Alan García podrá estar con una popularidad declinante, pero el hombre tiene su sello. El mandatario invitó hace pocas semanas a un grupo de empresarios, miembros del gabinete, nutricionistas y periodistas al Palacio de Pizarro a un banquete que incorporó dos plebeyos productos a la dieta peruana: la anchoveta y el cuy. Según el mandatario, […]

  • 23 febrero, 2007

Alan García podrá estar con una popularidad declinante, pero el hombre tiene su sello. El mandatario invitó hace pocas semanas a un grupo de empresarios, miembros del gabinete, nutricionistas y periodistas al Palacio de Pizarro a un banquete que incorporó dos plebeyos productos a la dieta peruana: la anchoveta y el cuy. Según el mandatario, si el consumo de estos alimentos se generalizan “se produciría una verdadera revolución en el mundo andino” ya que ayudaría a aumentar el ingreso productivo de la región. Ante la mirada atónita de sus comensales y acompañado del chef Flavio Solórzano, el presidente aseguró du-rante el almuerzo que el Estado peruano daría el ejemplo comprando estos productos para instituciones como el Ejército, las fuerzas policiales, los hospitales públicos y las escuelas.

No es la primera intervención de García en temas culinarios con proyección de negocios. En diciembre pasado el chef y empresario gastronómico Gastón Acurio (dueño del famoso restaurante Astrid & Gastón) preparó para Alan García y su gabinete una cena especial en base a hojas de coca. El menú incluyó desde coca-sour –para reemplazar al tradicional pisco-sour– hasta tamales hechos con harina de coca. Incluso el chef reconoció a la cadena Bloomberg que “han pasado cien años desde que un estadounidense encontró en la hoja de coca una oportunidad para crear una de las marcas más famosas del mundo:

Coca-Cola… y por lo tanto esta podría ser la oportunidad para encontrar un nuevo uso legal a la hoja de coca y comenzar una nueva era en Los Andes”.

La hoja de coca también ha sido defendida por Evo Morales. De hecho, le mandó a Fidel Castro para su cumpleaños número 80 una torta cocinada a base de harina de coca. No está claro si Castro pudo probarla.