Ser mujer, mamá, esposa y lograr llegar a lo más alto del escalafón empresarial no es tarea fácil. Y menos en Chile, donde las tasas de participación femenina son una de las más bajas dentro de los países de la OECD y donde son pocas las mujeres que llegan a ocupar altos cargos. Por eso, vale la pena resaltar los casos de éxito. Por tercer año consecutivo, Capital y Mujeres Empresarias escogieron entre un selecto grupo de profesionales a la Mujer Ejecutiva del Año. La gerente de recursos humanos de Santander, Alejandra Mehech, fue la premiada, mientras que Siria Jeldes, gerente general de Coopeuch y María Teresa Herrera, gerente de marketing de Sodimac, fueron las finalistas. Un trío potente y muy dinámico.
Por María José Salas. Fotos, macarena achurra; Producción, María ignacia herrera y bernardita braun; maquillaje, pablo gálvez.

  • 20 junio, 2012

Ser mujer, mamá, esposa y lograr llegar a lo más alto del escalafón empresarial no es tarea fácil. Y menos en Chile, donde las tasas de participación femenina son una de las más bajas dentro de los países de la OECD y donde son pocas las mujeres que llegan a ocupar altos cargos. Por eso, vale la pena resaltar los casos de éxito. Por tercer año consecutivo, Capital y Mujeres Empresarias escogieron entre un selecto grupo de profesionales a la Mujer Ejecutiva del Año. La gerente de recursos humanos de Santander, Alejandra Mehech, fue la premiada, mientras que Siria Jeldes, gerente general de Coopeuch y María Teresa Herrera, gerente de marketing de Sodimac, fueron las finalistas. Un trío potente y muy dinámico.
Por María José Salas. Fotos, macarena achurra; Producción, María ignacia herrera y bernardita braun; maquillaje, pablo gálvez.

En Santiago está que llueve, pero la cita es inamovible en la galería Arte Espacio, ubicada en Alonso de Córdova. Una a una vemos llegar a las protagonistas de este reportaje. Mujeres de armas tomar que hoy están posicionadas en lo más alto de la jerarquía del mundo de los negocios. Y que lo han hecho tan bien, que salieron elegidas como las tres finalistas del premio a la Ejecutiva del Año que, por tercer año consecutivo, entrega Capital y Mujeres Empresarias. El galardón busca representar a un tipo de mujer que, a pesar de tener un cargo de mucha responsabilidad en la compañía donde trabaja, logra conciliar de manera exitosa las distintas aristas de su vida, contagiando así a otras féminas que, muchas veces por temor a dejar su rol de dueña de casa y madre, ven frustradas sus carreras profesionales. Porque digamos las cosas como son: hoy, equilibrar una vida familiar con un trabajo exitoso no es tarea fácil en ninguna parte. Entender que los roles se comparten en la familia no es sólo un cambio de actitud de los hombres, sino también de las mujeres.

El célebre grupo está formado por Alejandra Mehech, gerente de recursos humanos de Santander; Siria Jeldes, gerente general de Coopeuch, y María Teresa Herrera, gerente de marketing de Sodimac. Aunque las tres tienen estilos muy distintos, coinciden en que lo más importante es tener pasión por lo que haces. “Lo demás, viene por añadidura”, dicen. Confiesan que nunca ninguna de ellas ha buscado luchar contra los hombres sino hacer valer los mismos derechos que ellos tienen. Decididas, mateas y resueltas, estas chicas son pura convicción. Acá te contamos sus historias.

The winner
Alejandra Mehech usa el pelo corto y nada de maquillaje –su piel se ve muy cuidada de los rayos del sol–. Con estilo sobrio y un hablar pausado, esta ingeniera comercial de 49 años, casada con un abogado y madre cuatro hijos, decidió iniciar su carrera profesional como profesora en la Universidad Católica. Pero luego fue conquistada por el mundo empresarial, al que entró en 1994. Llegar hasta donde está hoy fue un camino de pura perseverancia. Sus primeros pasos en el mundo de los negocios fueron de la mano de la la AFP Bansander. Ahí entró con el objetivo de montar el área de recursos humanos, que había partido recién y que desde siempre había sido parte del grupo Santander. Empezó como subgerente de recursos humanos y de a poco fue afianzando su puesto, hasta que a poco andar y luego de la fusión con el Banco Santiago, Alejandra asumió como gerente general de recursos humanos de Santander,. Desde entonces tiene a su cargo a 119 personas.

