El caso chileno se encuentra entre aquellos en que el traslado promedio es más acelerado.

  • 28 abril, 2009

 

El caso chileno se encuentra entre aquellos en que el traslado promedio es más acelerado. Por Alejandro Alarcón.

 

 

La evidencia empírica demuestra que la transmisión de la tasa de política monetaria (TPM) ocurre con rezagos. En las estimaciones para el caso chileno, y específicamente para los bancos de la plaza, se observa que el efecto de los cambios en la TPM sobre las tasas de colocación, tanto en pesos como en UF, supera el 80% en el corto plazo (dos a tres meses), y es muy cercano al 100% en el largo plazo.

La velocidad y magnitud de este traspaso están en línea con la evidencia internacional, e incluso por sobre el coeficiente promedio de países desarrollados. Por tanto, el proceso de transmisión de tasas en Chile no es sustancialmente diferente al de otras latitudes. En general, los movimientos de tasas de interés de política no son traspasados a las tasas de colocación de mercado en forma instantánea; fundamentalmente, porque existe un stock de dinero que ha sido captado a los ahorrantes a tasas mayores. Con todo, el caso chileno se encuentra entre aquellos en que el traslado promedio es más acelerado.

Sin embargo, se observan diferencias entre las instituciones y tipos de operación, lo que se atribuye principalmente a variables microeconómicas. Por ejemplo, las tasas de los créditos hipotecarios están fuertemente influenciadas por las expectativas de las tasas de largo plazo, más que por la TPM, la cual se fija a un día (las tasas largas las determina el mercado, siendo actores relevantes los inversionistas institucionales).

La literatura sostiene que en caso de imperfecciones en el mercado del crédito, pueden producirse diferencias en la reacción de las tasas de mercado en períodos de política monetaria contractiva versus expansivas, y comportamientos distintos entre bancos o al interior de una misma institución, según el tipo de préstamo. En este sentido, la existencia de poder monopólico y/o asimetrías de información en la industria puede llevar a que alzas de la tasa de política se transmitan más rápidamente que las bajas. Sin embargo, conforme a los resultados de un estudio de Espinosa y Rebucci (2002), no hay prueba de que esto ocurra en Chile. Del mismo modo, según el Banco Central, no hay evidencia de que en el país existan asimetrías a nivel agregado en la reacción de la tasa de interés promedio entre períodos de alzas y bajas de éstas (IPOM enero 2003).

Las investigaciones también sugieren que, en general, una menor rigidez en las tasas de interés está asociada a un mayor desarrollo del sistema financiero, mayor competitividad del sector bancario, menores restricciones a los flujos de capitales y menor volatilidad de la tasa de política monetaria (IPOM, enero 2003). Así, los estudios reafirman la existencia en Chile de un sistema financiero desarrollado y competitivo, al sostener que, a nivel agregado, sus tasas de interés bancarias exhiben un alto grado de flexibilidad, en comparación a las de otros países.

Las tasas de interés de captación han evolucionado en el mismo sentido de la TPM, existiendo una estrecha correlación entre la trayectoria del costo de fondo de las instituciones financieras y la tasa a la cual otorgan créditos. El diferencial entre ambas curvas mide el spread, siendo uno de sus componentes relevantes el nivel de riesgo, el cual se ha incrementado a nivel local e internacional, producto de las condiciones económicas.

El Banco Central, en su Informe de Política Monetaria de enero de 2009, señaló que el aumento del spread local a partir de octubre de 2008 coincide con el momento de mayor tensión en los mercados financieros internacionales y con la trayectoria de los spread entre la tasa libor en dólares y el Overnight Index Swap. Es decir, hay una concordancia entre lo observado en el mercado financiero internacional y la plaza local.

Chile cuenta con un sistema financiero sólido, que se caracteriza por un adecuado nivel de capitalización, buenos sistemas de evaluación de riesgo y sofisticados modelos de liquidez, que le permiten monitorear las señales del mercado y asignar adecuadamente los recursos que capta del público. De hecho, a raíz de la coyuntura financiera internacional y la desaceleración de la economía interna, la banca ha incrementadosus provisiones, mostrando un deterioro en sus resultados. No obstante, la adecuación de capital del sistema alcanza a 12,92% (enero de 2009), con todas las entidades exhibiendo un indicador por sobre el 10,00% (mínimo exigido por la regulación), lo que evidencia su solidez patrimonial.

Finalmente, la banca se desempeña en un mercado muy competitivo, en el que también actúan otros agentes de créditos, como casas comerciales, mutuales, compañías de seguros, etc. Esta situación contribuye a incrementar la competencia -que en el caso de nuestro sector se ha reflejado en las fuertes campañas y promociones crediticias realizadas por los bancos– y a alcanzar un nivel de tasas de equilibrio más rápidamente, favoreciendo a los demandantes de préstamos.

El autor es economista y gerente general de la Asociación de Bancos e Instituciones Financieras.