Aplicar la responsabilidad social a la empresa no es sinónimo de mayores costos y más trabajo, es una oportunidad real de agregar valor a los negocios y hacerlos sustentables. Una realidad que ya varias compañías están entendiendo. Entre ellas Sodimac y Transelec, que recibieron este año el Premio Responsabilidad Social que entrega Sofofa y Capital en la categoría grandes empresas. En Pymes, la ganadora fue Valle del Maipo Chilean Fruits. Las tres son ejemplos de cómo, incluso con escenarios adversos, es posible marcar la diferencia.

  • 16 agosto, 2012

 

Aplicar la responsabilidad social a la empresa no es sinónimo de mayores costos y más trabajo, es una oportunidad real de agregar valor a los negocios y hacerlos sustentables. Una realidad que ya varias compañías están entendiendo. Entre ellas Sodimac y Transelec, que recibieron este año el Premio Responsabilidad Social que entrega Sofofa y Capital en la categoría grandes empresas. En Pymes, la ganadora fue Valle del Maipo Chilean Fruits. Las tres son ejemplos de cómo, incluso con escenarios adversos, es posible marcar la diferencia.

Transelec: transmitir confianza

Andrés Kuhlmann, gerente general de Transelec, recibió con sorpresa el premio de Responsabilidad Social Empresarial otorgado por Sofofa y Revista Capital. El reconocimiento se da en momentos difíciles, por eso lo toman como un estímulo al trabajo silencioso que llevan realizando hace 5 años cuando tomaron la decisión a nivel gerencial de desarrollar una política de RSE. Por Vivian Berdicheski S.; fotos, Verónica Ortiz

Todo lo que tenga que ver con energía hoy es tema en Chile. Los principales proyectos de inversión están entrampados y varias iniciativas ya se han judicializado. Las mayores exigencias ambientales y sociales les están pasando la cuenta a las empresas del sector. Transelec no escapa de esta coyuntura. Como una de las empresas de transmisión más importantes de Chile, también enfrenta los mayores costos ambientales y sociales que deben sortear hoy las compañías, que redundan en procesos de aprobación más complejos y extensos.

Por eso, el hecho que este año esta compañía haya ganado el premio RSE Sofofa-Capital no es trivial. Responde a un compromiso realizado por el equipo de esta firma por afrontar un nuevo escenario más exigente de la mejor manera.

-¿Cómo los está afectando este nuevo panorama?
-No hay duda que como país estamos atrasados en cuanto a líneas de transmisión. Hay puntos vulnerables, que requieren que se realicen trabajos en tiempos razonables, sin embargo, en los últimos años los proyectos se han alargado en su construcción básicamente porque al momento de obtener los permisos de instalación intervienen múltiples organismos gubernamentales, al menos 10, entre ellos estudios medioambientales cada vez más exigentes, derechos de paso, el SAG, entre otros. El problema no sólo está instalado en la burocracia, sino el no saber a qué te estás enfrentando. Los tiempos para desarrollar proyectos han subido de 3 a 7 años, entonces lo que estaba planificado para 3 años más se empieza a estirar. Eso significa que en algunas zonas donde se éstas comenzando a licitar estás líneas van a llegar más tarde.

-¿Cómo se adapta Transelec a este contexto?
-La infraestructura eléctrica la decide la Comisión Nacional de Energía, pero Transelec es un actor importante. Lo básico es ser súper realistas, tener bien puestos los pies en la tierra, es decir, no llorar sobre los problemas, sino que adaptarse y mirar lo que ocurre en los países del primer mundo en la materia. En Europa y en Estados Unidos, construir una línea de transmisión no demora 3 años como ocurría hasta hace algún tiempo en Chile, sino más de 7. Por lo tanto, lo que está pasando es una tendencia mundial. La clave es adaptarse a través de una planificación con criterio de largo plazo. Y ése es un proceso de camino al crecimiento y al desarrollo que está teniendo este país. Chile fue tremendamente exitoso y súper competitivo, pero al jugar en las primeras ligas del mundo, hay otras exigencias que aceptar. Y sobre todo estar atentos a saber leer los cambios que han ocurrido; entender que el consumidor ha cambiado, que la comunidad ha cambiado y el entorno. Que hay más exigencias y que se debe responder a ellas. No se puede hacer oídos sordos a esta realidad.

