Pasó a fines de septiembre. Representantes de cuatro agencias con las que trabaja el gobierno, Porta, BBDO, Dittborn & Unzueta y Prolam asistieron a una reunión a La Moneda. Habían sido citados por el equipo de comunicaciones para darles a conocer los proyectos que el gobierno haría públicos próximamente, entre ellos, los de ayuda a la clase media y el posnatal de seis meses. La idea era briefiarlos; como se le dice en jerga publicitaria, para pedirles propuestas. En forma sorpresiva, el presidente Piñera se sumó al encuentro. Y en una distendida charla les pidió a los publicistas que le dieran su diagnóstico sobre por qué los mensajes del gobierno no estaban llegando bien a la gente.

 

  • 18 octubre, 2011

Pasó a fines de septiembre. Representantes de cuatro agencias con las que trabaja el gobierno, Porta, BBDO, Dittborn & Unzueta y Prolam asistieron a una reunión a La Moneda. Habían sido citados por el equipo de comunicaciones para darles a conocer los proyectos que el gobierno haría públicos próximamente, entre ellos, los de ayuda a la clase media y el posnatal de seis meses. La idea era briefiarlos; como se le dice en jerga publicitaria, para pedirles propuestas. En forma sorpresiva, el presidente Piñera se sumó al encuentro. Y en una distendida charla les pidió a los publicistas que le dieran su diagnóstico sobre por qué los mensajes del gobierno no estaban llegando bien a la gente.

 

Pasó a fines de septiembre. Representantes de cuatro agencias con las que trabaja el gobierno, Porta, BBDO, Dittborn & Unzueta y Prolam asistieron a una reunión a La Moneda. Habían sido citados por el equipo de comunicaciones para darles a conocer los proyectos que el gobierno haría públicos próximamente, entre ellos, los de ayuda a la clase media y el posnatal de seis meses. La idea era briefiarlos; como se le dice en jerga publicitaria, para pedirles propuestas. En forma sorpresiva, el presidente Piñera se sumó al encuentro. Y en una distendida charla les pidió a los publicistas que le dieran su diagnóstico sobre por qué los mensajes del gobierno no estaban llegando bien a la gente.

En la reunión estaban presentes varios de los grandes del mundo de las agencias, como Martín Subercaseux, Tomás Dittborn y Raúl Menjíbar. Todos dieron sus opiniones al respecto: que tenían que ser más claros en su discurso y que era mejor reforzar una sola idea, en vez de muchas al mismo tiempo. Pero fue la opinión del más joven la que llamó la atención del mandatario. Álvaro Becker, director general creativo de Prolam, dijo que él veía que el gobierno no tenía un discurso que le diera identidad, como sí lo tenían los de Bachelet o Lagos.

Tras esta reunión, La Moneda pidió a las agencias que les enviaran sus propuestas para difundir los nuevos proyectos y lograr trasmitir un lenguaje común en todos ellos. La agencia escogida fue Prolam.