Paula Valverde lidera el gremio que se creó en primera instancia para enfrentar mancomunadamente los duros efectos del estallido social en este sector. Con la pandemia el trabajo de la asociación se ha incrementado y fortalecido. Acusa al gobierno de cerrarles las puertas para conversar y asegura: “Si los centros comerciales piensan que pueden generar las mismas condiciones comerciales que teníamos antes, las marcas van a abrir para morir”

  • 12 mayo, 2020

Con el estallido social de octubre, varias tiendas de retail decidieron organizarse para enfrentar unidas los graves efectos que estaba produciendo en el sector las violentas manifestaciones que se desarrollaron en el país, que en muchos casos llevaron incluso a tener que cerrar los centros comerciales por varios días y la destrucción de varios locales.

“Veníamos desde hace tiempo con la idea de formar una asociación gremial que reuniera a las marcas del retail, porque somos un sector importante que no estaba representado, pese a que tenemos relación con muchas agrupaciones”, explica Paula Valverde. La dueña de la tienda de moda infantil Limonada y presidenta del nuevo gremio, asegura que la nueva entidad representa a empresas de diferentes tamaños que desarrollan comercio minorista, principalmente a través de tiendas con una fuerte presencia en centros comerciales a lo largo de Chile, lo que suma alrededor de 100 marcas, 300.000 puestos de trabajo y más de 1.500 tiendas.

Para el sector, dice, la coyuntura generada por la crisis actual del covid-19 ha sido todavía más dura para el sector: “Creo que vamos a superar esto, pero el tiempo corre en contra”. Hoy están enfocados como gremio a contribuir a la competitividad del sector a través del trabajo conjunto con actores públicos y privados que forman parte de la cadena de valor de sus socios. “Muchas de las empresas socias tienen un fuerte potencial de crecimiento e internacionalización que depende de la capacidad empresarial de cada uno, pero también de ciertas condiciones macro sin las cuales ese crecimiento es mucho más difícil. Este objetivo de largo plazo está sujeto a la superación de esta crisis del sector que ya se arrastra hace más de siete meses”, añade.

-¿En qué pie se encuentra la relación entre las tiendas y los operadores de centros comerciales?

-La negociación de condiciones es algo que corresponde a cada asociado y nosotros como gremio no conocemos en sus términos. Pero hay mucha preocupación sobre las condiciones que se imponen a las tiendas en los centros comerciales. Es paradójico, pero muchos nos manifiestan que es peor negocio abrir en medio de esta crisis. En todo caso, el diálogo está abierto y es evidente que para todos es necesaria cierta flexibilidad, sin la cual la situación del comercio puede terminar en un desastre.

-¿Concretamente, de qué manera ha afectado la pandemia al sector que representa?

-Nuestra crisis empezó en octubre del año pasado. Pero pasamos de bajas radicales en las ventas a cero ventas en algunos casos. Además, como nadie sabe qué pasará con el virus, los bancos son reticentes a entregar los créditos necesarios. Sin ventas y sin acceso a crédito no hay futuro.

-¿Cuánto margen hay para resistir esta situación?

-El margen lo van a dar los préstamos de los bancos, las condiciones de los centros comerciales y las medidas del gobierno. Como proporción del PIB, el paquete de ayuda del gobierno ha sido importante, pero creo que el foco ahora tiene que estar en entender las complejidades propias de cada sector económico. El mayor desafío va a ser aprender a convivir con el virus, que las personas adoptemos una cultura de relacionamiento nueva. El comportamiento de las personas es algo que conocemos muy bien por nuestra experiencia en las tiendas y es un punto crítico para poder volver a un cierto nivel de actividad.

-¿Qué planes de acciones tienen como gremio para enfrentar este momento?

En periodos de tanta incertidumbre los planes son importantes, pero lo es más aún la disposición. Estamos dispuestos a compartir la carga de superar esta crisis, pero hasta ahora sentimos que nos estamos llevando una parte desproporcionada de la carga. Estamos en disposición de diálogo y colaboración, en un marco de responsabilidad respecto de los aspectos sanitarios.

-¿Se sienten representados por la Cámara Nacional del Comercio?

-La CNC juega un rol muy importante que respetamos y apoyamos. También son una instancia relevante para procesar controversias. Hemos tenido diferencias, por ejemplo, en el criterio de reapertura de centros comerciales. Pero valoramos su disposición al diálogo.

-¿Ustedes no son partidarios de que abran los mall entonces?

-Abrir un mall significa un trabajo de joyería no es así como así. En ese sentido no somos partidarios de que se abran los centros comerciales en Santiago ahora porque para que se haga es necesario que se cumplan tres condiciones. La primera tiene que ver con que realmente pasemos el peak de la pandemia, imagínate que hubiéramos abierto -como algunos querían- el 4 de mayo y te encuentras ahora con que más de 60% de Santiago está en cuarentena sin poder salir de sus casas, o sea no podrían llegar los trabajadores y muchas plazas no podrían ni siquiera abrir. Quizás hay otras regiones donde las condiciones sí lo permitan. La segunda condición tiene relación con los protocolos, por que aunque no fuimos parte en la redacción de estos documentos como asociación, sí los recibimos y estamos haciendo cada una de las bajadas según las realidades de nuestros locales y cada marca ha desarrollado sus propios protocolos dependiendo de los productos que venden y el metraje que utilizan sus locales y la dotación de personal. Entonces esa segunda condición yo te diría que estamos bastante bien. La tercera condición que nosotros ponemos es que se genere una conversación entre los operadores de los centros comerciales y los locatarios, por dos razones: la primera porque creemos que debe existir un trabajo coordinado y no como esta sucediendo ahora.

-¿Cómo se está manejando eso ahora?

-Cada centro comercial está estableciendo su propia mesa de trabajo para decidir cuándo reabre. Debo reconocer que sí nos han pedido nuestros imputs, pero lo que nosotros proponemos es un trabajo conjunto, porque creo que abrir todos o varios centros comerciales al mismo tiempo es una locura. Pienso que es necesario pilotear primero un centro comercial que sea de un tamaño medio. Quizás lo que hizo el alcalde Lavín con el Apumanque. La otra razón por la que es importante conversar es porque la industria -las marcas que nosotros representamos- es un grupo de empresas muy complicado: desde antes del estallido social algunas marcas ya estaban complicadas por la situación del país, pero con el estallido se vuelve aún más cuesta arriba y pasado el peak de la crisis social llega la pandemia. Si los centros comerciales piensan que pueden generar las mismas condiciones comerciales que teníamos antes, las marcas van a abrir para morir. Porque al final vamos a abrir nuestras puertas para vender un 20% o máximo 30% de lo que vendíamos antes, pero con más gastos, porque al arriendo hay que sumar todos los implementos que exigen los protocolos de cuidado en el marco del Covid. Entonces si no nos podemos sentar a conversar sobre las condiciones comerciales, cuestión a la que los operadores se han negado, no nos van a dar las espaldas para poder seguir financiando las operaciones.

-¿Y con el gobierno han podido conversar?

-El ministerio de Economía nos ha cerrado las puertas, no sabemos por qué.

-¿Cómo visualizan lo que viene para su gremio?

-Visualizamos un fuerte crecimiento en el número de asociados, que es lo que ha pasado consistentemente semana tras semana. Hay una gran necesidad de acuerdos, no sólo en torno a nuestro sector sino en el país en general. Esa es nuestra disposición, en eso estamos y vamos a seguir.

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