-¿Percibe un clima de negocios más hostil?
-Nos enfrentamos a un clima de negocio mucho más exigente. Existe una comunidad mucho más empoderada e informada, que ha asumido un rol de garantes para que las cosas se hagan bien y pienso que eso ha sido positivo para que las empresas asumamos un rol que nos compete en términos de la responsabilidad social que tenemos que aplicar a nuestro quehacer. Hoy cuando se vislumbra un escenario económico y social más complejo, donde las empresas deben poner a prueba todo lo que han hecho en materia de RSE. Son además, la evidencia de que RSE es un factor clave en el desarrollo de cualquier negocio. Nosotros tenemos la convicción que es fundamental invertir tiempo y recursos en la construcción de vínculos de confianza, trabajando con altos criterios éticos, considerando el medio ambiente y las repercusiones de nuestra labor.

¿Qué está haciendo Transelec en ese sentido?
– En Transelec en particular, nos hemos ido sumando desde hace algunos años a estos nuevos conceptos de sustentabilidad, de buscar el valor compartido con la comunidad, de entender que el mejor proveedor es aquel que además de cumplir con los estándares de calidad de productos o servicios también cumple con establecer buenas prácticas en la relación con sus trabajadores y el medio ambiente. Hace tiempo llegamos a la conclusión de que nuestra política de RSE no es filantropía, es un pilar fundamental de nuestro proceso productivo. Y eso es lo que es premiado en esta oportunidad.

-¿Cómo desarrollan las comunicaciones con sus diferentes stakeholders?
-Hemos identificado a los diferentes grupos de interés, tanto internos como externos. Para realizar un trabajo eficiente de comunicación, estos grupos se encuentran debidamente clasificados y para cada uno de ellos la compañía ha diseñado formas de relacionamiento y retroalimentación. Tenemos casi 9 mil kilómetros de líneas, es decir, interactuamos con millones de personas que forman parte de distintas comunidades. Por lo tanto, eso nos exige hacer un esfuerzo aún mayor que resumo con la frase: poner foco y corazón.

-¿Qué acciones concretas desarrollan?
– Nos hemos preocupado de desarrollar programas de RSE que permitan trabajar en conjunto con las comunidades aledañas a instalaciones y líneas de transmisión. Hemos aprendido que el hecho de establecer lazos cobra gran importancia, pues permite establecer vínculos a largo plazo. A través de iniciativas desarrolladas, el principio de Transelec siempre ha sido entregar un aporte a la comunidad. Entre ellas, destacan los programas Juega+, Creciendo Juntos, la Casa Sustentable y El Mágico Viaje de la electricidad. Además, de estas iniciativas nos hemos preocupado de llevar a cabo acciones en las distintas áreas de la compañía para desarrollar una política de RSE integral que englobe a toda la empresa.

-¿Considera que el área de RSE se ha transformado en un elemento clave para fomentar un buen clima de negocios?
-La RSE para nosotros es uno de los ejes de la planificación estratégica de la empresa. En nuestro esfuerzo por implementar operaciones de transmisión eléctrica dentro de un modelo ético, económico, ambientalmente sustentable, hemos asumido el compromiso y trabajo con el entorno, las comunidades, trabajadores, clientes y proveedores que lleva consigo en sí mismo el concepto RSE, de tal forma de incorporarlo en todas las instancias de gestión de la compañía. Esto sin duda, permite fomentar un buen clima para el desarrollo de los negocios.

-¿Cómo influye una buena reputación en la atracción de talentos?
-La reputación de una empresa es uno de los activos intangibles más valiosos. Por lo tanto, cobra mucha importancia no sólo al momento de captar, sino también de retener talentos. Por eso, buscamos generar instancias laborales de engagement con los trabajadores, mejorando la organización de manera acorde a los cambios de estrategia de trabajo dando espacio para la capacitación en cada uno de los niveles de la compañía.

 

 


Sodimac: construyendo un buen entorno

Plantar árboles no sólo es tarea de ONGs y entidades de gobierno. En el Parque Metropolitano de Santiago, Sodimac acaba de plantar 16 mil árboles como parte de un plan de mitigación de su huella carbono. Una iniciativa que se suma a varias otras que la empresa desarrolla hace años para avanzar en temas de Responsabilidad Social Empresarial y que explican porqué esta empresa fue reconocida este año con el premio RSE Sofofa-Capital. Aquí el gerente general corporativo de la firma, Sandro Solari, explica cómo lo hicieron. Por María José Salas; fotos, Verónica Ortiz.

