Aunque la oposición sorprenda con un llamado a postergar la discusión del presupuesto de la República para 2009, el ministro de Hacienda está mejor posicionado que nunca para enfrentar un proceso sin traumas en el Congreso y ante los diferentes grupos de presión. Moros y cristianos avalan hoy su decidida apuesta por el ahorro fiscal […]

  • 15 octubre, 2008

Aunque la oposición sorprenda con un llamado a postergar la discusión del presupuesto de la República para 2009, el ministro de Hacienda está mejor posicionado que nunca para enfrentar un proceso sin traumas en el Congreso y ante los diferentes grupos de presión. Moros y cristianos avalan hoy su decidida apuesta por el ahorro fiscal y la disciplina financiera, incluyendo aquellos que hace pocos meses reclamaban un presupuesto más expansivo o criticaban el legado de dinero que recibiría la Alianza en un futuro y potencial gobierno.

Este respaldo a Velasco bien puede representar el lado positivo de un escenario que, a la inversa, tiene mucho de incógnita y dificultad. Porque, salvo la ayuda que puedan representar los menores costos energéticos (en especial, por el impacto positivo en las
cifras macro de una mayor generación hidroeléctrica), el año 2009 asoma poco favorable en términos de crecimiento económico, a lo que se sumará un aún imprevisible impacto de la crisis financiera internacional.

Así las cosas, lo que Velasco necesita no es sólo que los parlamentarios aprueben el presupuesto tal cual se envió, sino que también le dejen espacio de maniobra suficiente para efectuar los ajustes necesarios duranteel año. Y todo ello, marcado en un 2009 convertido, definitivamente, en espacio de competencia presidencial.