Si bien no era prioridad llegar donde está hoy, nada hubiera sido posible sin la ayuda de su marido. Abogado independiente que realiza gran parte su trabajo desde la casa, ha permitido que ella avance en su carrera profesional, dejando de lado las tareas de la casa. Sin pensarlo, “mi marido asumió un rol más activo en la casa, porque le gusta, no por una decisión consciente. Eso hace que hoy tengamos los roles, yo no te diría invertidos, sino que definidos. Hay un papá súper presente con los niños, un papá que hace tareas, estudia, que va al doctor, compra la fruta y la verdura”. Funciones que tradicionalmente se le asignan a la mujer y que, si uno lo mira a simple vista, interpreta a un matrimonio con los roles alternados. Pero no, ella dice que encontró al compañero ideal.

El panorama no es así para la mayoría de las trabajadoras de nuestro país. Muchas veces el papel de la mujer en el ámbito profesional se sigue viendo frustrado por la maternidad. Alejandra, con 18 años a cuestas en Santander, ha visto cómo las mujeres gradualmente se han ido incorporando, cosa que la tiene muy esperanzada. “Creo que las empresas han ido entendiendo el rol que cumplen las mujeres dentro de una organización, cuáles son los aportes diferenciadores que otorgan en ellas. Yo veo una apertura”, comenta.

Desde su puesto de gerente general de recursos humanos, ve su avance profesional como una escalera llena de perseverancia y esfuerzo, donde su mayor satisfacción está en poder entregar las herramientas y guiar el desarrollo de las personas que trabajan en el banco. Es por eso que de aquí a diez años se ve transfiriendo conocimiento o, como define ella, “entregando experiencia”, ya sea en un ámbito académico o en una institución de orden social. Eso sí, trabajando siempre.

Fanática al arte
Apenas llegó a la sesión de fotos empezó a comentar los cuadros. Siria Jeldes es fanática del arte. Por eso mientras la maquillan no duda en preguntar si venden un Toral, refiriéndose al artista Mario Toral conocido popularmente por ser el creador del mural en la estación de metro Universidad de Chile. Anda detrás de uno y, como todo en su vida, lo va a lograr. Profesora de inglés de profesión, empresaria por oficio, Siria nunca se dedicó a la pedagogía y llegó al mundo corporativo en forma fortuita. Todo comenzó cuando una de sus hermanas le contó que necesitaban a una ayudante para el gerente comercial de Coopeuch y, sin pensarlo mucho, fue a entrevistarse con él. “La persona que me recibió, y que iba a ser mi jefe, me explicó de qué se trataba el trabajo y me interesó, pero con la sinceridad que me caracteriza le dije que no sabía, que tenía que aprender. Me dijo no importa, yo te enseño”, recuerda. Bajo esas condiciones aceptó y partió como asesora de la gerencia comercial de Coopeuch y luego, como por un tubo, llegó a ser la gerenta general de la empresa, cargo que comanda desde hace 21 años.

Lo que más disfruta de su trabajo es saber que llegan a un segmento de la población que necesita de lo que ellos hacen. Coopeuch es una cooperativa de ahorro y crédito cuyos pilares fundamentales son aquellos que fomentan la ayuda mutua. “Somos una empresa cooperativa, pero financiera. Esto nos ha permitido llegar a muchos sectores de la población en los que antes el crédito y el ahorro no estaban desarrollados. Gracias a nuestra gestión, muchos han mejorado su calidad de vida, han podido educar a sus hijos. Y eso me gratifica mucho”, dice.

De familia empresaria, Siria a sus 59 años encontró la calma que necesitaba justamente en su pareja, con la que convive hace 10 años. Asume que, sin hijos, ha podido desarrollar de manera más expedita su carrera. “Quizás si tuviera hijos me hubieran limitado o me habrían bajado el ritmo en algunas épocas de mi trabajo, pero igual estoy convencida de que se puede hacer. Las mujeres tenemos que atrevernos a desarrollarnos y apoderarnos”, comenta.

