Históricamente nos dijeron que no había que excederse comiéndolos. Luego nos aseguraron que uno al día era casi sinónimo de eterna juventud. Ahora, hace muy poco, se ha venido una tercera ola que vuelve a satanizar su consumo. ¿Qué hacer? Simple, comerlos en variadas formas, tal como aquí mostramos.

  • 26 abril, 2019

A la moda

¿Se han puesto a mirar Instagram o Facebook un domingo por la mañana? Si es así, seguro se han topado con decenas de huevos pochados, puestos sobre una tostada con palta. Los más osados incluso suben videos del momento justo en que rompen el huevo y la yema bien cremosa lo inunda todo. No es fácil pochar un huevo y que su yema quede en el punto exacto, ni muy cocida ni muy cruda. Por lo mismo, supongo que solo las preparaciones exitosas son las que terminan posteadas en redes sociales. Si no quieren darse la lata de tratar de hacer esta receta en casa, la mejor opción es ir a Eggy, una cafetería al paso en Providencia especializada en preparaciones en las que el huevo es protagonista. Y aquí el Eggy Pochado ($3.500), que es –obviamente– un huevo pochado que va sobre una buena tostada con palta, más algunas hojas verdes y un suave toque de pimienta está de lujo, como para tomarle una foto con el teléfono y subirla a la red.

Almirante Pastene 31, local 48, teléfono 229935625, Providencia.

Simple y clásico

Hace rato que los completos de la cadena Dominó dejaron de emocionarme. Diversos detalles en la factura de estos, probados en distintos lugares, me hicieron sacarlos de mi dieta habitual. Sin embargo, si los avatares de la rutina me ponen en algún momento de la mañana –en estricto rigor hasta las once, porque después se acaba el servicio de desayuno– frente a algunos de los numerosos locales que Dominó tiene repartidos por la ciudad, la verdad es que no lo pienso dos veces y entro. ¿Por qué? Porque en estos recintos se siguen ofreciendo sabrosas y convenientes pailas de huevos revueltos –con y sin jamón–, que con un jugo de naranja y un café con leche apenas rozan los $3.000. En resumen, una excelente forma de comenzar el día, al mejor estilo de las fuentes de soda de antes y sus salvadoras pailas.

www.domino.cl

¿Con vino?

La Vinoteca de Nueva Costanera –y ahora último también la de Manuel Montt– lleva un par de años complementando su oferta de vinos con charcutería, pan y también un restaurante. Antes se llamó Pan/Bar y desde fines del año pasado es El Bodegón. Un lugar donde se puede almorzar, comer, picar algo con un cóctel y también desayunar de manera contundente y –si se quiere– hasta con vino, porque en este lugar no se cobra descorche; así que es posible elegir una botella de la tienda y disfrutarla ahí mismo junto a la comida que se haya pedido. Y claro, si hablamos de desayuno, qué mejor que hacerlo con huevos. Y acá desde luego hay varias opciones. Sin embargo, mi elección son –sí o sí– sus huevos benedictinos con jamón artesanal ($5.800), servidos sobre un crocante biscuit, un poco de queso brie, la correspondiente salsa holandesa y una panera con pan de masa madre elaborado en el mismo local y que es toda una perdición. Casi para repetirse.

Nueva Costanera 3955, teléfono 229536291, Vitacura.

Al paso

El Drugstore es algo así como el corazón de la zona comercial de Providencia y epicentro de centenares de cafés que diariamente vecinos, oficinistas y simples transeúntes del sector deciden tomar en las numerosas cafeterías de este centro comercial que –vale la pena decirlo– ha complementado bastante su oferta, con la ampliación del número de tiendas que tiene en su subterráneo. Pero volviendo al tema que nos convoca, un destacado morador del Drugstore es la cafetería y bar La Resistencia, que tras más o menos un lustro desde su apertura, ya está totalmente consolidada. Aquí, a diferencia de la mayoría de sus vecinos, se puede, además de tomar café, disfrutar de una cerveza, buenos gintonic y –por supuesto– huevos. Y aunque la oferta es variada en este sentido, lo mío acá siempre irá por sus huevos pochados con cebolla y tomate (3.900), ideales para afirmar el estómago antes del segundo trago.

Providencia 2124, local 1, teléfono 223350963, Providencia.

Con cuchillo y tenedor

Los huevos estrellados son muy populares en España, pero no tan conocidos por estos lados. Parientes de nuestros tradicionales huevos fritos, la diferencia fundamental es que en este caso se fríen en abundante aceite de oliva bien caliente y por pocos minutos, de manera que la clara se cocine rápidamente, pero la yema quede aún líquida. Suelen servirse sobre una cama de papas fritas y los más hambrientos gustan también de ponerles chorizo. Justamente así los preparan y sirven en el tradicional restaurante de origen vasco Pinpilinpausha. Aquí, junto a sus garbanzos con camarones, callos, paella y sus churros con chocolate, forman algo así como una batería de platos clásicos que recuerdan a un estilo de restaurantes españoles que en Santiago prácticamente ya no existen. Al final, un sabroso ejercicio de nostalgia, ideal para jornadas en que arrecia el hambre y, mejor aún, si hace algo de frío.

Isidora Goyenechea 2900, teléfono 232754302, Las Condes.

¿En una pizza?

La pasta carbonara –que lleva entre otras cosas yema de huevo y tocino– es una de las recetas más conocidas de la cocina italiana. Pensando en esto, en la pizzería Omertá quisieron hacer un respetuoso homenaje a esta preparación, tratando de replicar el sentido y sabor de la Carbonara en una pizza ($8.900). Para esto, sobre una base de masa con algo de salsa de tomates, agregan una mezcla de yema de huevo batida más trozos de guanciale, un tocino proveniente de la papada del chancho, y pepperoncino; para luego terminar cubriéndolo todo con generosas escamas de queso Grana Padano. Después, al horno fuerte por un tiempo breve y listo. El resultado: una pizza distinta, bien húmeda y llena de sabor gracias a esta combinación de ingredientes que apenas cuajan y se funden, por lo que se mantienen cremosos. Ideal para hacer una excepción y acompañarla con vino y no cerveza. Como si fuera un plato de carbonara.

Constitución 140, teléfono 232329686, Providencia.

Dentro de un sándwich

Está más que claro que huevo y pan combinan muy bien. De hecho, es casi una ofensa servir cualquier preparación que lleve huevos sin poner pan para acompañar. Ahora bien, poner un huevo dentro de un pan, en un sándwich, es algo no tan poco común y –de verdad– muy rico. Está el clásico Chemilico, que no es más que un churrasco que en vez de tomate o mayonesa, lleva uno o dos huevos fritos. Está también el casi extinto sándwich de huevo duro molido con mayonesa y perejil en pan de molde. Una delicia que definitivamente debería volver. Y en esta misma línea es que nos podemos encontrar en la sanguchería José Ramón con su sándwich de plateada ($6.900), que juega con el curioso concepto de ser un pastel de choclo entre dos panes. Sí, porque lleva plateada deshilachada, cebolla caramelizada, pastelera de choclo y aceitunas. ¿Qué tiene que ver todo esto con el tema del huevo? Es que todo se corona con un huevo frito antes de cerrar el sándwich con la tapa del pan. Una verdadera bomba, pero muy rica. De hecho, es la preparación más solicitada de los dos locales de José Ramón. En lo personal, lo prefiero sin pastelera y queda excelente. ¿Pero quién es uno para ir en contra del gusto popular?

www.joseramon277.cl