Es viernes 1 de marzo y una cajetilla de cigarros gigantes –que llevan escritos palabras tan nocivas como alquitrán o nicotina– da la bienvenida a La Moneda. Ahí, enorme, la escenografía está instalada en el frontis del palacio, lista para que éste, el primer gobierno de derecha tras 30 años, promulgue la ley que prohíbe […]

  • 11 marzo, 2013
Sebastián Piñera

Sebastián Piñera

Es viernes 1 de marzo y una cajetilla de cigarros gigantes –que llevan escritos palabras tan nocivas como alquitrán o nicotina– da la bienvenida a La Moneda. Ahí, enorme, la escenografía está instalada en el frontis del palacio, lista para que éste, el primer gobierno de derecha tras 30 años, promulgue la ley que prohíbe fumar hasta en los estadios.
La imagen algo descoloca, considerando todo lo que se oye aquí adentro sobre libertad y responsabilidad individual. Pero al principio. Después no tanto. Porque, claro, más que un gobierno de derecha, este es el gobierno de Sebastián Piñera… Basta con preguntarle a Jovino Novoa.

Arriba, en el segundo piso, el presidente guarda su cajetilla en el cajón de su escritorio.

-No va a poder fumar más en esta oficina…

-No. Este es un edificio público y éste es un lugar cerrado. En consecuencia, no se puede fumar.

-¿Y qué va a hacer? ¿Bajar al Patio de Los Naranjos?

-La verdad es que yo fumo sólo dos cigarros diarios, después de almuerzo y de comida, y a lo mejor esta ley me va a impulsar a dejar de ser fumador, o de lo contrario, a fumar en espacios abiertos, donde no contamine ni moleste a otros que no fuman.

-¿No es como mucho prohibicionismo? Entre la tolerancia cero, que no se pueda fumar, que los niños no pueden comprar cosas en el colegio…

-La libertad es un concepto que yo aprecio, valoro y defiendo con toda la fuerza del mundo. Pero es para todos. Y en este caso, es para los que fuman y los que no fuman. Con esta ley logramos tres objetivos. Proteger a la inmensa mayoría que son no fumadores, proteger a los niños y a los jóvenes para que tomen mayor conciencia, y damos un incentivo a los actuales fumadores para que dejen de fumar. Un par de cifras: el cigarro es responsable de más del 90% de las muertes por cáncer pulmonar y, además, le significa al Estado un gasto anual, para tratar los efectos del tabaco, de entre 2.500 y 3.000 millones de dólares.

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Hay un principio básico de la libertad: la libertad de una persona termina donde empieza la del otro.

Entra a su oficina su mujer, Cecilia Morel. Al otro lado de la puerta los espera el ministro de Salud, Jaime Mañalich. Los tres bajan a la ceremonia de la cajetilla gigante, para dar la partida a la nueva ley que promete “nuevos aires para Chile”.

Boy Scout

-Le queda este año aquí, y va a pasar volando. ¿Cómo está para enfrentar la recta final?

-Con mucha fuerza, entusiasmo y ganas. A veces se pone en duda la actitud del presidente durante el último año, porque algunos se cansan, otros se desgastan, se deprimen o se frustran, pero no ha sido mi caso. Si bien muchas veces me acuesto cansado, me despierto todas las mañanas como un boy scout, listo para enfrentar los desafíos del día.

-¿Cuál es la apuesta para el 2013?

-La gran promesa que hicimos fue transformar a Chile en un país desarrollado, en un país de oportunidades y seguridades, y vamos a tratar de dar un nuevo gran salto adelante en esa línea. Reconozco que nos ha tocado gobernar en tiempos difíciles. Recibimos una economía muy anémica, que había perdido la capacidad de crecer, de crear empleos, de invertir y de reducir la pobreza. Vino el terremoto, que fue devastador, y además, hemos tenido que gobernar en medio de una crisis internacional que comenzó el 2008 y que aún no termina. Pero a pesar de esas dificultades, siento que lo que hemos logrado en tres años ha sido extraordinario. A algunos les cuesta aceptarlo y a otros les molesta, pero realmente que Chile haya logrado reconstruir el 87% en tres años, y adicionalmente recuperar la capacidad de crecer, de crear empleos, de mejorar los salarios; hacer reformas de educación, otras tendientes a mejorar la democracia, es un gobierno que ha tenido resultados fecundos. Y esto no es sólo mérito del gobierno, sino de todos los chilenos.

