Nació como una variante ligera de la leyenda llamada 911, y ofrece emociones de superdeportivo en un formato que perfectamente puede coexistir con la ciudad como un auto de uso cotidiano. Por Rodrigo Castillo. Foto: porsche.

  • 20 diciembre, 2018

Para muchos desarrolladores de vehículos de casi todo tipo, lograr la perfecta sincronía entre hombre y máquina es un objetivo. Una suerte de nirvana mecánico, donde se conjuga la ingeniería con las emociones, al punto de que las revoluciones del motor provocan reacciones reales en las personas. Un estado que pocas marcas logran de una manera tan patente como Porsche.

El Cayman 718, un atleta de peso ligero, muy veloz, que transmite directamente al conductor todo su brío, la tensión de su motor, la aceleración explosiva y el ronco poder de sus nuevos motores turbocargados. Se trata de un modelo reciente de la centenaria marca alemana: nace recién en 2006, respetando una de las configuraciones más utilizadas en autos deportivos: dos plazas, motor central, tracción trasera y carrocería coupé. Originalmente derivado del descapotable Boxter, trasciende al punto de que para ojos legos puede ser confundido con el mitológico deportivo 911.

Los diseños originales del 911, que no han cambiado casi nada en 55 años, siguen vigentes en el 718 Cayman, con su perfil fastback y sus focos flanqueando el capó con los que Ferry Porsche asombró al mundo en el salón de Frankfurt de 1963.

El auto se mueve gracias a un motor ubicado en la parte central, de arquitectura boxer, de 2.0 litros, potenciado con turbocompresor que es capaz de generar 300 caballos de poder, con una torsión de 380 Nm, que le entrega gran aceleración, tanto de cero en picadas (de 0 a 100 km/h marca 5,1 segundos), como en recuperaciones. Su caja es una sofisticada transmisión PDK (de doble embrague), que pasa las marcas de manera veloz y precisa. Cuenta con varios modos de conducción como Sport, Comfort y Eco.

El equipamiento incluye una pantalla táctil con integración Apple Car Play y Android Autos, un sofisticado climatizador y un estupendo equipo de sonido, mientras que en seguridad contempla potentes frenos de competencia y todos los dispositivos ya de base para un auto de estas categorías como importantes asistencias a la conducción, como su control de tracción y estabilidad.

Competidores

BMW M2 Competition: es algo más potente que el Cayman, pero es también más exigente en términos de conducción, muy atractivo, se vale de otras soluciones para entregar similares índices de adrenalina.

Audi TT RS: otro alemán veloz, pero que opera con otro tipo de carrocería, más amigable con la vida cotidiana, pero con gran poder.