“Me fui el 92, porque quería estudiar cine y en Chile durante la dictadura se habían cerrado todas las escuelas. Había estudiado Diseño Gráfico en la UCV, terminé la carrera, pero lo que me interesaba era dirigir películas. Hablaba un poco de francés y me fui a París, a la aventura. Estuve un año allá […]

  • 21 diciembre, 2017

“Me fui el 92, porque quería estudiar cine y en Chile durante la dictadura se habían cerrado todas las escuelas. Había estudiado Diseño Gráfico en la UCV, terminé la carrera, pero lo que me interesaba era dirigir películas. Hablaba un poco de francés y me fui a París, a la aventura. Estuve un año allá y postulé a una fundación de artistas con un cortometraje.

Gané el premio y luego me fui a estudiar cine en Lausanne, Suiza, con una beca Presidente de la República. Fue difícil adaptarse, porque culturalmente es muy distinto, pero después de un tiempo conocí a quien sería mi marido, que justo se iba a EE.UU. En California hice una maestría en escritura de guiones para cine y TV; tres años en la USC, que tiene la mejor escuela.

Volvimos a Suiza, donde escribí y dirigí mi primer largometraje, La memoria de los otros. La experiencia me cargó, porque tienes que ser como una dictadora. Y yo no soy así. Me di cuenta de que lo mío era escribir y me lancé con todo. Hoy vivo de eso. Entre otros premios, en 2012 obtuve el Quartz, el Oscar suizo, por mi guion para Juegos de Verano.

El año pasado escribí Anomalia, una serie del género fantástico, de ocho episodios, para la TV suiza y ahora estoy en dos proyectos: una serie policial para un canal de acá y una película ambientada en la Segunda Guerra Mundial para Netflix. Creo que las series le robaron el papel que antes tenía el cine. Se pueden hacer historias más complejas e interesantes.

Alguna vez pensé en volver a Chile, viajé a Santiago y me junté con productoras, pero todo era muy de aficionados. Incluso un tipo me robó un guion. De cine chileno he visto Gloria, que me encantó. Paulina García es una actriz increíble”.