Hágalo usted mismo. Ese es el nombre que desde 1998 lleva el programa de televisión donde un experto, que representa a Sodimac, da soluciones prácticas para mejorar la calidad de vida de las personas… y al mismo tiempo, ahorrar dinero. Eso partió hace años, cuando apenas en Chile se hablaba de Responsabilidad Social Empresarial. Hoy, el panorama ha cambiado radicalmente y en Homecenter lo tienen claro. Por eso es una de las empresas ganadoras del Premio RSE que Sofofa y Capital entregan todos los años a las compañías más destacadas en este ámbito.

“Si queremos tener la legitimidad social para seguir operando y desenvolvernos con éxito en el mercado, los empresarios debemos entender que la creación de valor económico es inseparable de las obligaciones que una empresa tiene con su capital humano, la sociedad y el medio ambiente. Ya no basta con sólo generar trabajo, eso era válido antes, hoy se nos exige mucho más. Los empresarios debemos ayudar a construir una sociedad más justa y respetuosa de la dignidad humana”, afirma el gerente general corporativo de Sodimac, Sandro Solari.

Existe una serie de prejuicios respecto de cómo son los empresarios. La mayoría de las veces se parte de la base de que todos buscan la rentabilidad a cualquier costo, sin embargo, son cada vez más las compañías que incorporan en su filosofía, el tema de la contribución al desarrollo humano sostenible como una estrategia de negocios, que permite crea un valor compartido. Eso lo saben bien en Sodimac, donde las iniciativas son múltiples y variadas. La principal por estos días es el proyecto de mitigación de la huella de carbono de la empresa, sus clientes y proveedores, que se encuentra en la segunda etapa de plantación de 16 mil árboles en el Parque Metropolitano de Santiago, donde además instalaron un sistema de riego para asegurar su mantención.

Otro punto interesante es la relación con sus proveedores. Desde 2006 Sodimac impulsa una iniciativa a través de la cual obligan a las empresas que les proveen a firmar una declaración donde certifican que cumplen con aspectos de responsabilidad social, como ética empresarial, derechos humanos y calidad de vida laboral; es decir donde se comprometen a seguir estándares internacionales en materia de trabajo infantil, trabajo forzado y seguridad laboral, entre otros. “Los proveedores, incluso los de Asia, han entendido y colaborado frente a esta iniciativa. El año pasado, 411 abastecedores asiáticos, que representan el 55% del total de nuestros proveedores, se suscribieron a este compromiso”, comenta Solari. Y Sodimac es tajante. Porque si una empresa suministradora infringe las políticas descritas en este manual, se les da un aviso… y si no mejoran las condiciones, se pone fin a la relación comercial.

“En consecuencia, nuestras acciones se concentran en seis pilares estratégicos, alineados a los más altos estándares internacionales: relaciones laborales, medioambiente, gobierno corporativo y ética empresarial, compromiso con la comunidad, comercio y marketing responsable, además de aprovisionamiento garantizado”, agrega Sandro Solari.

Mayores exigencias
El ambiente crítico que hoy existe en la sociedad lleva a buscar empresas que tengan mejor reputación y políticas de responsabilidad social. Por eso, ofrecer productos sustentables es otro de las acciones concretas que realiza Sodimac entre sus políticas de RSE. “Un ejemplo claro se da en el caso de los productos “verdes”, donde hay consumidores, los menos, que sólo compran de ese tipo por un tema de principios; otro grupo, cada vez más masivo, los prefiere si obtienen además un beneficio, como ahorro de electricidad, calefacción o agua. Los más pobres, en cambio, no pueden hacer la inversión a menos que el producto cueste lo mismo que su equivalente no “verde”. Entonces, nuestro esfuerzo como empresa se ha concentrado en ofrecer productos de este tipo al menor precio posible, dando a conocer los beneficios que pueden obtener prefiriéndolos”, comenta el ejecutivo.

Con esta idea en la cabeza, es que desde el año pasado se desarrolló el catálogo ECO de Sodimac, donde se muestra una selección de 907 productos ecoeficientes, además de información de la huella de carbono de la empresa, los puntos de reciclaje instalados en sus tiendas… todo acompañado de consejos sustentables.