-¿De la oposición también?

-En materia de colaboración ha habido luces y sombras. A veces hay mucha voluntad, cosa que aprecio, pero otras veces vemos mucha obstrucción. Por ejemplo, la oposición se fijó casi como un manual de cortapalos no reconocerle nada bueno a este gobierno. Partieron por desconocer las cifras de empleo, hasta que la evidencia fue muy fuerte; después las de reducción de la pobreza; después las cifras de reconstrucción… Por supuesto que espero una oposición que critique y fiscalice, pero a veces he sentido una oposición que no respeta la verdad, que obstaculiza más de la cuenta, y que ve su norte más en recuperar el poder que en que el país siga avanzando.

-Y a la luz de estas cifras positivas que usted nombra, ¿cree que la opinión pública ha sido injusta al evaluar su gobierno?

-Uno siempre quisiera mayor respaldo y apoyo de la opinión pública, al igual que uno siempre quiere más cariño y atención de sus seres queridos. Pero siento que la opinión pública está reconociendo lo que este gobierno ha hecho. Los primeros años fueron de siembra; ahora estamos en tiempos de cosecha porque podemos mostrar lo que las políticas públicas están significando para mejorar la calidad de vida de cada familia chilena. Por eso, al menos nuestras encuestas muestran que el apoyo del gobierno está creciendo y con mucha fuerza.

-¿En cuánto está?

-Creciendo y con mucha fuerza. Evidentemente a todo presidente le gustaría tener las mejores encuestas del mundo, pero créame que si tengo que mirar los resultados y las encuestas, siempre me voy a quedar con los resultados.

-¿Y eso ha ido variando a lo largo de su gobierno? ¿No miraba más las encuestas al principio?

-Eso es un mito. ¿Cuántas decisiones difíciles e impopulares hemos tomado? Lo más fácil para un presidente es decirle sí a todos, pero eso no es serio y responsable. Yo tengo la tranquilidad de conciencia de que en todas las decisiones que he tomado como presidente, el único norte ha sido hacer lo que creemos que es bueno para el país y para los chilenos.

Los goles

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-¿Sería un fracaso personal si es que no logra dejar un sucesor en su cargo?

-Mire, los objetivos de todo gobierno son ser un buen gobierno y dejar un país mejor que el que recibimos, pero también todo gobierno aspira a tener un sucesor que pueda continuar la obra. Sin duda que la mejor forma que tenemos de contribuir a potenciar las candidaturas, es haciendo un muy buen gobierno. Por lo tanto, no hay ninguna contradicción entre el primero y el segundo objetivo.

-¿Pero sería un fracaso personal?

-Por supuesto que querríamos las dos cosas. Pero esto de blanco/negro, éxito/fracaso que tanto le gusta a los periodistas, no es la forma de expresar lo que uno siente. Por supuesto quisiéramos dejar una persona de nuestro sector que continuara con nuestra obra, porque esta obra no se agota en cuatro años. De hecho, nuestro horizonte estaba fijado en la década.

-¿No hay un tapado en la derecha? ¿Es Golborne o Allamand?

-No. Yo creo que el candidato de la centroderecha va a salir de las primarias que van a ser el 30 de junio, en que van a competir ellos dos.

-Usted dijo que le entristeció la forma en que Allamand y Golborne se enfrentaron por la vigilia del 27/F. ¿Cómo ve la contienda?

-Son dos excelentes candidatos. Tenemos una buena oportunidad de ganar las próximas elecciones presidenciales, pero una de las cosas contra las que tenemos que luchar, y me tocó hacerlo a mí el 2009, es contra esta especie de pesimismo endémico que afecta a nuestro sector. Y es muy importante que los dos candidatos se dediquen a sumar, a multiplicar, no a marcarse unos con otros. Por eso no me pareció afortunada esa polémica que se generó.

-Pero es bastante lógico que en una primaria se peleen.

-Mire, yo conversé con los dos. Y es perfectamente natural que los dos quieran traer agua a su molino, pero les dije que se dediquen a meter goles cada uno, no a evitar que el otro meta goles. La competencia se va a dar; de eso se trata una primaria. Pero puede ser positiva o negativa, en que se dediquen a mostrar lo peor del otro. Y yo espero que se dé en el primer plano, como creo que ha sido, en líneas generales.