Celosa de su espacio y tiempo, Siria maneja su vida. Firme en la postura de que tiene los mismos derechos que los hombres, ella no reclama lo que le corresponde, sino que va y lo toma. “Yo no vivo peleando con los hombres, yo trabajo con ellos y me siento de igual a igual. Sé que no a todas las mujeres les resulta, que hay muchas sometidas, golpeadas o pasadas a llevar, y es algo que debemos cambiar como sociedad. Considero que falta mucho, pero cada vez más las mujeres vamos tomando nuestra posición”, enfatiza. Convencida de que hay que dar espacio a las nuevas generaciones, se ve en unos años desarrollando su empresa de salud –y aunque no explica en detalle de qué tratará específicamente– asegura que ya hay algo en mente. Pero no es lo único pendiente de su lista, porque entre sus variados gustos está seguir estudiando teoría del arte y aprender francés, idioma que le apasiona.

Policía de la marca
“En la oficina me dicen la policía de la marca, porque estoy hinchando todo el día por tomar el camino correcto, porque seamos consistentes, de una línea. Yo creo que si hay algo que pod rían decir de mí, es mi convicción sobre que la marca lo es todo”. Esta es María Teresa Herrera, publicista de 52 años que después de trabajar un tiempo en agencias de publicidad aterrizó en la gerencia general de marketing de Sodimac. Para llegar ahí tuvo que transar y dejar la vida hogareña y dedicada a lo más importante para ella: sus dos hijos. Luego de tomarse un año sabático –dedicada completamente a su casa– la llamaron desde una empresa estadounidense que venía a instalarse en Chile, Home Depot.

“Fue muy bonito, porque yo hablé con mis hijos y les dije que tenía la opción de trabajar en una empresa o de quedarme con ellos; y me dijeron mamá… has lo que te haga feliz. Así que tomé el desafío”, recuerda. Y fue así como de a poco el puzzle de su vida empresarial se empezó a completar.

Para ella, Home Depot marcó un salto en su carrera porque, a pesar de ser una empresa que desapareció del mercado nacional, su marca penetró fuertemente, siendo el trampolín fundamental para que María Teresa –luego de la fusión de Falabella con la marca estadounidense y la segunda fusión de la multitienda con Sodimac– pudiera llegar a tomar su rol actual como gerente general de marketing en Sodimac, donde ya lleva 9 años.

Un trabajo con horarios complicados. Las producciones de los comerciales no saben de fines de semana ni de horarios definidos. Es por eso que la cabeza de María Teresa debe funcionar como un excel, donde organiza y deja el espacio necesario para ir al gimnasio o escaparse el fin de semana a la playa con su familia. Lugar preferido, Tunquén, litoral conquistado mayormente por gente que busca escapar de las luces de la ciudad y llevar una vida tranquila. Y es justamente ahí donde María Teresa se ve en unos años instaladísima. Y no sólo los fines de semana sino que los siete días.

Pero antes hay un bichito que le pica y debe liquidar… el mundo académico. En las salas de clases es donde ansía traspasar todo lo que ha aprendido. “Uno a veces se va de las empresas y se lleva todo lo que tiene dentro de la cabeza”, dice. Y por su historial, no es difícil pronosticar que no se va a quedar tranquila hasta lograrlo. Busca estampar en futuras generaciones del mundo del marketing su discurso potente sobre la marca, “la cual necesita de preocupación constante, que hay que proteger y defender”, no se cansa de repetirlo.

¿Qué es para mí el éxito?
Alejandra Mehech: “el éxito es irrenunciable respecto a la familia. No está circunscrito a lo laboral, sino que a una familia bien constituida, unos hijos que crecen, se desarrollan y hacen uso de los talentos que se les han entregado. Y desde el punto de vista laboral, indudablemente el éxito está ligado al crecimiento de los profesionales que trabajan en la empresa y que se desarrollan en un entorno laboral armónico, agradable, adecuado”.

Siria Jeldes: “lograr mis objetivos, que mi gente se sienta contenta, que las personas a las que nosotros llegamos estén bien. Yo me siento plena cuando veo que los demás aprecian mi trabajo. Dar para hacer feliz a los demás, eso me gratifica mucho”.

María Teresa Herrera: “cuando nuestras campañas son reconocidas, cuando veo a mis hijos grandes empezando a caminar solos, cuando miro para atrás y veo todo lo que he hecho, cuando veo que mi equipo se desarrolla y está haciendo bien las cosas”.