El coronavirus terminó por fusilar la permanencia del presidente de la ANFP, quien dejará el cargo el 30 de julio. Lo acusan de flojera, poco carácter y poca proactividad ante la crisis. “El poncho le quedó grande”, dice uno de los dirigentes que lo apoyó en primera instancia.

  • 8 mayo, 2020

Tras una ola de renuncias en su directorio -de seis, sólo cuenta con el apoyo de Marcos Kaplún-, el exdirigente de Cobresal, Sebastián Moreno, renunció a la presidencia de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional. Y puso fecha para su salida: el próximo 30 de julio.

La decisión la tomó tras haber conversado con sus amigos y su equipo de trabajo. Y la comunicó a través de una videoconferencia a los equipos opositores, los que junto con los demás miembros del Consejo de Presidentes de Clubes deberá ser ratificada la próxima semana. En su entorno comentan que intentó hasta último minuto armar un directorio de concenso. Pero a las 18:00 horas de ayer se dio cuenta que eso era imposible: no tenía apoyo político.

Fueron tres las razones que hicieron que Huachipato, Audax Italiano y La Calera, principalmente, pusieran fin a su lealtad con el timonel: la manera en que se gestionó el término del campeonato nacional el 29 de noviembre de 2019 en la que se le critica que cedió ante la presión de los equipos grandes; las negociaciones con el grupo Turner respecto a las pérdidas del CDF producto de lo anterior; y la poca proactividad ante la crisis desatada por el coronavirus.

Victoriano Cerda, vicepresidente de Huachipato y quien se decidió a hablar tras “un tiempo en silencio”, asegura que “los clubes no solo votamos por un presidente, sino que por una lista que conforma el directorio y por un programa de gobierno. Hoy no queda ninguno y muy poco de su plan efectivamente se ejecutó”. De las 100 medidas que iba a implementar en sus primeros 90 días, dice, apenas se concretaron 9.

Entre muchas cosas, se le critica a Moreno que no visitó los clubes y que no calendarizó oficialmente las reuniones del Consejo de Presidentes porque “poco tenía que decir”. Otros, son más duros. Lo acusan de flojera, de poco carácter y que los más de 30 mil dólares líquidos mensuales que recibe como sueldo de parte de la Conmebol y la FIFA no se justifican. “El poncho le quedó grande”, dice uno de los dirigentes que lo apoyó en primera instancia. Cerda, en tanto, intenta poner paños fríos: “Esto no es un golpe de estado ni una rebelión. Tampoco es la muerte de nadie. Es, simplemente, un presidente que se queda sin directores”.

En el entorno del presidente de la ANFP reconocen que el estallido social y la crisis del coronavirus no le permitió llevar a cabo su programa que tenía la implementación de una normativa de compliance y regulación en la gestión de los equipos como una de sus prioridades. Los más fieles se atreven a decir que cualquiera que esté al mando del fútbol nacional terminará cediendo a las presiones de un grupo de dirigentes más interesados en los resultados económicos que futbolísticos.

El futuro

Con su salida deberá asumir un directorio interino que dé continuidad a la gestión del ahora renunciado presidente hasta fines de 2022, fecha en que terminaría el período de Moreno. Cercanos a él, dicen que ya ha sondeado algunos nombres para acompañarlo hasta el término de su gestión, los que prefiere mantener en secreto. El apuro de todos es tomar acciones sobre todo en cómo y cuándo será el retorno del fútbol tras la suspensión por el coronavirus.

En su reemplazo suenan los nombres de Juan Tagle (Universidad Católica), Jorge Contador (Coquimbo Unido), Pablo Milad (ex Curicó Unido e intendente del Maule) y Jorge Uauy (Palestino). Sin embargo, fuentes ligadas a la ANFP aseguran que “es muy difícil asumir hoy que sabes que todavía no puede volver el fútbol. Hay mucha incertidumbre para poder ‘tirarse a la piscina’. Esto está recién partiendo”.

 

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