-¿Y cómo recuerda su enfrentamiento con Joaquín Lavín? Fue bien duro también…

-Con él tengo una amistad de más de 40 años y la mejor prueba de ello es ver la evolución de nuestra relación. Yo tenía muy presente en la cabeza que si queríamos ganar, teníamos que meter goles y no evitar que el otro lo hiciera; que necesitábamos unidad y mostrar lo mejor de nuestro sector. Siempre supe que el día en que ganara esa primaria, que fue la primera vuelta presidencial, iba a necesitar el apoyo franco y decidido de Lavín. Y así fue. Él vino a nuestro comando y nos dio todo su apoyo. Y para mí fue un gran privilegio incorporarlo en mi gabinete.

-Bueno, pero usted le metió un buen gol cuando le levantó una candidatura de la noche a la mañana…

-Por supuesto, eso es parte de la sana competencia. Si yo quería competir, tenía que ser proclamado por RN. Esa es la parte constructiva de una competencia. La parte negativa, son las descalificaciones. Esa campaña no hirió ni la lealtad, ni la amistad ni los compromisos.

El futuro

-¿Y es verdad que quiere volver el 2018?

-Jajaja… Mire, en las familias el hombre propone, la mujer dispone, y en la vida el hombre propone y Dios dispone. No está en mi plan, ni me gusta planificar de esa forma mi vida. No he pensando ni siquiera lo que voy a hacer el 12 de marzo del 2014.

-¿No quiere volver a los negocios?

-No.

-¿No echa de menos esa parte de su vida? ¿Comprar, vender?

-No, y tengo mil proyectos que me gustaría realizar. Por ejemplo, potenciar algunas cosas que inicié antes de ser presidente, como la Fundación Futuro, Tantauco y la Fundación Mujer Emprende. Y, además, siento que nuestra generación no ha hecho algo grande en materia de igualdad de oportunidades. Uno recuerda, por ejemplo, las generaciones pasadas que dejaron obras como el Hogar de Cristo. ¿Qué ha dejado esta generación? En esa materia, me gustaría contribuir a un país más justo, solidario, con igualdad de oportunidades.

-¿Otra fundación?

-Una fundación. Además, yo tengo una vocación académica y me gustaría volver a ese mundo.

-¿Un think tank?

-A través de un think tank, o tengo invitaciones de universidades a las que quiero mucho, de incorporarme aunque sea transitoriamente a su staff académico. En fin, tengo muchas cosas, pero ahora estoy concentrado en todo lo que tenemos que hacer hasta el 11 de marzo del 2014.

-Pero no vuelve a los negocios.

-No creo.

-¿Y cómo están sus inversiones?

-Gran parte de ellas en un blind trust.

-¿Y cómo puede vivir sin saber en qué están? ¿No le da ansiedad?

-No. Es que esto es mucho más apasionante. Yo he tenido tres vocaciones: la académica, la empresarial, y el servicio público, en que fui senador ocho años, dos veces presidente de RN, dos veces candidato presidencial, y ahora presidente de la República…

-¿Y dos veces presidente de la República? Usted dice que no está en sus planes, pero debe tener ganas…

-No está en mis planes. En todo caso, este trabajo es muy especial porque uno siente la soledad, la frustración –entré con muy pocas canas y mire cómo estoy saliendo–, pero nunca me falta el entusiasmo, la fuerza. Nunca me he sentido abatido, debilitado, deprimido. Quizás hay algo en mi ADN o que heredé de mis padres, y algo que tiene que ver con estar sentado en este escritorio que te da una fuerza y una visión muy necesaria para ser presidente.

La emoción

-El otro día un miembro del comando de Golborne decía que “ya no se vota por el partido, sino por la calidez humana de la persona”. ¿Cuánto pesa el elemento emocional en la política chilena?

-El cerebro humano tiene dos hemisferios. El izquierdo que es frío, de la razón, la lógica; y el derecho, que es el hemisferio caliente, el de las emociones. Evidentemente se requieren los dos para gobernar. Todos tenemos desarrollados los dos hemisferios, lo que pasa es que a algunos les sale más fácil mostrar uno que el otro. Pero para ser presidente, se requiere de los dos.

