al almuerzo y la comida, su opción más atractiva son obviamente las pizzas; ideales para recuperar fuerzas tras un día de excursiones o relajo por la zona. Y hablando de relajo, nada mejor que terminar el día en El Camino, una sanguchería que queda a pasos del casino pero que también es una buena opción a la hora de beber algo. Tienen coctelería nueva, clásica y una buena muestra de cervezas de la zona; como para dormir como tronco.

Recorriendo

En meses fríos como en los que estamos, las actividades en el lago obviamente no corren. Sin embargo, algo que no se detiene en ningún momento del año es la posibilidad de disfrutar del Parque Nacional Villarrica y su principal atractivo, el volcán Villarrica, a través de sus distintos senderos, miradores, zonas de pícnic e incluso un centro de esquí distribuidos dentro de sus 63 mil hectáreas de extensión. Sin embargo, la mayor particularidad de este parque es justamente su volcán y las huellas de las distintas erupciones que ha tenido a lo largo de los años, las que aún se pueden apreciar en su entorno. Además, las vistas desde la altura hacia el lago son realmente espectaculares. Para acceder a todas estas atracciones se pueden contratar en Pucón diversos tours que se ofrecen, aunque también es posible llegar directamente al parque de manera particular (en vehículo de doble tracción). De momento, lo único que no se puede hacer es subir al cráter del volcán, ya que se encuentra con algo de actividad. Claro, son los riesgos de visitar un parque con un volcán activo. Ahora bien, si lo que quieren es solamente descansar y relajarse en vez de andar recorriendo senderos y subiendo cerros, una gran opción es visitar las famosas Termas Geométricas, en donde se puede seguir estando en contacto con la naturaleza pero con un total relajo. Ubicadas a más o menos una hora y media de Pucón, este lugar recibe a sus visitantes con veinte piscinas de piedra con aguas termales reguladas en torno a los cuarenta grados, en medio de una quebrada que ha sido mínimamente intervenida por medio de una estructura de pasarelas de madera diseñada por el arquitecto Germán del Sol. Abiertas todos los días del año, estas termas siempre son alternativa si se visita la zona. ¿Una recomendación? Aprovechar los fines de semana que cierran a las once de la noche y disfrutar de las piscinas en la oscuridad del bosque sureño, una verdadera delicia.

El descanso

Tantas excursiones, baños termales, práctica de esquí y otros recorridos seguro que agotan. Por lo mismo, es clave descansar bien para tener energías y, por un lado, seguir aprovechando los días de descanso en la zona y, segundo, voler repuestos a Santiago y la rutina. Entonces, una gran opción para satisfacer todos estos requerimientos es el clásico hotel Antumalal, que desde 1950 recibe a sus pasajeros en su edificio diseñado –con mucha influencia Bauhaus– por el arquitecto Jorge Elton y que combina de gran forma materiales como hormigón armado, acero, roca y maderas nativas. Emplazado en un terreno de cuatro hectáreas y con una espectacular vista hacia el lago Villarrica, la verdad es que garantiza el descanso total. Esto, porque desde aquí es posible acceder a distintos recorridos e intereses turísticos de la zona, pero también –si se quiere o la lluvia lo hace obligatorio– tiene comodidades suficientes, como piscina temperada y spa, para pasarse una jornada completa sin salir del hotel. Además, en su restaurante lanzaron hace poco una carta con productos de la zona, como quesos, verduras, pescados y carnes; preparados de manera sencilla pero con técnicas modernas. Otra razón para quedarse en el hotel o para concluir la jornada comiendo y luego tomando algo frente a sus chimeneas abiertas y alimentando uno mismo el fuego con la leña a disposición. Algo irresistible para alguien medio pirómano como el que escribe esta crónica.