-¿Consideran que el área de RSE se ha transformado en un elemento clave para fomentar un buen clima de negocios?
-Nuestros esfuerzos en este ámbito son impulsados y coordinados desde la Gerencia de Responsabilidad Social, pero no están radicados en un área específica de la empresa, es un esfuerzo transversal que involucra a todos los estamentos y que parte en una profunda convicción de que ser responsables y desarrollar nuestro negocio de manera sostenible es lo correcto y la única manera posible de proyectarnos en el tiempo. Lo importante es ser capaces de crear al interior de la empresa una cultura de la responsabilidad que nos permee a todos.

-¿Ven oportunidades en este nuevo escenario?
-En 2012 estamos cumpliendo 60 años. Nos queda mucho por avanzar, pero estamos conscientes de nuestras brechas y aquellas cosas que debemos mejorar las comunicamos de manera transparente; y es por eso que estamos logrando reducir lo malo año a año. Tenemos claro que no basta con crecer, sino que debemos hacerlo de manera responsable. Ésa es la única manera de seguir siendo la compañía líder de nuestro rubro y transformarnos en la más querida, admirada y respetada por la comunidad, clientes, trabajadores y proveedores en América.

-Estudios señalan que el sueldo representa el 60% de las motivaciones para trabajar en un lugar, y un 40% responde a elementos intangibles como la reputación. ¿Aplica esto a Sodimac?
-Hay muchos jóvenes talentosos que no trabajarían en una empresa cualquiera. Ellos escogen organizaciones por las que sienten admiración. Tenemos muchos talentos notables que están en esta empresa más que por sólo un salario, están aquí porque quieren mejorar la calidad de vida de las comunidades en donde estamos presentes.

-¿Dónde, a su juicio, están los principales desafíos para aumentar la confianza de la sociedad en general hacia las empresas?
-Tenemos el desafío de afinar nuestra capacidad de escuchar, de conocer las expectativas de nuestros públicos de interés y responder a ellas. Con humildad debemos mirarnos y ver qué cosas podemos mejorar, cómo podemos ser más transparentes y justos en nuestra relación con los consumidores, proveedores y trabajadores. Y tenemos que encontrar una manera para que todos ellos se sientan parte importante del destino de las empresas.


Valle del Maipo: más que frutas

Desde que dieron el vamos a la empresa en 2007, el objetivo de Valle del Maipo Chilean Fruits ha sido desmarcarse del modelo de negocios que prima en las grandes exportadoras. Su foco está en conocer a todos los involucrados, desde el trabajador que cosecha durante los meses de calor, hasta el europeo que compra la fruta a miles de kilómetros. Una fórmula que ha dado sus “frutos”. Por María José Salas; fotos, Verónica Ortiz.

La mayoría de las reuniones del directorio de Valle del Maipo Chilean Fruit son en una casona de campo, que bien podría ser patrimonio nacional. Con un corredor lleno de sillas de mimbre de todos tipos, el escenario es perfecto para hablar de cosechas de fruta.

Ubicados en Buin desde el 2007 esta empresa está constituida por seis familias que cuentan con más de veinte años de historia en el mundo agrario: Los Abu-Awad, dueños de Agrícola AbuFruit; los González, de Agrícola La Masía, la familia Wonde, dueños de Agrícola Maitahue; Agrícola Santa Laura del Alto, de los Olmedo; Agrícola Rodloz, de los Rodríguez Véliz, y Gabriela Miranda EIRL, ligada a Anselmo Miranda. Todas ellas fueron galardonadas este año por Sofofa y Capital como la mejor pyme en sus prácticas de responsabilidad social empresarial.

Mientras camina por el amplio patio del caserón, Aldo Anselmo gerente general de Valle del Maipo Chilean Fruits, cuenta que se trata de un negocio cíclico en cuanto a mano de obra. Si desde fines de octubre hasta enero operan con alrededor de 250 a 300 trabajadores, de enero a abril éstos bajan a 60 y en pleno invierno son sólo cinco. “Hoy ya se vendió la fruta al destino y estamos recogiendo la información de los recibidores, luego de eso hay que procesar todo para liquidar a los productores. Para eso, sólo somos cinco personas”, explica.

Presentes con fruta fresca o deshidratada en Italia, España, Alemania, Brasil, China, algunas partes de Moscú, Argelia y Estados Unidos, donde hay dos recibidores que cubren todas las costas del país del norte, esta empresa partió como todo emprendimiento… de a poco y golpeando muchas puertas.