-¿Y usted qué hemisferio ha desarrollado más este tiempo?

-Créame que tengo los dos desarrollados, pero uno se me expresa con mayor facilidad y el otro es más pudoroso, más reservado. Tal vez eso es herencia de la educación que recibimos de nuestros padres. Me acuerdo que entre nosotros nos costaba expresar sentimientos porque era un ambiente de mucha ironía, de mucho humor, y nuestra madre nos decía que los hombres no lloran… Eso se me quedó marcado. De hecho, recuerdo que cuando a uno lo pateaba una polola, el mayor dolor era enfrentar a los hermanos que le iban a hacer bullying… Pero yo he ido aprendiendo con los años a expresar mejor mis sentimientos.

-En algún minuto usted también quiso ser más querido, buscaba subir en ese atributo.

-Todos queremos ser más queridos. Yo no podría vivir esta vida sin amor, ni sin humor. Pero, al revés, a mí me gusta ser natural. No me gusta que me pauteen, me gusta hacer lo que siento que debo hacer y de la manera en que siento que se debe hacer.

-Se lo pregunto porque hoy Golborne disputa el terreno de las emociones con Bachelet, y a veces da la sensación que los afectos pesan más que los partidos, por ejemplo…

-Por supuesto que se requieren partidos, porque si no, no hay democracia. Cuando los partidos desaparecen, llegan los dictadores, los caudillos o la anarquía. Los candidatos tienen que ser fieles a lo que son, no hay nada peor que cuando uno intenta ser lo que no es, y tienen que darse cuenta de que esta campaña tiene un doble componente; uno emocional y uno racional. El primero tiene que ver con cómo transmite, con el carisma, la empatía. El otro componente son las ideas, la capacidad de llevar adelante los proyectos, de tomar decisiones, de enfrentar dificultades. Y en este caso, sin ser iguales, los dos son muy buenos candidatos y están preparados para ser muy buenos presidentes de Chile.

-¿Cómo ve la llegada de Michelle Bachelet que, supuestamente, está ad portas?

-Si ella hubiera decidido no ser candidata ya lo sabríamos. Creo que para Chile este renacimiento que ha tenido no sólo la economía, sino también la sociedad completa, tiene que continuar. Me parecería un tremendo error no seguir adelante. Y creo que volver a la Concertación es un error, es volver al pasado. Estamos más cerca que nunca de ser un país desarrollado, con más oportunidades, con más igualdad. Y, por tanto, confío en que el pueblo chileno nos va a dar la oportunidad de concretar esta obra, con un candidato que sea capaz de tomar la antorcha y continuar el trabajo que iniciamos el 2010.

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Gas por mar

-¿Cuál es el problema de cambiar mar por gas a Bolivia? ¿Por qué usted, que es un buen negociador, no puede llegar a un acuerdo en ese sentido?

-La soberanía es un tema muy sensible. A ningún país del mundo se le puede pedir que ceda su territorio, su soberanía, sobre todo cuando está respaldado en tratados internacionales plenamente vigentes. Por tanto, yo no creo en ese tipo de transacciones de soberanía por gas. Esa no es la forma en que estos temas se tratan. Chile ha tenido la mejor actitud y voluntad para avanzar en una buena relación con Bolivia. Le hemos garantizado libre tránsito por puertos chilenos, hemos reconstruido el ferrocarril Arica-La Paz, tenemos un tratado de libre comercio que es absolutamente favorable a sus intereses, tienen condiciones preferenciales en los servicios portuarios… Creo que Chile no debiese entrar a esta negociación de soberanía y por una razón muy simple: porque no hay solución al problema. Lo que los bolivianos aspiran es recuperar la salida soberana al mar, y cada vez que el presidente Morales empieza a hablar, parte por Antofagasta, Calama, Mejillones, Cobija, Tal-Tal… Entonces, al final, no es casualidad que esto no se haya resuelto en tanto tiempo.

-¿Y este asunto de los soldados bolivianos, cómo se enmarca en este conflicto?

-Ellos estuvieron detenidos no por ser soldados ni por ser bolivianos, sino porque ingresaron ilegalmente a territorio chileno, por un paso no habilitado y portando armamento de guerra. En consecuencia, se aplicó el estado de derecho, que no es una opción, es una obligación.

