Que las tarjetas de crédito son un buen negocio, nadie lo duda. Para las grandes tiendas y supermercados constituyen casi su principal fuente de ingresos. Pero esta gran fiesta también tiene sus tensiones. Basta recordar lo que sucedió hace algún tiempo, cuando la agencia de publicidad de Presto, que en ese entonces era Ogilvy, informó […]

  • 11 junio, 2008

Que las tarjetas de crédito son un buen negocio, nadie lo duda. Para las grandes tiendas y supermercados constituyen casi
su principal fuente de ingresos. Pero esta gran fiesta también tiene sus tensiones. Basta recordar lo que sucedió hace algún tiempo, cuando la agencia de publicidad de Presto, que en ese entonces era Ogilvy, informó que no seguirían adelante
con la cadena vinculada a la familia Ibáñez, lo que no cayó muy bien –según comentan–; menos, cuando el anuncio coincidió con la búsqueda de una nueva agencia por parte de sus mayores competidores: Cencosud, de Hörst Paulmann, y su tarjeta MAS. En la licitación realizada por esta última empresa participaron varias agencias y la ganadora fue nada menos que
Ogilvy… Como queda claro, en esta guerra no hay tregua…