Pero aunque fue difícil, desde el primer año los números sólo muestran crecimiento. El 2007 produjeron dos mil cajas, a un precio estimado de 30 dólares cada una, logrando un total de 60 mil dólares en ventas anuales, suma que creció fuertemente este año, donde hicieron 80 mil cajas, logrando una venta de 3 millones de dólares.

Y aunque los europeos son la mayoría de sus compradores, el crecimiento de Valle del Maipo no se ha visto afectado por la crisis. Sin duda que el viejo continente ha dejado de ser un cliente protagonista, “pero se produce algo extraño, porque con el crecimiento de China todo se equilibra. Los costos de exportación son relativamente similares entre ambos, pero la diferencia está en que el precio que puedes obtener por la misma fruta en China es mucho mayor. Europa es post guerra, si la cereza es muy cara dejan de comer cereza, no se complican, los americanos son más de consumo, tienen que tener los que les gusta no importa lo que valga”, asegura Anselmo.

En el mundo agrícola casi el 60% de los costos son mano de obra. La mayoría contratistas y según explica Anselmo, “pasa mucho que los dueños o administradores de los campos no logran crear vínculos con los trabajadores, porque éstos rotan constantemente. Es ésa falta de vínculo la que va generando un círculo vicioso, porque no se crean trabajadores calificados ni comprometidos; sino que gente que va a ganar el sueldo y cumplir su horario, si lo hace bien o no, la verdad es que nadie lo califica”.

Para luchar contra ese problema es que implementar políticas de RSE a Valle del Maipo le hizo sentido. Desde sus inicios han querido generar un ambiente de trabajo donde todos se sientan parte de un proyecto. “Necesitas que la persona que trabaja contigo seis meses del año vuelva el próximo. Porque cuando tienes a 250 personas requieres que al menos 100 sean las mismas. Para lograr eso hay dos alternativas, una es plata y nosotros no somos ni los mejores pagadores, ni los peores; por lo que conseguir a la gente así, no era nuestra vía… el otro camino se relaciona con RSE, ¿en qué sentido? Calidad de vida laboral, buenos comedores, buenos baños, que la gente se sienta cómoda trabajando, que haya un respeto a sus horarios, un respeto a la legislación vigente, que se le paguen sus imposiciones, que si quiere hablar con el gerente, toque la puerta y lo pueda hacer. La idea es que sean trabajadores que conocen tu historia y tú la de ellos”, afirma Anselmo.

Las proyecciones
De a poco en Chile se ha tomado conciencia de lo que significan las pymes en la generación de empleo y de recursos. Los últimos años se han entregado señales desde el gobierno para dar a entender que el segmento de las pequeñas empresas tiene un peso importante en la economía del país. “Sin embargo, las pymes siguen siendo muy cuestionadas o analizadas por la banca privada y siempre vamos a ser sujeto de créditos riesgosos, por lo que las tasas de interés siempre son más altas que para las grandes empresas. Pero bueno, creo que es parte con lo que tienes que luchar”, asegura el gerente de Valle del Maipo.

Dentro de ese marco, Anselmo es enfático al afirmar que “no te puedes perder ni marear en este negocio”. Por eso, sus proyecciones son grandes pero con los pies en la tierra. “Queremos llegar a ser una empresa de 300 mil cajas al año de aquí al 2017, con una venta cercana a los 10 millones de dólares”, afirma. Con esta meta en mente es que quieren ir incorporando de a poco un concepto distinto de exportación de fruta y así lo explican. “Las grandes exportadoras en Chile tienen una industria que liquida al productor desde el puerto de Valparaíso hasta acá… por lo que crean a un productor ciego, que no sabe lo que le gusta comer al ruso, no sabe si a los chinos les gustan las cerezas rojas, claras, oscuras, grandes o chicas y eso a la industria tradicional le calza muy bien. ¿Qué hacemos nosotros? Aquí todos participamos en la cadena y el productor tiene que saber para quién va su fruta, cuáles son los gustos de ese consumidor, cuáles son las exigencias de ese mercado. A eso invitamos a los productores y hasta ahora varios nos han escuchado”, cuenta Anselmo.

Misión y visión más que clara. Lograr que sus trabajadores entiendan de mejor forma lo que la empresa está buscando, para que Valle del Maipo Chilean Fruit tenga mejores resultados. Que todos los eslabones de la exportadora estén concientes de que si una pieza falla, todos fallan, es lo que hace que los temporeros vuelvan cada año a trabajar a sus faenas.