Como presidente, yo juré cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes, y todo lo que se hizo fue precisamente eso. Entonces cuando dicen que el gobierno no actuó bien, ¿qué están diciendo?, ¿que no debimos cumplir nuestras leyes?

-Pero dicen que esto pasa a cada rato y que se resuelve mandándolos de vuelta.

-Se dicen tantas cosas… Cuando lo único que ocurre es una violación a la ley de inmigración, la ley permite su expulsión inmediata, pero cuando se comete un delito, como es el que está estipulado en la ley de control de armas, la ley obliga a que la situación sea puesta a disposición de la fiscalía y de los tribunales.

-Presidente, ¿es verdad que vamos a perder en La Haya?

-Yo creo que vamos a ganar en La Haya. La posición chilena es sólida, se sustenta en elementos del derecho internacional, de tratados y de la práctica internacional por más de 60 años. Creo que vamos a ganar, pero eso está en manos del tribunal.

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“Chile necesita la energía de Aysén”

-¿Cómo ha sido la actitud de los empresarios durante su gobierno?

-Yo soy un gran admirador del emprendimiento y de la innovación. Los empresarios cumplen un rol fundamental en una economía social de mercado y por eso nos planteamos no sólo crear un millón de empleos, sino 100 mil nuevos empresarios, cosa que ya superamos. Por supuesto que hay algunos empresarios que no tienen responsabilidad social, que creen que pueden hacer lo que quieren, pero son los menos. Yo tengo una muy buena valoración del empresariado chileno.

-¿Y ha sentido su “poder fáctico” como alguna vez dijo Andrés Allamand?

-No. Si eso existió, es cosa del pasado.

-Además del millón de empleos, ¿qué metas tiene para este año?

-Queremos consolidar el crecimiento económico, pero hay algunas cosas más específicas, como terminar la reconstrucción. También este año va a ser prioritario concretar la reforma educacional, la cual es extraordinariamente ambiciosa y grande. Cuando llegamos, el Estado invertía 9 mil millones de dólares en educación, ahora vamos a invertir 13 mil millones.

-Pero el problema es que el gasto no se condice con los resultados.

-Por eso es que no basta con el gasto, y hemos planteado esta reforma en lo que llamamos “3×3”, porque enfrenta los tres niveles de educación –preescolar, escolar y superior–, y no nos quedamos sólo con el primero, a pesar de que sabemos que los niños no marchan ni protestan. Y el segundo tres, es porque enfrentamos los tres problemas: calidad, acceso y financiamiento.

También nos queda la implementación plena del programa Ingreso Ético Familiar, que para mí es fundamental porque es el que nos va a permitir derrotar la pobreza extrema, ojalá durante nuestro gobierno. Y vamos a seguir sin pausa y sin cuartel en la lucha contra la delincuencia.

-Y en las materias pendientes, ¿se va a resolver la matriz energética en su gobierno? ¿Qué va a pasar con HidroAysén?

-Nosotros asumimos la responsabilidad de enfrentar dos grandes temas que se podían transformar en cuellos de botella: la energía y el agua. Y por eso desarrollamos la estrategia nacional para ambos asuntos, con un horizonte de tiempo de 20 años. Durante nuestro gobierno no vamos a tener problemas de energía, pero un presidente no puede fijarse solamente en su período…

-Pero el costo de energía está muy alto y eso afecta la inversión.

-Exactamente, y eso es fruto de que no hicimos las inversiones que debimos hacer en el pasado. Afortunadamente la energía está bajando, y cuando podamos incorporar en plenitud todo el potencial hidroeléctrico de nuestro país, así como de las energías limpias y renovables, y del gas natural, vamos a recuperar nuestra competitividad en materia de costo de la energía.

-¿Qué pasa con HidroAysén?

-Este gobierno aprobó la resolución ambiental de HidroAysén y posteriormente esto entró en una vía judicial. No quiero hablar de proyectos específicos, pero yo siento que Chile necesita la energía de Aysén por una razón muy simple: allí tenemos un tremendo potencial hidroeléctrico y además la cuenca es muy independiente de los valles centrales, y por tanto no sólo provee energía más limpia y económica, sino que le da seguridad al sistema. Chile necesita la energía de Aysén, pero también necesita que todos los proyectos cumplan con las normas ambientales de este país. •••